Schindler-Jujol, afinidades desconocidas

un esbozo
Jujol nace en 1879 , Schindler , ocho años más tarde , 1887, el mismo año que Le Corbusier. El primero muere en 1949, a los 70 años . El segundo , en 1953, a los 65. Dos arquitectos a la sombra de dos grandes genios , Gaudí y Frank Lloyd Wright. Maduran a la callada,construyendo obras escondidas, influyendo en sus maestros decisivamente, haciéndolos cambiar de rumbo.
La fachada de la Casa Batlló es de Jujol.
El’interior de la casa Freeman, de schindler.
Las dos obras se atribuyen a los maestros.
Las barandas de la Pedrera , el banco corrido de la Sala Hipóstila del Parque Güell, los medallones de la parte inferior. En Bellesguard, nada de nada: en lugar de Jujol, Sugrañes.Probablemente los peores “trencadissos” de toda la carrera de Gaudí. Los he visto y los he tocado.
La dirección de obra la Aline Branshall House es de Schindler. La casa del portero, y muchos otros de los proyectos del maestro cuando éste estaba en Tokio dirigiendo el Hotel Imperial , obra genial excesiva, totalmente wrightiana.
Posteriormente, los dos arquitectos desarrollaran carreras que ,para muchos críticos, se realizan a la sombra de sus maestros. Para mí es totalmente falso. La genialidad se desarrolla siempre con una economía de medios total, brutal, extraordinaria. Shindler y Jujol (SiJ), com cualquier genio, cualquier genio real, cogen lo que tienen, lo procesan y lo transforman de una manera tan radical que pasas a ser otra cosa. Esta manera de operar hace que las transformaciones lleguen gradualmente, nunca de una manera radical. Hay una primera fase de distanciamiento, seguido de un momento en el que se avanza gradualmente hsta donde se quiere llegar. Vista la obra en perspectiva todo esto es facilmente distinguible, pero en su momento no era tan obvio. Wright y Gaudí, en su día, hicieron lo mismo respecto a sus maestros, Martorell y Villar y Lozano por parte de Gaudí y el “Lieber Meister ” por parte de Wright. Su “Lieber Meister” mil veces traicionado e intentado redimir en el manantial. Cualquiera que se pasee por la Rambla de Cataluña puede mirarse con otros ojos una casa entre medianeras, cincuenta o sesenta metros por encima de la Gran Vía (diría), lado Llobregat, de Francisco de Paula del Villar y Lozano, que es la casa Batllo antes de la casa Batlló: o mejor dicho, su primera versión simétrica, con órdenes y ritmos que se van densificando de abajo arriba , con una coronaciçon superior interesantísima. Villar fue un pionero, un arquitecto no demasiado bueno y prácticamente inconsciente de su valor, sin demasiada mano para el diseño pero con brillantísimas pero poco convencionales ideas sobre como componer una vivienda. Tres cuartas partes de los mismo con Martorell, arquitecto extraordinario que manejava con una enorme soltura el pastiche, elevándolo a unas cuotas de expresividad que abren todo el campo del mundo no tan sólo a Gaudí sino al resto de arquitectos modernistas.
Cualquiera que mire un banco de Sullian , o el Auditorium Building, cualquiera que admire la enorme destreza de Adler para combinar muros de pareado estructurales con pilares en edificio en altura , descubre de donde ha salido Wright , el hijo de puta traidor obsesionado en robar todos los descubrimientos de sus antiguos jefes.
SiJ desarrollan su arquitectura a la contra : a la contra del programa, de los encargos , de su evolución lógica como los enormes arquitectos que eran. Ambos se inclinaran finalmente por terminar sus obras con sus propias manos, actuando como contratistas, como herreros, como pintores, como constructores, como licitadores. Pasando de plantas, de secciones, de alzados y de planos . Convirtiendo cubiertas en fachadas y fachadas en cubiertas. Explotando programas, durmiendo al raso , o dentro de una alcoba medieval , incorporando siempre, instantáneamente, en su propio imaginario, cualquier obra que terminasen. Regresando fielmente sobre lo que ya se ha hecho . No desdeñando los grandes encargos que los terminarán (o empezarán ) dándoles la espalda espalda, formando socios que después serán mucho mas grandes (y, todavía excelentes arquitectos) , y peores que ellos, como el caso de Neutra con Schindler y de Ferrés y Puig en el caso de Jujol.
Las últimas casas de Schindler son una maravilla: pequeñas, translúcidas, secuencias espaciales dignas de una catedral, de una mansión, de un gran edificio público: todo trascendido . Todo. Los materiales giran noventa grados, se convierten en forjado , fachada, cerramiento horizontal, vertical. Jujol acabará convertido en un filigranero sin escala, un tío capaz de convertir un recipiente para agua bendita en un acontecimiento espacial, en la maqueta de los edificios que no construyó.
Queden estas palabras como homenaje a estos dos grandes monstruos , que sin medios , con pocos encargos, sin clientes relevantes, desarrollan , no se si intencionadamente o no , una carrera a la contra, una arquitectura de oposición que quizás sea así porque no puede ser de otra manera, pero una arquitectura , al fin y al cabo, de una intensidad casi sobrehumana, quizás una arquitectura que tiene lo que tiene que tener, la preocupación por cada detalle, las ganas de ser útil de verdad, la escala 1:1, la capacidad por saber qué pesan los materiales, por la luz, incluso el olor, por todo……….. En fin, algo que esta al alcance de muy pocos , que te permite producir poca obra pero intensa.

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