Más del verano, pasado a limpio desde el cuaderno.

Sobre los tatuajes…………
Manifiestos epidérmicos (o estar en un pueblo costero en pleno periodo de vacaciones , solo,indolente y con , por fin, no demasiado calor)
De golpe me viene a la cabeza , a través de una visión de los cuerpos tatuados, “Ornamento y Delito “. Pasean tranquilos , con diversas actitudes y un denominador común : no pensar . Combina, maneras de moverse , edades, con o sin niños (pero debe ser cosa de mi edad el hecho de que me fije) , y una manera de vestir que, por recurrente, me hace pensar en un paradigma próximo al cambio . La ropa de vacaciones que, gradualmente, se va convirtiendo en ropa de diario, en la ciudad , cuando se sale , en el trabajo. Al final la moda que nos dicta el ocio y la vida diaria , tienen , por fin, que confundirse . Gradualmente, como si el hecho de no hacer nada y una cierta manera de entender el descanso , tendenciosa, casi apriorística , previa incluso al cansancio real , dignificara como un objetivo finalístico , un nirvana impuesto exógenamente, aceptado como un lugar común donde debemos encontrarnos para sentirnos como en un anuncio.
En frente de mí, una pareja-joven-con-niña-preciosa-que-demanda-un-helado. Carta con fotos, pura imagen que, en lugar de informar, de describir , anticipa una sensación, un momento, de placer asociado al placer común , un condicionante que abre los sentidos y los predispone a vivir un momento prefabricado. Y de marco el cuadro , cada vez más gente tatuada. Curioso . No he conocido tantos como para , a base de entrevistas , crearme una idea de los lugares comunes que recorren ,para llegar a ellos , ni tan pocos como para hacer una generalización abstracta que nazca de una observación despersonalizada , aséptica . En fin, que el paradigma ha cambiado . Los jóvenes se tatúan , parece ser , siguiendo un tipo de impulso narcisista que sale de una contemplación del cuerpo-como-templo , instrumento de placer, divorciado de entrada de la mente, sensación vacía sin procesar , estímulo visual, ornamento puro. Siguen viniéndome a la cabeza las pinturas románicas , formas contextualizadas en un espacio , amoldadas al lugar de una manera que , ni siquiera a base de copiarlas, he llegado a saber si era a priori o a posteriori .Sigo recordando las filigranas góticas (ah!, este arte de las sensaciones previo al renacimiento) que llenaban el espacio , los arabescos delicados que matizan y califican superficies y (gran salto cuántico) las arquitecturas alucinadas de H&dM, superficies vibrantes , tensas, abstractas, ferozmente antinaturales y maquilladas permanentemente , esencialmente , como muchos de los cuerpos que pasan por delante de mí. ¿Dónde está la frontera? ¿Cubo, prisma parelelepipédico versus un cuerpo humano ? ¿A la forma, a la mente, al alma ? ¿Al mensaje , quizás ? La moda es , ahora , transversal. Desde esta nobleza moderna que quizás sea como siempre ha sido , de la que habla Loos, hasta esta difusa clase social que son los presos pasando de cualquier otro estamento. El gregarismo está presente, se ve en los temas, en los mensajes . La ignorancia también. Ideogramas chinos , japoneses, mandalas, runas,rituales tribales, muchos desconocen el mensaje de lo que lleva encima (debajo ) de la piel y no se esfuerzan demasiado en averiguarlo . Otros , vacíos , ornamento-sobre-ornamento, como las tipografías empleadas para grabar cosas tan banales como un nombre . Siempre las mismas , nunca sencillas , escogidas , quizás , como un homenaje instantáneo a la habilidad del artesano que realiza el trabajo . Algunos juramentos de fidelidad, homenajes a famosos, actores, pintores, líderes religiosos o de masas, también futbolistas o equipos, o grupos musicales. También motivos florales , geométricos, fascinación narcisista por alguna parte del cuerpo que se considera bonita . Al final, jugar con una permanencia que no se sabe que lo será , con una tecnologia médica que permite, parece , reescribir a cada momento nuestro historial biológico, ser o no ser esta fidelidad , este ornamento, este siempre-joven , y , el recuerdo, siempre el recuerdo, del cadáver exquisito que todos hemos soñado ser en algún momento.

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