Sobre el concurso de la Biblioteca Provincial de Barcelona

Sin el concurso de las siguientes personas, este artículo no habría sido posible: los arquitectos Jordi Badia (que me sugirió la idea), Josep Camps Montserrat Farrés, Miquel Lacasta, Marc Chalamanch, Mar Aragonès, Ignasi Bonet y algú otro que ha pedido expresamente no ser mencionado aquí. Las opiniones que se reflejan en el artículo son responsabilidad mía únicamente, y no pueden ser atribuidas a ninguno de ellos.

Las fotografías que acompañan este artículo se tomaron en la exposición del Colegio de Arquitectos de Cataluña y, ya que están hechas en un espacio público sin la más mínima interrupción por parte de sus responsables, me creo autorizado a hacer uso de este material.
Para no crear susceptibilidades entre las diversas propuestas he reservado la información que diversos arquitectos me han subministrado para artículos posteriores, donde examino individualmente propuestas que me interesan. En esta artículo se usa la información que tenía de base, sin diferenciar a nadie, con la sola excepción de los equipos no expuestos.

Clave:
1.- Introducción
2.- Sobre el concurso
3.- Sobre el lugar
4.- Sobre el programa
5.- Sobre las propuestas
A. Sobre la relación con el entorno lejano
B. Sobre la relación con el entorno cercano
C. Sobre la relación con el solar
D. Edificio lineal versus edificio en altura
E. Tipos híbridos
F. Geometría
G. Relación planta-sección
H. Préstamos formales
I. Construcción- estructura
K. Bioclimatismo
L. Las fachadas

1.- Introducción
Este artículo se ocupa de las propuestas de concurso de la Biblioteca Provincial de Barcelona, aprovechando la exposición que sobre ella se hizo en la sede de Barcelona del Colegio de Arquitectos de Cataluña. Se han examinado 63 propuestas, repescando algunas de descalificadas por motivos técnicos que no he considerado.
No he pretendido en ningún momento hacer un juicio paralelo al que en su momento hizo el jurado, declarando ganadora la propuesta del equipo Josep Maria Miró/ Nitidus arquitectes. El objeto de este artículo es pasar por encima del panorama que enseña la acumulación de proyectos en un mismo lugar, en un mismo momento, en un panorama de crisis que está cambiando el paradigma de la arquitectura catalana. Algunos de ellos cerrarán. Otros quedarán. La profesión se transformará, llegando a un lugar diferente del que venimos.
He notado, en el concurso, ausencias ilustres. Los equipos de Carlos Ferrater y de Josep Lluís Mateo no se presentaron. Ni RCR. Manuel Brullet, uno de los grandes maestros de la arquitectura catalana, no está. Ni Lluís Clotet. Ni Tusquets, Bofill, MBM arquitectes. Equipos como Coll/Leclerc hicieron pública su postura de no presentarse en el concurso por desacuerdos con su naturaleza. No hay nombres españoles como Rafael Moneo, Patxi Mangado, Tuñón y Mansilla o Víctor López-Cotelo, algunos de ellos con excepcionales ejemplos de bibliotecas construidas. Tampoco he detectado presencia internacional. Ignoro la razón.
Algunos de los arquitectos que se han presentado son representantes ilustres de lo que fue la Escuela de Barcelona. Ésta brilla, incluso en las propuestas presentadas por sus exmiembros, por su ausencia. La escala del concurso, la formalización y las técnicas constructivas propuestas, su grado de abstracción, hace que esta se eche en falta. Sin tener demasiada respuesta para ello, ahora todo es diferente. La ETSAB no es, desde hace años, la única escuela de arquitectura del país. Ahora hay escuelas privadas, y más escuelas públicas en Sant Cugat, Gerona, Reus. Institutos de postgrado como el Biarch. La línea editorial de cada una de estas escuelas condiciona a los arquitectos que colaboran o que han sido alumnos suyos. Todo es “post”. Post Escuela de Barcelona. Post un panorama arquitectónico que no ha de volver. Algunos de los participantes son jóvenes, muy jóvenes. Otros son veteranos con un currículo largo y ancho en cuanto a calidad y calidad.
2.- Sobre el concurso
En estos momentos el intercambiador de la Sagrera está en construcción. Se espera su puesta en servicio para el 2015. Cuando funcione, la Estación de Francia, que es de término, quedará obsoleta y dejará de funcionar como tal. En este momento las vías del tren desaparecerán, y el edificio quedará vacío, a la espera de una rehabilitación y de un nuevo uso posterior.
Si las vías, límite natural del Parque de la Ciutadella, desaparecen, la Ronda de Circunvalación dejará de tener sentido en su forma actual. Sólo la Ronda del Litoral, que, en este punto, pasa unos metros deprimida, separará el parque del mar.
Geometría de las calles puesta en duda. Parque unido al mar. Un enorme edificio de calidad excepcional.
Éstos son los límites que, actualmente, definen el solar: la Estación, la ronda, el parque, las vías.
Si todo esto desaparece en tres, cinco o diez años, ¿qué sentido tiene el solar propuesto? ¿Qué sentido tiene el edificio propuesto?
¿No hubiese sido mejor esperar? ¿O, des del Colegio de Arquitectos, o incluso des del Consejo Superior, impugnar el concurso?
Pongo en duda el solar. Pongo en duda el momento de hacer el concurso. Pongo en duda si la biblioteca no hubiese tenido que ir dentro de la Estación, convenientemente rehabilitada, un edificio construido por Pedro Muguruza con la ayuda de Duran Reynals, con estructura de cubrición de andenes de Pelagi Martínez. ¿Dónde mejor que allí?
Dicho esto, no pretendo acusar a nadie de cobardía: de haber tenido oportunidad, me hubiese presentado al concurso, incluso en los términos actualmente propuestos.
3.- Sobre el lugar
Barcelona. Límite sur del Parque de la Ciutadella, construido en el límite oeste del Casco Antiguo siguiendo la trama ortogonal del Ensanche con motivo de la Exposición Universal de 1898. Contemporáneo a la Avenida Marquès de l’Argentera, que culmina en el Pla de Palau, antiguo centro neurálgico de la ciudad (la Lonja, el antiguo edificio más alto de la ciudad, el Gobierno Civil de la ciudad hasta hoy en día). Ortogonal a la Avenida, el actual Paseo Picasso, asimétrico, a un lado la Ciutadella, al otro unos edificios muy dignos construidos por el maestro de obras Josep Fontserè como tapa del mercado del Born.
Acumulación de historia: la Ciutadella construida sobre los restos de la antigua ciudadela, una de las tres que controlaba militarmente Barcelona después del sitio de 1714, siendo las otras dos Montjuic y el Fort Pienc, que controlaba los accesos a la ciudadela. Esta tenía forma de estrella, con baluartes de tierra del siglo XVIII, diseñados para repeler y absorber el impacto de las balas de cañón. Muro de sección cuadrada, como mínimo. Sólo se conserva el Arsenal, que, convenientemente reformado, con una geometría todavía ajena al resto del parque, es ahora el Parlamento de Cataluña (por obra y gracia del arquitecto Pere Falqués). El porche de Fontserè. Ruinas del Barrio de la Ribera. La propia estación de Francia. Las vías del tren. La Ronda. La torre de Miralles/EMBT al otro lado de la Ronda del Litoral.
Tomar esta historia literalmente es una banalidad en la que han caído algunos de los participantes en el concurso.
Sobre la Estación de Francia. Dilema interno: la estructura de Pelagi Martínez está, actualmente, muy valorada. El edificio de Muguruza/Duran Reybals está considerado un indigno ejemplo de arquitectura histórica. El hall: dos cúpulas gemelas semicilíndricas.
Si esta arquitectura es historicista también lo es el Guggenheim de Bilbao (interior y exterior divorciados, a base de un forro exterior de titanio dejado con goteras, una cubierta deck convencional resolviendo la estanqueidad y un forro interior de cartón-yeso). También lo son las iglesias de Jörn Utzon. También lo es, en última instancia, cualquier cielo raso que tape las instalaciones en nombre del confort visual interior de cualquier espacio.
Mejor no juzgar las propuestas de este concurso en relación a la dialéctica Movimiento Moderno-Historicismo a no ser que se esté dispuesto a sacar unas conclusiones diferentes a las que nos han mostrado.

Emplazamiento: el solar queda entre la Estación de Francia y la curva final de la Ciutadella.
4.- Sobre el programa
Una biblioteca. Una biblioteca del siglo XXI: por definición, una mediateca; la información se dispone en múltiples soportes divididos en dos grandes grupos: papel y digital. Esta información se procesa, digiere, estudia, trabaja en mesas ubicadas en una o varias salas de lectura divididas en dos grandes grupos: infantil y adulto. Una serie de dependencias anejas lo completa todo.
Una biblioteca grande. La medida de la biblioteca condiciona decisivamente la cantidad y la tipología de los espacios anejos. En este caso: salas de exposición, un auditorio acondicionado, un vestíbulo enorme, un bar completamente equipado.
Arquitectónicamente hablando este programa presenta tres condicionantes básicos:
Flexibilidad:Una biblioteca. Una biblioteca del siglo XXI: por definición, una mediateca; la información se dispone en múltiples soportes divididos en dos grandes grupos: papel y digital. Esta información se procesa, digiere, estudia, trabaja en mesas ubicadas en una o varias salas de lectura divididas en dos grandes grupos: infantil y adulto. Una serie de dependencias anejas lo completa todo.
Una biblioteca grande. La medida de la biblioteca condiciona decisivamente la cantidad y la tipología de los espacios anejos. En este caso: salas de exposición, un auditorio acondicionado, un vestíbulo enorme, un bar completamente equipado.
Arquitectónicamente hablando este programa presenta tres condicionantes básicos:
La luz:Espacios de trabajo. Espacios de almacenaje activos con usuarios moviéndose por ellos buscando cosas. La luz es condición determinante. Ha de ser cómoda, sin que deslumbre, ha de haber mucha, ha de ser constante. Complicado en clima mediterráneo: el sol modula su intensidad, el tiempo cambia, hay poca fachada al norte del solar. Los lucernarios dan diez veces más luz que una ventana vertical. Con todo esto se establece un debate doble: cantidad de cristal y filtros necesarios para conseguir matizar el exceso de luz cuando ésta se da. Cubierta versus fachada. Patios. Etcétera.
El sonido: Espacios de trabajo otra vez. Gente concentrada. Preparación de exámenes, trabajos varios. Simultáneamente, la cultura es, también, intercambio de información oral. Se han de poder comentar los libros, escuchar música, mirar pelis. Quedar con los amigos.
Diversas necesidades sonoras de espacios: en unos se habla como si estuviésemos en la calle. En otros se habla más bajito, y otros requieren de un silencio absoluto. Esto unido a la enorme medida del edificio hace su gestión muy compleja. Sin este tipo de gestión la biblioteca no funciona. Es tan importante como el tratamiento de la luz.
Otras consideraciones: Relación con el acceso. Relación con los espacios públicos fuera del solar o con los que los arquitectos puedan definir dentro de él. Valor añadido en un edificio de estas características: espacios exteriores como prolongación de los interiores. Más intercambio cultural, etcétera.
Las fachadas. Una fachada hace ciudad. Hace edificio público, y éste ha de tener unas cualidades, unas características diferentes a las de un edificio privado. Ha de ser abierto. Ha de mostrar qué es. Ha de posibilitar el uso interior del edificio. De esta complejidad nace el 90% de la riqueza del proyecto. La arquitectura.
5.- Sobre las propuestas
A_Sobre la relación con el entorno lejano
Según como, inexistente. Muchos equipos participantes (al azar: el ganador, Calderón-Folch + Sarsanedas o EMBT, entre otros, presentan en sus paneles de concurso una serie de planos de emplazamiento complejos que, independientemente de la calidad del proyecto, no lo condicionan en absoluto. En general no he detectado que ninguno de ellos tuviese una relación clara y evidente con este emplazamiento lejano, la Diagonal la Torre Agbar, el Depósito de las Aguas o cualquiera de estos edificios, calles o espacios urbanos no controlados por el solar.

Calderon-Folch + Sarsanedas, emplazamiento

EMBT, emplazamiento
Hay, pero, una sola excepción a esto: las propuestas que plantean edificios en altura, que, por su dominio visual, sí condicionan decisivamente un entorno lejano… des de este punto de vista. Y, quizá, por su capacidad de convocar público. Por su poder como faro. De todos modos, la totalidad de estas propuestas en altura se diseñaron de dentro hacia fuera y, por tanto, esta altura no es tanto para que el edificio sea visto como por la voluntad de compactarlo, liberar espacio y poner las salas de lectura en relación con la Ciutadella extendida a sus pies, el mar a lo lejos. Dos ejemplos brillantes de esto serian las propuestas de Jordi Badia, donde la torre se retira de la avenida Marquès de l’Argentera para dar una plaza por la que se accede al edificio y, simultáneamente, se estudia para dar vistas al mar, a la Ciutadella y a todo su entorno. La propuesta de Josep Camps-Arquitecturia + Javier San José presenta una torre de una medida similar a la anterior dispuesta en la parte posterior del solar, al eje del paseo Picasso, como culminación. Esta torre también está estudiada para permitir vistas sobre el entorno.

BAAS-Jordi Badia, perspectiva de la torre desde la Ronda de Circunvalación

Josep Camps-Arquitecturia + Javier San José, perspectiva desde la misma Ronda.
B-Sobre la relación con el entorno próximo
Éste presenta una serie de preexistencias ya comentadas: el paseo Picasso, Marquès de l’Argentera, la estación, la Ciutadella, la Ronda.
La propuesta ganadora (cualquier propuesta que hubiese ganado, de hecho) no será sensible al entorno. No tan sólo. Lo condicionará y lo transformará, tanto por la medida del edificio como por el volumen de gente que atraerá, y por los flujos que esta gente creará des de sus puntos de acceso: estaciones de metro, la Ciudad Vieja, las calles circundantes. Por tanto no es tanto ser sensible a este entorno como tomar una opción de transformación futura.
Las tintas de los diversos equipos se han cargado, en su mayoría, asimétricamente sobre alguno de estos factores concretos. Alegre-Lloveras + Barceló-Balanzó han decidido cargar formalmente todas las tintas sobre los porques de Fontserè, abstrayéndolos formalmente y creando un ritmo que los baja hasta la altura de los porches de la estación de Francia.

Alegre-Lloveras + Barceló-Balanzó: fachada con porches y volumetría.
BCQ arquitectes han decidido presentar frente a la Ciutadella y a la ronda de Circunvalación con una puerta monumental encarada a un radio del final curvo del parque. Su edificio se puede leer como una gran pantalla con un agujero en medio que deja ver lo que pasa tras suyo y carga las tintas sobre las circulaciones verticales.

BCQ arquitectes: perspectiva del acceso des de la Ciutadella
Cloud 9 definen, formalmente, una especie de tercer porque de la Estación de Francia, un contenedor a colonizar por el propio equipo que lo ha definido que parece esperar trenes y andenes en su interior.
Estos ejemplos extremos se van modulando en otras propuestas que tienen la capacidad de responder a otros estímulos con respuestas más complejas. Sin que algunas de las anteriormente citadas pierdan esta capacidad de relación, como se ve especialmente en la primera que he citado.

Cloud 9, perspectiva del testero sur desde la Ronda
El programa recomendaba el acceso por el medio del edificio. Este punto ha sido polémico porque este criterio quiere ser la plasmación directa de un organigrama que era condición sine qua non por definición. Algunos participantes se han dado cuenta de la futilidad de esta norma y la han intentado torear con más o menos elegancia Hablo de norma fútil teniendo en cuenta que la mayor parte del público llegará a la biblioteca por Marquès de l’Argentera y la esquina superior, que conecta el edificio con la ciudad. Por tanto, el acceso en medio implica que éste tenga que caminar medio edificio (un edificio largo en un solar largo) para entrar.
La manera de afrontarlo ha sido múltiple. A un extremo encontramos el equipo de Jordi Badia, que crea la plaza antes citada, culminada por un edificio en altura por debajo del cual se accede. Al otro está el equipo BCQ con su puerta frontal al eje del solar dando al pase de circunvalación. Entremedio, algunos equipos han optado por crear un pasaje público entre la estación de Francia y la biblioteca, sobre Marquès de l’Argentera, por el cual se accede al edificio. El equipo Fuses y Viader seria un buen ejemplo de esto. Un ejemplo especial sería el del equipo Alonso y Balaguer, que desalojan completamente la planta baja subiendo el edificio sobre pilotis y accediendo por el paseo. La planta baja aparece a penas desarrollada en el plano de emplazamiento.

Fuses-Viader. Plano emplazamiento.

Alonso & Balaguer: plano de emplazamiento y perspectiva desde Passeig Picasso.
Otro punto a tratar es la relación con el espacio libre que crea el edificio cuando éste no ocupa todo el solar. Nuevamente, el ejemplo extremo de esto es el equipo de Jordi Badia, que resuelve brillantemente una plaza de acceso sobre la que se cargan las tintas, y que tendría una ocupación generosa.

BAAS-Jordi Badia: perspectiva superior con plaza de acceso.
El equipo ganador del concurso, con acceso por el centro, lo resuelve subiendo sobre pilotis la mitad del edificio que da a la Barceloneta, gesto que abre un paso a la pérgola de la Estación de Francia, paso franco que abre la puerta a darle un uso coherente en un futuro y que representa un buen truco para acceder por un lugar tan comprometido. Si la realidad no acompaña mejor cambiarla. Bajo el edificio se creará una plaza en sombra prolongación de la que se creará con sol en el frente del porche de la estación cuando las vías desaparezcan.

Josep Ma Miró- Nitidus Arq: perspectiva de la plaza posterior y del testero sur.
Algunos participantes han decidido aprovechar la cubierta de su edificio para hacer una plaza o un espacio cívico. Willy Müller y su equipo son el ejemplo máximo: una barra que ocupa la práctica totalidad de solar toma forma de cuña y se eleva por encima de un espacio cubierto sobre Marquès de l’Argentera (que, curiosamente, no aprovecha para producir el acceso en un gesto totalmente incoherente). Esta barra toca el suelo más o menos al final de la estación y permite un espacio inclinado en rampa. Este espacio, diseñado cuidadosamente, acabaría siendo un solar completamente inútil que, además, tendría una inclinación complicada para su uso cívico.

Willy Müller Architects: perspectiva de la plaza y de la cubierta.
Las propuestas que llenan completamente el solar no tienen este problema, y se relacionan con el acceso a través de lo que pueden provocar en el interior del edificio. El equipo Rahola-Vidal, que vacía el centro en planta baja, es un buen ejemplo de cómo acceder bien al edificio. El equipo EMBA, con Enric Massip-Bosch al frente, lo mismo: la estructura perimetral se deja intacta y se crea un porche que sigue la geometría interior del edifico y cobija el acceso.

Rahola-Vidal: planta baja de la propuesta.

EMBA-Massip-Bosch arquitectes: planta baja de la propuesta.
C. Sobre la relación con el solar
El dilema principal ha sido si la huella del edificio coincidía o no con la del solar. Las diversas propuestas se han ido adaptando con más o menos grados de intensidad a esto.
Cuando la huella no coincide con la del edificio expresamente se ha hecho para crear espacios públicos en el interior del solar, sea para acceder al edificio, sea para descargar el interior, sea para crear un espacio cívico completamente desvinculado de la biblioteca. Este tema se ha tratado en el punto anterior.
Los ejemplos de edificios en altura (Badia, Camps-San José, Ábalos-Senkiewcz, Vega Verdaguer y Vilafañe entre otros) representan la voluntad de crear espacios dentro del solar. Propuestas como las ya citadas de Rahola-Vidal o EMBA apuestan por resolver un edificio que llene el solar. EMBT, entre otros equipos (como Lagula arquitectes) presentan unas geometrías complejas que se meten dentro del solar por aproximación, y ellas mismas resuelvan por sí solas los espacios residuales que crean dentro del solar por la pura relación lleno/vacío.

EMBT: emplazamiento y maqueta general.

Lagula Arquitectes + Graó Obras y proyectos: planta baja
D.Edificio lineal versus edificio en altura
Esta relación no es banal. Un edificio en altura está condenado a triturar las salas de lectura y condiciona su relación con los libros. Si tomamos como base para el funcionamiento de una biblioteca un lector/investigador/trajajador que, puntualmente, va a buscar una serie de libros determinada y se los lleva a su mesa o a su sofá para leerlos o manipularlos, esta relación (llegar a una mesa, apropiársela, camino de ida, consulta, encuntro de libros, camino de vuelta y estancia larga) es válida igual en altura que en anchura: de un modo habrá que tomar escaleras, del otro habrá que caminar mucho. Así, los temas principales son la accesibilidad a los libros y a las mesas.
En resumen: si la biblioteca está bien resuelta es indiferente su desarrollo geométrico. Sí es menos banal su relación con los libros. Si éstos están guardados a parte quedarán más ordenados y compactados, pero serán menos accesibles. Si organizan mesas, su encuentro se complicará pero su accesibilidad mejorará. En general, la amplia mayoría de equipos ha optado por mezclar libros y lectores.
Remarcar, en este bloque, dos propuestas extremas: Ábalos-Senkiewcz, que compactan todo el programa verticalmente en una semitorre de planta muy compacta y completamente cuadrada, y Cruz-Ortiz, con un edificio lineal marcado por una cubierta con forma de arco de círculo invertido que configura el edificio.

Ábalos-Senkiewcz, vista de la maqueta

Cruz-Ortiz, vista superior del edificio.
E. Tipos híbridos
Por su configuración geométrica, algunas de las propuestas presentadas no pueden ser calificadas ni de edificio lineal ni de edificio en altura. Algunos grupos han decidido ocupar buena parte del solar subiendo el edificio hasta una altura extraña. Otros han presentado propuestas muy aparatosas que, por su gran volumen de aire, por cómo la fachada evidencia una organización interna desacostumbrada o por las operaciones practicadas en la volumetría, acaban siendo un híbrido entre los dos tipos. Seis ejemplos breves:
-El equipo Fuses-Viader presenta un edificio lineal con una planta primera que ocupa la práctica totalidad del solar, en voladizo hacia la estación de Francia. Sobre ella, un cuerpo alto adosado a la Ronda de Circunvalación, protegido por una piel continua de cobre por los dos lados y la cubierta, ocupa una franja muy estrecha. Sus testeros son muy esbeltos y el resultado final semeja una especie de torre en L extruída con la directriz de la Ronda.

Fuses-Viader: vista des e Marquès de l’Argentera
-La UTE Lagula arquitectes + Graó obres i projectes presenta un edificio lineal muy fragmentado, producto de una operación geométrica que explicaré más tarde, que, a la práctica, da un aspecto de agrupación de pequeñas torres esbeltas y muy formalizadas, como una especie de bosque.

Lagula Arquitectes + Graó Obrasy proyectos: perspectiva desde la Ronda
-El equipo Archikubik ocupa la totalidad del solar en planta baja. En las plantas siguientes el edificio queda cortado por una serie de pasajes que sirven para proteger del sol unos muros cortina de vidrio transparente. Los cortes fragmentan completamente la volumetría en un juego ambiguo entre la continuidad del edificio lineal y la fragmentación de los cortes que atraviesan el edificio entero. Han llevado la lógica hasta el extremo de hacer lo mismo en el testero norte.

Archikubik: planta volumétrica de la propuesta
-El equipo Aybar Mateos presenta un edificio extraordinariamente aparatoso, una operación relativamente parecida a la que han hecho los MVRDV en alguno de sus proyectos, consistente en apilar verticalmente tres o cuatro edificios diferentes, todos ellos marcadamente horizontales. Esta acumulación da una volumetría retorcida, complicada, que se come todo el entorno y niega el carácter discreto de la mayoría de edificios lineales.

span style=”font-style: italic; color: #990000; font-size: 85%;”Aybar-Mateos: vista de la volumetria del edificio.
-Los equipos Soldevila Arquitectes y Willy Müller Architects (hay algún otro ejemplo de lo mismo) presentan barras lineales que se levantan oblicuamente sobre el testero de Marquès de l’Argentera, hasta cubrir un espacio enorme que puede servir de acceso o no al edificio.

Soldevila Arquitectes: vista inferior del voladizo.

Willy Müller Arquitects: vista del voladizo.
F. Geometria
Todas las propuestas de concurso pueden agruparse de la siguiente manera:
-Geometrías ortogonales de una sola directriz. Normalmente la de la Estación de Francia.

EMBA-Massip-Bosch Arq. Planta piso.
-Geometrías ortogonales de varias directrices, que giran la curva de la Ronda o que aprovechan cualquier accidente del edificio para cambiarla.

M1441 Arquitectura: planta subterráneo.
-Geometrías libres, directrices cambiantes dentro del edificio, curbas, etc.

EMBT: planta 1 + planta 6
Respecto del perímetro del solar, las propuestas pueden seguirlo o ajustarse por aproximación.

Fuses-Viader: planta 1
Algunos edificios siguen la lógica ortogonal e insertan formas libres ajenas a ella, como unos núcleos cilíndricos que organizan muy bien el espacio.

Rahola-Vidal: planta 3
G. Relación planta-sección
Sin demasiado riesgo que ésta quede simplista, se basa en la coherencia. Adicionalmente presenta otro rasgo característico: algunas secciones tienden a colmatar la volumetría del forjado, otras incorporan inherentemente espacios a doble o más alturas.
La UTE Alegre-Lloveras-Barceló-Balanzó presenta una sección muy compleja con forjados en damero y dobles espacios alternos sobre lucernarios perpendiculares a fachada, como una prolongación en horizontal de las columnas del porche de Fontserè. Con un orden máximo se crea un máximo de complejidad, reiterando un recurso muy sencillo hasta el infinito.

Alegre-Lloveras + Barceló – Balanzó: sección longitudinal
El equipo EMBA-Enric Massip-Bosch centra las tintas en la sección transversal. Sobre una volumetría extruída, los forjados son sistemáticamente más cortos que la sección y empiezan en lados alternos. Nuevo ejemplo de espacio complejo a través del máximo rigor y sencillez.

EMBA- Massip-Bosch arq: sección transversal
Dos ejemplos curiosos son los de los equipos de Jordi Badia y Ábalos-Senkiewcz, que presentan edificios en altura que, quizá, podrían compactarse más de no ser porque en su desarrollo está implícita la idea de usar espacios a doble altura sistemáticamente, haciendo una torre más alta de lo que tocaría a cambio de dejar en su seno unos espacios más confortables y atractivos, más adientes para un edificio público que unas simples bandejas que reiteren una planta tipo más anodina.

BAAS-Jordi Badia: sección transversal

Abalos-Senkiewcz: sección transversal
El equipo Cruz-Ortiz basa su propuesta en un gesto único a escala de todo el edificio, una cubierta en forma de arco de círculo que baja en medio del edificio y sube en sus extremos. Los forjados se entregan contra esta cubierta con aire, sin tocarla, creando un espacio único muy interesante que obliga al público a subir hasta allí para, una vez arriba, dejar un espacio complejo, rico y atractivo servido por los pisos bajo suyo.

Cruz-Ortiz: sección transversal
AEPO, SA o Andrés Perea tendeixen a omplir tota la seva volumetria.

Andrés Perea: sección transversal
H.Préstamos formales
La arquitectura no inventa nada. Des de Kalabsha y Kertassi, la casa pompeyana y dos o tres arquetipos construidos más, cualquier edificio construido en el mundo es, siempre, una suma de los anteriores. La arquitectura es un sistema complejo de referencias. Aceptado esto, hay una serie de proyectos (de los que hay bastantes ejemplos en este concurso) que cargan mucho las tintas sobre algún préstamo formal endógeno o exógeno a la propia arquitectura. Puede ser algún edificio (o foto, o render) famoso o algún rasgo del entorno o (ya que era un concurso de una biblioteca) los propios libros. Usar rasgos de estos a priori no es más que un recurso de proyecto, y su evolución posterior será lo que legitimará o hará que el edificio caiga en ridículo. Aquí reseño algunos de estos préstamos formales más evidentes, sin querer juzgar sin han salido bien o no.
-referencias a los libros. Los equipos Fuses –Viader, BCQ y Cloud-9 proponen edificios que, formalmente, basan su aspecto en los libros. El primero de ellos pone un libro raro, de encuadernación pesada en piel, derecho sobre uno de sus testeros, extrapola la piel al cobre y extruden la sección resultante. BCQ apila libros, hace una maqueta volumétrica con eso y abstrae esta operación formal hasta convertirla en un edificio que no tiene demasiado que ver con esta idea inicial, aunque siempre la termina recordando: las páginas devienen brise-soleils horizontales, los diversos libros, cortes volumétricos, los vacíos espacios a varias alturas.
Lo que podría haber sido una mala idea se transforma, por el proceso de proyecto, en un recurso más para llegar a unos edificios que tienen autonomía formal y que pueden ser leídos sin usar este recurso, que se podría tomar por banal.

BCQ Arquitectes: maqueta de libros y perspectiva. Del panel.

Fuses-Viader: libros raros y render volumétrico. Del panel.
Cloud-9 presenta una imagen de un libro abierto. Un libro nuevo, porque sus páginas han adquirido una geometría radial que les sirve para extrapolar, por puntos, una sección estructural que luego llenará sus vacíos con EFTE. La gracia de esta propuesta es que éste no es sino uno de los múltiples préstamos formales manejados por el equipo, de modo que su propuesta parte, inherentemente, de un grado de complejidad interesante.

Cloud 9: libro (nuevo) como generador de forma. Del panel.
-referencias urbanas. La UTE ya citada Alegre-Lloveras-Barceó-Balanzó extrapola los porches de Fontserè, les de continuidad y, transformando este recurso en un sistema estructural, lumínico, espacial, define todo un edificio en base a este gesto. Archikubik, como punto de partida, deciden tomar literalmente un pedazo de la trama del Barrio Gótico y extenderlo sobre el contorno del solar. Esta idea es llevada al extremo levantando el edificio hasta conseguir más o menos la sección de una de esas calles e iluminando el edificio a través de estas calles-grieta mediante muros cortina de vidrio transparente sin otra protección solar que la sección del propio edificio. De este modo las salas consiguen unos frentes de vidrio sin que esto signifique una relación promiscua (no querida) al exterior.

Alegre-Lloveras + Barceló-Balanzó: continuidad de los soportales. Continuidad volumétrica.

Archikubik: trama del Gótico como generadora de planta.
Finalmente, la UTE Lagula arquitectes-Graó obres i projectes dibuja con mucha precisión la Ciudadela. No el parque, sino la fortaleza previa construida arrasando un 33% del casco antiguo después de la derrota de 1714 para poder atrapar Barcelona en un fuego cruzado juntamente con Montjuïc, convenientemente protegida por el mismo Fort Pienc que es ahora un centro cívico construido por Pep Llinàs. No es el único equipo en hacerlo: Rahola-Vidal también lo hacen, para producir un edificio sin referencias formales a nada de su entorno, como puro recuerdo de unas piedras que todavía dejan rastro así que se excava un poco. Lagula, en cambio, escalan, trasladan, rotan, extruden y, finalmente, adecuan una volumetría en un juego en planta que viene directamente de la reconstrucción de este edificio. Formalmente les sirve para producir el híbrido antes descrito, mezcla interesante de edificio lineal y de pequeñas torres causadas por los retranqueos. Tomar como base del proyecto un edificio concebido para amenazar, destruís y perpetuar una victoria militar es una idea como mínimo temeraria.

Lagula arquitectes + Graó obres i projectes: la Ciudadela y operaciones formales que generan la planta.
-Autohomenajes. Diversos equipos han optado por una continuidad absoluta con el resto de sus obras que antes habían producido. Todos los que he detectado que opten por este sistema han quedado envarados, sea por la escala del proyecto, sea por la poca cintura demostrada adaptando sus estilemas. Los dos ejemplos extremos son EMBT y Viaplana Arquitectes, que construyen de acuerdo con esto, usando su obra no sólo como método sino como referencia.
-Préstamos a otros arquitectos. El equipo Corea-Morán, por ejemplo, modela sus paneles de concurso en negro para crear vistas nocturnas: su edificio semeja mucho, formalmente, a la ampliación del museo Nelson Atkins de Steven Holl. El equipo Bach Arquitectes usa, de un modo bastante evidente, una fachada parecida a la de la Escuela de Danza de Laban, de Herzog y de Meuron, en Londres. Alterar su volumetría para producir un zócalo de aire y una coronación desplomada convierten este préstamo en un guiño al proyecto original.

Corea-Morán: perspectiva nocturna de la propuesta.

Steven Holl architects: Nelson Atkins Museum

Bach Arquitectes: perspectiva desde Marqués d’Argentera.

Hergoz &de Meuron: Laban Dance School, Londres
Finalmente (para terminar el apartado, no los préstamos), Willy Müller Architects vuelven a fijarse, nuevamente, en Herzog y de Meuron, a los cuales raptan su propuesta de concurso para el Rolex Learning Center, ganada y construida, finalmente, por SANAA.

Willy Müller Architects: perspectiva superior

Herzog &de Meuron: propuesta de concurso para el Rolex Learning Center, 2004
I. Construcción-estructura
La Escuela de Barcelona siempre se había caracterizado por unos criterios de racionalidad constructiva que, conceptualmente, estaban muy bien tomados como hijos de una época determinada, de una dictadura, de un período casi-autárquico y de una mano de obra que venía, sin interrupción, de formarse con los grandes maestros de obras novecentistas y modernistas.
Este modo de hacer prosperó, superó la dictadura y pasó a los primeros años de democracia invariable. O, mejor dicho, evolucionada: gran demanda de equipamientos, austeridad formal, contención, ganas de hacer país. Los sistemas constructivos pasaron de tradicionales a convencionales. Las normativas imposibilitaron los muros portantes de ladrillo, que pasó a ser un revestimiento. Los ladrillos vistos pasaron de manuales a mecanizados.
Actualmente hay otra sensibilidad. Las razones son diversas: ausencia de mano de obra especializada, pérdida de confianza en las técnicas constructivas, a medida de empresas constructoras no siempre comprometidas con el oficio. La exigencia de los promotores también ha aumentado. Otra de las razones podría ser la presencia de muchos arquitectos extranjeros construyendo en Cataluña, con la introducción consecuente de sus técnicas constructivas y de su experiencia. Arquitecturas como la de Enric Miralles o RCR arquitectes, basada en una reformulación sistemática de diversos elementos constructivos tradicionales (muros de contención formados por gaviones armados con mallas metálicas formadas por redondos o pletinas situadas a menos distancia que la última capa formada por cantos rodados de gran diámetro, cubiertas de cristal implementando muros-cortina estructurales dando la vuelta sobre sí mismos y mil cosas más han ayudado a esto.
Las exigencias de flexibilidad de un edificio como el que se propone parecen demandar grandes luces, a menudo de fachada a fachada, y un planteo adecuado de las instalaciones mucho más que una buena decoración hecha con tabiques de tal o cual técnica. Así, todas las propuestas interesantes tienen invariablemente grandes luces. Su relación con la fachada y las instalaciones condicionan buena parte del proyecto.
Este punto quiere ser más un recordatorio de cómo ha cambiado el panorama más que un lugar donde poner ejemplos concretos. Todos los equipos han sido más o menos sensibles a este modo de operar. La gran mayoría de los proyectos estaban preparados para su construcción, cuando no eran quasi-ejecutivos basados en una experiencia y una profesionalidad que muchos estudios han demostrado en otros edificios. Las cosas han cambiado.
K. Bioclimatismo
Es uno de los temas más delicados. Se ha juntado una coyuntura económica que ha dejado el precio de la energía por las nubes, una sensibilidad social cada vez mayor, la exigencia de los promotores y el interés de algunos arquitectos.
La cara B de este panorama es su uso especulativo-exhibicionista-pedagógigo. La sensibilidad versus este tema puntúa, sea real o fingida. Todavía hay mucha ignorancia. A esto ayudan unos sistemas de puntuación y unos baremos de medida mal definidos. No tan sólo lo están las escalas de calificación energética de edificios.
Se imponen dos debates importantes sobre el tema. El primero, postulado por Jaques Herzog, habla de la sostenibilidad de oficio. De no hablar del tema ni exhibirlo, por considerarlo un rasgo tan inherente al oficio arquitectónico como la estructura o la construcción. Por tanto, todo lo que se construye actualmente debería de ser sostenible. Lo que no, sencillamente debería de ser descartado de entrada. No puedo esconder mi acuerdo completo con esta actitud.
El segundo punto del debate es la incorporación de estos rasgos al lenguaje arquitectónico. Cualquier rasgo incorporado a posteriori a un edificio cojea. Hacerlo a priori cambia, pero, el lenguaje y el aspecto de los edificios. En qué medida y de qué modo es todavía incierto y depende mucho de edificios y arquitectos.
Se ha dicho siempre, y es una verdad a medias: la arquitectura tradicional ha incorporado muchos rasgos bioclimáticos en su concepción. Pero. El pero es que la arquitectura tradicional a penas incorpora parámetros de confort y, cuando lo hace, no son los nuestros. Las casas eran activas, mucho más de lo que actualmente se pide que lo sean. Su ocupación era diferente. Su mantenimiento, también. Su escala no tiene nada que ver con la de los edificios a los que nos enfrentamos actualmente. Igualmente sigue siendo un buen espejo.
Algunos equipos han incorporado rasgos bioclimáticos des del inicio de proyecto. Otros han caído en la impostura.
Como ejemplos de impostura tenemos las propuestas formuladas por Corea-Morán y Cloud-9.
Corea-Morán son el ejemplo máximo, en este concurso, de propuesta hecha y arreglada bioclimáticamente a posteriori con una memoria completamente ajena al proyecto. De entrada: el edificio plantea un voladizo que, por lo que parece, se acerca a los veinte metros, si no los supera. Un voladizo de tres plantas con toda esa distancia, sin entrar en juzgarlo des de otro punto de vista que no sea el del apartado, es una aberración completa y absoluta: consume hierro, mucho hierro. Consume energía de montaje. En obra se ha de montar una primera estructura de soporte (que, luego, se ha de vender a peso) que soporte la segunda estructura, a menudo sobredimensionada respecto a su equivalente con pilares. Ningún problema para construirla o definirla. Excepto que no se puede vender como lo que no es.
En la memoria posterior se habla de bombas de calor de alto rendimiento. De inodoros que ahorran agua. De acumuladores. De bombillas de bajo consumo. De materiales “naturales y reciclables”. ¿Es que los otros proyectos no incorporarán esto de oficio? ¿Es que los promotores no lo saben? ¿Todavía estamos así o, sencillamente, quedaba bien recordarlo? Sea cual sea la respuesta a estas preguntas alguien pierde, sean ellos por impostura, sean los otros por despistados. Si es así, quiere decir que todo está por hacer

Corea-Morán: perspectiva del voladizo y memoria “bioclimática”.
Cloud-9 habla de un edificio con emisiones de CO2 cero. De entrada, el CO2 es un indicador global que mezcla diversos otros indicadores bioclimáticos, e inseparable de lo que sucede a su alrededor: lo que se genera en la biblioteca no se puede se parar de lo que se genera en la Ronda del Litoral aledaña. Es más, el indicador es global: una molécula de CO2 da la vuelta a la tierra en 30 días.
La construcción del edificio generaría mucho CO2. Más que de costumbre: el edificio está parcialmente enterrado. Eso quiere decir una excavación cara y costosa en términos económicos y energéticos. La estructura está claramente sobredimensionada. Por mucho que recicles hierro, más emisiones de energía. Todos los mecanismos de control del edificio son activos. Por tanto, consumen energía. Un muro-cortina convencional protegido por lamas exteriores (como tantos otros se han definido en este concurso) es un mecanismo pasivo que enfría el edificio haciéndose sombra a sí mismo. Pero no es tan exhibicionista. El EFTE propuesto para las fachadas y la cubierta necesitaría estar siempre enchufado a la corriente. Consumiendo energía permanentemente durante toda la vida útil del edificio.
Las plantas: se propone un jardín de papiros (por su valor pedagógico) que sería caro de mantener. Quizá incierto. Nuestro clima no es el del delta del Nilo. Este jardín se mete dentro del edificio arrugando una de sus fachadas, un muro-cortina de vidrio transparente… a sur. El factor de forma queda alterado. Pérdidas de emisiones térmicas. La forma del edificio no está creada con criterios geométricos que optimicen el acero de la estructura (un ejemplo de cómo se podría hacer es dando a las jácenas forma parabólica, hiperbólica o catenàrica). Por tanto, a parte de la sobredimensión antes mencionada hay una inherente a una formalización que tiene un punto de arbitrario, de préstamo formal que puede estar mejor o peor pero que se contradice con los criterios pedagógicos del edificio. Excepto que no lo hace de modo obvio.
Si se quiere que un edificio tenga valor pedagógico su principal valor ha de ser, forzosamente, que funcione de veras.

Cloud 9: Leyenda sobre el jardín de Papirs.
Algunos equipos han incorporado rasgos bioclimáticos interesantes en su proyecto de inicio. Soluciones menos espectaculares, poco exhibicionistas, nada aparentes, y eficaces.
Rahola-Vidal, Enric Massip-EMBA, Jordi Badia definen edificios que dan sombra a sí mismos. La estructura es exterior, es gruesa, y la gran inercia que los pórticos necesitan se aprovecha para conseguir que el edificio no tenga cristal expuesto. Además, este recurso sencillo resuelve el aspecto del edificio.

Rahola-Vidal: alzado a la Ciutadella

EMBA- Massip-Bosch Arq: vista del edificio.

BAAS- Jordi Badia: vista desde Passeig Picasso.
Archikubik va más allá: el edificio se da sombra a sí mismo. Los cortes que proponen, herederos de la trama del Gótico, protegen los muros-cortina, metidos en unas grietas que relacionan las diversas partes del edificio y que estarían siempre controladas.
Otros equipos, como BCQ, diseñan muros-cortina que se dan sombra a sí mismos a base de lamas horizontales (extrapolación de las páginas de los libros) y, de entrada, se ve cómo, por forma, funcionarían.
Curiosamente, los que han tomado decisiones de este tipo, modestas, racionales, contenidas, han seguido así en el resto de la propuesta: las estructuras no son exhibicionistas, ni presentan grandes voladizos, ni episodios que las encarecerían sin remedio y las harían ineficientes.

Archikubik: perspectiva del edificio.
Dos últimas consideraciones: muchas propuestas envejecerían mal. Los materiales, el modo de construir, hacen que el edificio parezca diseñado para parecer siempre nuevo. Cuando este, finalmente, envejece, se vuelve feo, antipático, y esta propia consideración haría que se pudiese acortar su vida útil por ser un rasgo malquerido.
La última consideración es sobre la belleza. La más frágil, la más polémica. La belleza es, de por sí, sostenible, por la sencilla razón que un edificio carismático, bien resuelto, atractivo, será apropiado para los usuarios, mantenido, querido. Y, por tanto, apreciado, con más vida útil, más rentable.
Tenerlo demasiado en cuenta y jugarlo todo a esta carta puede llevar a cruzar la línea que hay entre lo sublime y lo ridículo.

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