Charla de Sevilla 2/3: segunda previa

Sobre la Red y la comunicación en arquitectura.
Sorprende todo lo que se puede llegar a encontrar en la red. Incluso cuando hablamos de personas y empresas que no tienen ni tan sólo ordenador. Se podría llegar a afirmar que en la red está todo. Aunque, con toda seguridad, no todo quepa. Sobre esta última afirmación me extenderé más adelante.
Todo son la mayoría de estudios de arquitectura. Todo son las universidades. Las revistas en papel existentes antes de la explosión de la Red y las nuevas, digitales o en papel. Las empresas constructoras. Distribuidoras de materiales. Nos mostramos, intentamos vender. Buscamos reconocimiento. Y aprendizaje. Caben muchas actitudes en el uso de la red, desde la meramente instrumental a la búsqueda activa de clientes.
Las redes sociales juegan, actualmente, un papel fundamental en la arquitectura: presentación de arquitectos, debates, oferta y demanda de empleo, uniones por afinidades. Mil papeles todavía por desarrollar.
En la Red hay información constante y actualizada, a menudo en tiempo real. Incluso, cada vez más, webs ligadas a proyectos específicos. O proyectos contados y desarrollados a través de la red.
Unos ejemplos: como un pequeño juego, me he dedicado a seguir las obras de la ElbPhilarmonie, que Herzog & de Meuron están construyendo en el puerto de Hamburgo. Sólo en Flickr se puede encontrar una cantidad de información suficiente para reconstruir gran parte del proceso: el fracaso a la hora de salvar el edifico existente, del que sólo se han conservado las fachadas, el crecimiento de la nueva estructura, las pruebas de fachada, las estructuras auxiliares necesarias para producir las curvas de las cubiertas. Mil detalles. Jamás ha fallado.

Herzog & de Meuron, ElbPhilarmonie. Fotos tretes de Flickr.
En las obras de ampliación de la Tate Modern, de los mismos arquitectos, los promotores han colocado una webcam que permite el seguimiento, 365 días al año, 24 horas al día, cada 15 minutos, de las obras: la necesidad de información roza el absurdo.

Imagen de la web de la ampliación de la Tate Modern.
A nivel español, recientemente el arquitecto Santiago Carroquino ha empezado, quizá a modo de experimento, un proyecto del que todo está colgado en la red: la reforma de un local, que va contando paso a paso en su blog
Las noticias de arquitectura configuran un mosaico que cubre las fuentes primarias (a las que es relativamente fácil acceder) como nodos de una red de enlaces y reenlaces.
Este mosaico puede llegar a complicarse tanto, a ser tan denso, a tener tanta vida en sí mismo que dificulte el acceso a estas fuentes primarias, que haga demasiado ruido. Que sea difícil de filtrar.
Contra esto, formación: tanto la específica que nos da la disciplina como un nuevo tipo de formación específica para afrontar esto que, actualmente, se está negligiendo en casi todas las facultades. Como, sobretodo, una buena base de cultura general.
Este panorama hace que las revistas de arquitectura dejen de tener papel como fuente de actualidad, de información arquitectónica por ella misma. Cuando algo sale en papel, en términos de la red, es viejo.
A estas revistas, que siguen teniendo recorrido y sentido, les queda, sobretodo, la reflexión. El volver sobre los proyectos con una lentitud y una profundidad que es difícil que el medio posibilite(una pantalla, al final, retroiluminada, con la mano en el ratón, la rapidez, la tensión).
Y queda, sobretodo, la crítica arquitectónica: no tiene sentido publicar proyectos sin una revisión crítica, a no ser que se haga como lo postulan revistas como El Croquis: con profundidad suficiente como para convertirnos nosotros mismos en críticos. Casi exhaustivamente, con todas las cartas descubiertas.
Las revistas de arquitectura están ligadas a una serie de instituciones que a veces son poco ágiles o responden a intereses del tipo que sean. O, si no, a sus propios intereses: colegios profesionales, grupos editoriales ligados a fundaciones privadas, academias, etcétera. O, simplemente, necesitan vender cuantos más números posible. Esto ha hecho que escribir en ellas sea complicado. A veces innecesariamente complicado. El panorama de escritores, de críticos, es el que es y tiende a ser un mundo anquilosado, a veces, incluso, pobre.
La red ha solventado este problema: han aparecido una serie de webs y blogs, sobretodo blogs, que han devuelto a la crítica su independencia. Su frescura. Es cierto que la mayoría son ingenuos, o simples nodos que rebotan las fuentes primarias antes mencionadas. Pero algunos producen artículos que narran de modo diferente los proyectos: se han erigido en alternativa y competencia directa a las revistas. En este mismo blog he publicado algunos proyectos antes que cualquier otra revista de arquitectura, a veces anticipándome semanas o meses. Lo que tiene más mérito si se tiene en cuenta que jamás he pretendido hacer un blog de actualidad.
Actualmente, cualquiera que lo merezca puede ser crítico: se necesita trabajo, rigor, un público exigente y no rendirse jamás. Estar dispuesto a trabajar demasiadas horas gratis y a escuchar opiniones no demasiado piadosas por parte de algún editor cuando una revista se deja, por pura negligencia, robar la cartera.
Esto ha diversificado el panorama actual. Lo ha hecho más emocionante. Y ha posibilitado que convivan circuitos de noticias de muy baja intensidad con otros registros más elevados que han hecho sacudir el mundo editorial y, tras suyo, el académico, hasta sus mismos cimientos. Aunque todavía no lo sepan, hay alumnos que van tres pasos por delante de sus profesores.

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