Pecado de juventud ( a los 24 años )


Celmo me dio mi primera oportunidad profesional a los 18 años. Paralelamente a mi entrada en la facultad , tuve la oportunidad de ver la arquitectura desde dentro. El despacho era , es, anárquico , una especie de grano pseudoarquitectónico que , salido de la posguerra , ha llegado intacto al año 2001. La cosa buena es que la tremenda anarquía del despacho te permitía desarrollar proyectos prácticamente desde cero, sin supervisión, anárquicamente: si a los clientes les gustaba y el proyecto era razonablemente sencillo para ser construido, se llevaba a término sin más.
Salieron dos palabras malditas : modernidad i Ferrater . Revistas de decoración con pretensiones, flashes de dominicales de periódicos, dos clientes querían una vivienda en Molins de Rei, de nueva planta. Sin oportunidades de seguir la obra ni dedicarle demasiado tiempo, me puse manos a la obra: un botepronto que no podía ser seguido ni controlado.
Material elegido a priori: el ladrillo de ferrater blanco , de hormigón, marca torho, para construir la hoja exterior de una fachada convencional ventilada. No podía proponer nada más, no lo habrían aceptado.
Parcela que caía en dirección norte, con la intuición de que las vistas y la luz estavan cruzadas. Casa agazapada al fondo de la parcela, con una paret completamente plana

Estar a sur, con una especie de pabellón metido en el jardín.
Comedor cerrado, vinculado al estar por las correderas , accesible des del recibidor, como un espacio para reunir amigos sin tener ordenada la casa,
Zona de noche, que no era zona de noche. La pareja tenia un apartamento en planta baja, toda la zona superior era otra casa paralela, doblada, una casa para los hijos, una casa con su estar, su propia manera de acceder sin molestar al resto de la vivienda.
Una casa, al final, con diferentes maneras de ser usada, todas ellas caracterizadas por un recorrido, por unas circulaciones que no importaba tanto que no se cruzasen como que fueran cortas, que dejaran islas de actividad que siempre marginales a ellas, buscando privacidad, juegos de vistas que se podían cruzar, sólo si el habitante se desplazaba sobre su asiento y se movía lateralmente.

Una casa, también, vivida desde sus sensaciones: una casa para sentir la brisa al lado de la piscina, para sentirse dentro o fuera, para valorar límites . Con la justa proporción de vidrio , ni más ni menos, buscando dejar zonas de sombra en el interior i exterior, sombras frescas creadas por los propios volúmenes para que permitiesen ocupar la terraza en verano sintiéndose fresco.
Una baranda superior que también definía actividades, recorridos , que, por eso , no seguía el perímetro de la casa: no tenía sentido , en este deambular indolente.

Un exterior pretendidamente neutro, anónimo: ventanas enormes protegidas por persianas, siempre de suelo a techo , jugando con los vanos de la pared maciza al lado con tal de alojar las persianas, pero sin matarse modulando: construcción húmeda medida a palmos. Imposibilidad de definir detalles constructivos, hecho que me llevó a aceptar un lenguaje de paredes recortadas, de antepechos subidos, de papiroflexia, de casa prácticamente convencional mejorada para que fuera viable su construcción.Proyecto para ser ejecutado (nunca he sabido si se construyó realmente), proyecto anti manifiesto, proyecto hecho a la contra (no demasiadas veces he proyectado así, pero en este caso me obligué a ello ). Proyecto realizado sabiendo que , de no salirme , se construiría , de cualquier manera, si o si , incluso ejecutado por un delineante.

Proyecto realizado reaccionando contra una realidad que ha sido la de este país durante años, una realidad que no enseñan en la facultad, lindante con la autoconstrucción, en la que no importa si hay o no calidad. Nada importa más allà del ladrillo sobre ladrillo, una tradición rota respecto a la de los maestros de obra anteriores a la guerra civil y la autarquía. Construcciones desesperadas, incultas, circunstanciales, que han llenado demasiados pueblos de este país. Sólo quería que ésto no fuera ésto.
¿Suena a disculpa?
Recuerdo, también, el acceso . Recuerdo un muro que salía de la propia casa, la rampa del parquing funcionando en tenaza con el recorrido de acceso, lineal, a la vivienda, que te conducía hasta el final, que obligaba a un giro de ciento ochenta grados. Pared justo por encima de la vista. Al menos así era antes de que me lo impidiese la normativa.

Recuerdo la secuencia que te enfrentaba , después, con el jardín, el giro de la casa, el papel doblado de la maqueta , casi un gesto de libro abierto sobre la cara de un lector miope a tres dedos del rostro.

Árboles que imaginaba y que en este caso no dibujé (si en unos esbozos a mano que intentaré recuperar)
El viento, que también peinaría la casa.
Los invitados, hijos,amigos.
Y , por alguna razón, , mondas de naranjas sobre el jardín,con agua helada : el verano.

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Foto rollo friedrich


Juliana hizo un friedrich conmigo , y , como tiene que ver con el artículo anterior, lo publico. Gracias!

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