Una plaza en Leucate


El pasado viernes visité Leucate, primer pueblo de Francia después de la Cataluña norte. El Equipo de Enric Massip ha proyectado y construido la Place de la République (¿de qué otro modo podría llamarse?). Construido en el sentido literal del término, construir no sólo la plaza sino el lugar, la vida, el contexto. Trescientos metros de largo, unos veinticinco de ancho , fachadas dignas, discretas, bien tensionadas: fachadas de pueblo,herederas de una arquitectura culta que contamina, define, pauta la arquitectura del lugar, fachadas de huecos recortados sobre el lleno, de impostas, cornisas, remontes de barro que no recortan balaustradas, de persianas azules , fachadas que crean sombras, que vuelan árboles, fachadas que necesitan de un lugar de encuentro.
Un desnivel transversal de casi tres metro, topografía adversa que dejaba dos niveles que nunca se habían saturado, una falla convertida en parking. Queda cosido mediante una pieza de piedra local (blanda, difícilmente trabajable , llena de cicatrices , mala receptora de las técnicas modernas de conformación), una pieza compleja que serpentea por el medio de la plaza creando terrazas a dos niveles, a tresbolillo: juegos de miradas, de visuales entre la gente que mira y la que es mirada.
Los niveles son permeables, mediante las conocidas escaleras-que-son-gradas-que-son-mesas-que-son-bancos, siempre difíciles de diseñar cuando quedan bien. El sonido, la vista, todo pasa. El espacio se unifica.
Árboles, farolas, algún banco siempre de piedra se quedan habitando el lugar. Materiales modestos, pavimento de hormigón, coloreado , fácilmente (espero) mantenible, entregado a sangre contra la pieza central de piedra. Hierro oxidado por las farolas, verde, una fuente existente recuperada. Nada más ..

Al final, un lugar. Sensación de cosa eterna, sabida. Encontrarse bien , mirar dos minutos una arquitectura que, pronto , prescinde de los detalles para dar el mejor regalo de todos: la vida, el tiempo. Parece que siempre hubiese estado allí. Se crea lugar, se crea tiempo. Te sientas en la terraza, pides unas ostras, vino de muscat, dulce, afrutado. Huyes del sol bajo unos toldos-australianos-que-resisten-vientos-fuertes, retiras la silla. Pasa una chica que después se sentará en la silla de al lado, alguien que mira cualquier web des de un portátil. Incomprensible afición a la Kronenbourg 1664 cuando hay mejor cerveza. Los camareros miran des de la barra , se mueven sin prisa, arriba i abajo . Alguien se sienta sobre los escalones de piedra usando una terraza del bar , se sonríe sin prisa.
Un gato me mira, único habitante de la plaza al sol, y deseo volver a encontrarlo cuando regrese después del verano.
Se está bien .

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