Contraluces , reflejos, color negro.


Visita virtual a las penúltimas obras de los RCR en virtud del último Croquis que les dedican. Sensaciones reforzadas empíricamente después de las visitas al parque de Begur, a la manzana de la Barceloneta. Edificios sorprendentemente tranquilos, filtrados por unas sensaciones confortables. Interiores neutros que permiten no fijar-te demasiado en un espacio de calidad funcional, que envuelve sin exigir, de una neutralidad intencionada, que huye de las mediocridades demasiado vividas desde el proyecto y demasiado poco desde la experiencia. Sorprende un tratamiento de la luz poco obvio: íntimo, muy contrastado, asociado sistemáticamente a colores siempre o muy claros o muy oscuros , a menudo los del propio material en bruto, cuando hay pasta para lograrlo . Espacios a menudo en forma de caja, cinco contornos cerrados y el sexto suplido por vidrio (pasamanos, persianas de religa, filtros solares bien trabajados y, cada vez con más frecuencia , orientaciones a norte directas). En ocasiones las oberturas se presentan en caras opuestas, y los espacios interiores oscuros: el ambiente queda definido por zonas de luz claramente diferenciadas,acompañadas de un diseño de la luz artificial bien trabajado (luces bajas que refuerzan la geometría). Cerca de la ventana se está bien. . Se está, sin más. Son espacios donde te puedes imaginar leyendo o dibujando o hablando, y, metros más adentro,la percepción global es la del contraluz que refuerza las texturas, esconde detalles Dios siempre puede mirarse satisfecho y enmarca vistas. A veces me viene a la cabeza “the searchers” de John Ford, o Wayne destacándose contra un valle de la muerte que nunca le dejó tener casa. Reflexión de Merwan (apresurada, exigente, condicionada por los esfuerzos que hacemos a nuestra propia obra, a menudo demasiado trabajada por la imposibilidad de poderla construir, sobrereflexionada) sobre esta cualidad de la luz: poca intención, un cierto descontrol, prácticamente nunca artificios que la oscurezcan, dirijan o filtren. Pero la intención está , y nuestra ciencia es lo suficientemente injusta como para dejar que unos obtengan resultados sin esfuerzos aparentes mientras que otros parecen esquizofrénicos sin talento, francotiradores que disparan hacia todas las direcciones excepto la buena probando de demostrar una ciencia que no encaja ni con voluntad para que así sea . RCR entroncan con la tradición catalana mucho más que cualquier otro equipo de arquitectos actual. Pienso: fuera de la arquitectura religiosa la luz cenital está ausente de la arquitectura catalana hasta la aparición del racionalismo (arquitectura centroeuropea que tarda en implantarse más por la cualidad de los arquitectos llamados modernistas que por ninguna reticencia cultural que parece estar más en la cabeza de los críticos que en el desprejuicio de muchos de los arquitectos de la época. Pienso en la galería de Jujol en el Mas Bofarull, frente a unos viñedos integrados en la arquitectura como un espacio visual, último filtro de privacidad de la familia: arcos de ladrillo soportados por columnas de piedra artificiales de catálogo, frescos del arquitecto y todo pintado con azulete-que-aleja-los-malos-espíritus (por desgracia ineficaz contra la desgracia familiar de aquella buena gente que me mostró la casa con tanta generosidad). Pienso en las pequeñas casas de Martinell en el Campo de Tarragona , en los hogares de Gaudí, en las masías catalanas: espacios siempre oscuros , cortinas de ganchillo , señoras con pinta de mayores mirando la calle, contraluces , plantas: una vida. La luz cenital: iglesias , el Palau Güell, (ésto : un palacio, y la reconstrucción de St. Pietro il Montorio, homenaje genial a una arquitectura culta y foránea). Las masías catalanas: nueve cuadrados, ventanas pequeñas , madera , materiales en bruto, siempre contraluces .RCR enfoca esta tradición , y me recuerda una pequeña foto de los arquitectos tomada en una masía, Carme Pigem con una olla en la mano, platos, todo el mundo sonriendo (los directores del Croquis, probables invitados ): paredes de piedra, más contraluz, tranquilidad. Buena manera de domesticar espacios , de disfrutar de aquellas sensaciones puntuales que nos recuerdan que es la buena arquitectura , sin imponerse, sin demandar atención constante.

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

¿Es que nadie se da cuenta de cuando nos la meten doblada?

alt=”” width=”100%” height=”auto” />
(fotos capturadas de la web)
En mis gustos arquitectónicos suelo funcionar por intuiciones, mitomanías y manías a secas. Me gustan más bien las obras coherentes que los arquitectos de un solo edificio, aunque hay menos de esos de los que estamos acostumbrados a pensar. Tampoco creo en los promotores-ogros que se dediquen a destrozar sistemáticamente obras ajenas, extraños a ideas como ese arte elitista que demasiado a menudo sólo existen en cabezas de camarillas que invierten más en marketing que en rigor. Sí, adoro las intuiciones, pero estas sólo son válidas en un contexto global que las arrope: es decir, dentro de un trabajo diario sistematizado, constante, incansable, algo ciego, incluso.
Nunca me gustó Zaera. O FOA, porque creo en el trabajo en equipo pero también en que éste no podrá superar jamás la amplitud mental de su director. Yokohama fue un sonoro bluff, ya en su día: recuerdo los precarios renders del concurso, vacíos de gente, sobre fondo negro, superficie blanda de brillos metálicos que ni invitaba a pasear ni a ser tocada. Al final: madera, césped sin árboles (no vayamos a tapar esa geometría de pliegues que parece una pixelación de esa otra blanda que no sabe anunciar ni dibujar), pasamanos que capturan la mirada para que no se vaya a las entregas heroicas para que parezca que no existen.
<
Y, bajo ello, otra estructura plegada: como un origami japonés (feliz coincidencia para los buscadores de metáforas que piensan que lo bueno de Japón no debe de salir de su país, y que probablemente otorguen formad de sombrero mexicano a los edificios de Candela en ese país), salvando una geometría variable bastante interesante y acomodándola a una topografía que sube suavemente. Artificio, por otro lado, totalmente ajeno a los principios del concurso, artificioso, retórico, redundante con los pliegues exteriores con los que no coincide, y, sobre todo, descontrolado. No pertenece al arquitecto, sino que queda como terreno del estructurista, que, descabezado de su superior jerárquico falto de interés, ha quitado toda idea de luz cenital a un edificio que la necesita desesperadamente.


En Turquía: más o menos. Complejo enorme de varios edificios, escondida su geometría bajo un manto verde ambiguo, no fachada, no cubierta, indefinido no por voluntad sino por falta de concreción. La base geométrica es la del cuadrado-dentro-de-cuadrado, girados 45º uno respecto del otro. Buena cosa si se lleva al final, pero que resulta folklórico cuando uno se queda sin argumentos y, sencillamente, gira buena parte de la estructura en ángulo raro para tapar una parte del edificio que queda totalmente ajena al resto. Como si no fuese con nadie.

Las fotos dan el pego, inicialmente, pero cuando uno se las mira con detalle observa como el edifico está sobrediseñado, detallado en exceso, conteniendo lo uno, lo otro y todo lo contrario en un horror vacui naif que lo aproxima a los paisajes artificiales dibujados por los niños de tres años. Sobre todo eso, las armas son siempre las mismas: control de las últimas pieles, ese césped, esa cerámica, esos pliegues de aristas marcadas donde toque o donde no, esa estructura dejada vista en los pocos centenares de metros cuadrados donde se ha podido controlar, escondiéndola donde la vergüenza indica. Zaera es un decorador. Sigo esperando que alguien me cuente diferencias entre pintar un piso color pastel, colgando un Tàpies a juego con el sofá o las cortinas Gastón y Daniela, o esa estética postindustrial, gris sobre verde sobre algún material pretendidamente en bruto que podría ser estructural pero se usa sistemáticamente como revestimiento, que deja las luces descontroladas como metáfora de la inestabilidad en la que todos estamos surgidos (joder, si no la sabemos mejorar por qué no nos dejamos de retóricas y, sencillamente, cobramos y callamos?), que glorifica el mal oficio de gente mal preparada que cacarea precisamente todo lo contrario. Pesimista, casi derrotista. Salpicada de citas cultas a algún filósofo de moda en círculos universitarios, vengan a cuento o no. Sigo esperando rigor, una estructura de pensamiento coherente a priori, no a posteriori para justificar falta de lucha o de ideas o de conocimiento sobre una obra hinchada como un souflée, metáfora siempre de algo que está en otra parte. Lucha. Ganas. Y pensamiento optimista.

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario