Una foto de obra del Crown Hall


El edificio es una pura estructura. La losa inferior ya está colocada, y tres de les cuatro enormes jácenas también , la losa superior todavía no está hormigonada, ni tan solo encofrada. La arquitectura ya está. Mirando la foto atentamente , observo que las cuatro jácenas no se montan por separad, sino que, para que trabajen unitariamente ,deben estar trabadas de alguna manera. El estructurista definió para este objetivo unas lógicas cruces de sant andrés, que aparecen en escorzo en la foto , únicos elementos entre aquellas gigantescas jácenas que aún sólo se aguantan a sí mismas . Mies no hace nada de nada en este edificio , ni en ningún otro en toda su carrera , ante el hecho que la estructura impone sus propias leyes. Mies és un arquitecto obsesionado en no crear tipos sino arquetipos. Pertenece a ese grupo de arquitectos que no dejan que la realidad transforme las ideas, ni las leyes de la estática, ni las de la gravedad. El arquitecto se obsesionaen su idea de un espacio anisótropo absoluto, prácticamente sin cualidades ni atributos , que podría extenderse idealmente en todas las direcciones sin que nada le afectase: el espacio de los aeropuertos, de los centros comerciales, el espacio industrial, tan enorme que no se puede ni siquiera llegar a definir por sus límites . El contenedor neutro total.
En esta investigación, Mies no deja que la realidad, como he dicho , le afecte en nada: Si define el Crown Hall como cuatro jácenas que aguantan una losa bajo la cual se levanta otra del suelo , construye ésto y punto.El espcio inferior no tendrá cualidades, y será el último castigo inflingido Moholy-Nagy: columnas, subdivisiones , espacios poco cualificados , ausencia de luz natural : no importa. Si aparecen diagonalizaciones en la cubierta, éstas se esconden revistiéndose superior e inferiormente. Si son necesarias las instalaciones , se esconderán sin ningún discurso.
Mies, en el tramo final de su carrera , no altera las condiciones iniciales del sus proyectos para nada : ni el presupuesto, ni el uso, ni el clima, ni ningún otro factor externo lo afecta . Sirva este escrito como denuncia de todo ello, como protesta hacia la renuncia de un arquitecto que consiguió mucho, pero que , después de su llegada a Ámerica, pierde intensidad en la misma manera que pierde interés por la obra construida : recuerdo la imagen de Mies viejo, alcohólico, ojeroso, observando desde un mercedes de color blanco la cubierta de su National Gallery sin considerar necesario bajar. Que habría sido de su obra si la hubiese dirigido como merecía , com hizo con la casa Thugendhat , com hizo con sus obras de Barcelona (tres pabellones, no uno, como se cree).
Me gustan más los tipos que los arquetipos. Me gusta mas la arquitectura que se ensucia con la realidad, que se enriquece con su contacto, la arquitectura a la que le pesan los materiales, la que se sabe ligera desde la tectonicidad.Y la poesía. Y Mies , pese a sí mismo.

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