Marc Rifà-Rovira – 2R arquitectura: casa NH

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Foto: 2R arquitectura

Rem Koolhaas estaba definiendo el diseño de una casa en Burdeos cuando su propietario sufrió un accidente de coche que le dejó secuelas físicas graves, entre ellas una paraplegia. El propietario, que hasta ese momento quería poco más que un dormitorio y un refugio para los fines de semana, pidió al arquitecto que modificase su diseño para hacer no una casa compleja, sino la casa más compleja posible, porque esa casa sería su mundo a partir de ese momento. Este es el punto de partida que permite entender el proyecto(1).

Marc Rifà-Rovira ha construido la casa, su casa, procurando incorporar en el diseño las sensibilidades de todos los habitantes de la casa sin jerarquías: él mismo, un médico y tres niños pequeños, con personalidades, costumbres y gustos que han de crecer con la casa. La casa es un centro que ha de incorporar y procesar todos estos modos de entender la vivienda en un único organismo. Modos contradictorios: uno de los miembros de la pareja entiende la arquitectura como la abstracción de una cueva. Refugio, orientación, un cierto carácter de fortaleza. Atavismo. Naturaleza colonizada. El otro, como una cabaña: proteger del agua y del frío, contacto franco con el terreno, relación compleja con el medio a partir de cualquier filtro arquitectónico posible: persianas, porches, pérgolas, árboles. Artificios. Humanidad. La acción de habitar que doma el terreno.

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La cueva y la cabaña. Fotos: Jaume Prat

Así, la casa lleva implícita la dualidad desde el primer momento. Y el cambio: la percepción varía según la posición relativa, según el habitante. La configuración de la casa, cuando a penas está acabada, ha variado dos o tres veces(2), y seguirá haciéndolo incesantemente todo el tiempo que esté ocupada. La dualidad que conforma la casa es conceptual y también formal: basamento-planta principal. Lleno-vació. Cubierto-descubierto.

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Los dos recintos. Foto: 2R arquitectura

Estamos ante la casa de un arquitecto. Esto implica, en casi todos los casos que alguien que ejerce esta profesión se puede construir su casa, un mínimo común denominador que las une en forma de tres parámetros:

-el primero es una cierta voluntad de representatividad. Querer vivir como un arquitecto es mostrarse. No necesariamente exhibirse, sino mostrarse, identificarse ante uno mismo como arquitecto, incluso cuando convierte la casa en un lugar impenetrable.

Curioso, en estas circunstancias, que Mies van der Rohe rehusase reiteradamente vivir en una casa suya(3) en favor de un apartamento convencional con una distribución convencional: el límite de la arquitectura para Mies van der Rohe era el propio Mies van der Rohe.

-el segundo parámetro es el trabajo: difícilmente se conoce una casa de arquitecto que el arquitecto no use, de un modo u otro, para trabajar. Incluso por omisión: Kazuyo Sejima(4) identifica su casa con la vegetación que confunde su interior con el exterior. Vivir es cuidarla, y cuidarla ella. Y cuidarla diariamente(5). Le Corbusier tenía el 50% de la superficie cubierta de su vivienda destinada a su taller. No su taller de arquitectura(6), sino su taller de pintura, donde no proyectaba(7).

-el tercer parámetro es el posicionamiento social del arquitecto(8): la casa puede mostrar desde un profesional liberal a quien guste tener un espacio acotado que se pueda cuidar fácilmente hasta un aristócrata que viva con un servicio numeroso(9) y maneras principescas, como Frank Lloyd Wright.

Marc Rifà-Rovira ha diseñado desde la lógica del rincón. Una yuxtaposición de grandes espacios cubiertos o descubiertos, climatizados o no, que pueden ser cerrados, abiertos, compartimentados mediante tabiques fácilmente construibles y derribables sin dejar rastro, independientes de las instalaciones: espacios de estar, espacios de juego, espacios de trabajo, espacios de relación, organizados por los muebles, por las actividades. El espacio cubierto principal (por ahora) de la vivienda tiene la dualidad presente en todo el proyecto: al no estar cerrado puede ser considerado un espacio único. Su distribución y forma en planta dispone de un modo preciso una serie de rincones a funcionar como si de habitaciones cerradas se tratase. Marc Rifà-Rovira ha diseñado, también, una casa activa. Una casa a ser cuidada constantemente por sus habitantes. Una casa exigente: habrá huerto. Muchos de los árboles serán frutales. La casa está diseñada para ser cuidada constantemente con una multiplicidad de pequeñas tareas que forman parte de la rutina diaria.

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Diseño desde los rincones. Foto: Jaume Prat

La representatividad de la casa viene dada por un diseño expresado únicamente a través de su construcción: no quiere ser mimética con nada; materiales en crudo, vegetación. Sensibilidad a la luz, a las estaciones. Decisiones tomadas en función del clima y de las actividades: nada quiere ser accesorio, y será el sumatorio de decisiones lo que la conformarán tal como es: una cierta fusión con la naturaleza más a través de los materiales que de la forma y un gran sentido de la economía, tanto proyectual como material.

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Foto: 2R arquitectura

La decisión inicial es la propia parcela donde se emplaza: en el límite de una urbanización de Cantonigròs, población del Cabrerès, relacionada con el campo adyacente y con unas vistas espectaculares. El sol viene cruzado respecto de estas vistas. La casa tenderá a la monoorientación hacia ellas, desentendiéndose completamente del resto de la urbanización, hecha a base de casas sin demasiado interés.

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Las vistas desde la casa. Foto: Jaume Prat

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La casa y el paisaje. Foto: 2R arquitectura

La segunda decisión es su situación: en la cota superior de la parcela, arrinconada contra la parte de atrás, sobre la que se ha dejado la distancia mínima. El paquete básico de la vivienda (cocina, dormitorios, zonas de agua, sala familiar, recintos descubiertos) se desarrolla en una sola planta, situada a esta cota. La planta inferior, negociada con los cimientos del edificio, es a la vez sótano, semisótano y planta baja abierta a una plataforma inferior que sale naturalmente de los desmontes lógicos de la parcela. Esta planta inferior se proyecta hacia un espacio escalonado que será sala de juegos, garaje descubierto y, a la cota más baja, un huerto donde tener vegetales plantados sin que éstos estorben la vista desde las salas superiores.

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Situación: planos suministrados por 2R-arquitectura

La tercera decisión es disponer los espacios exteriores de estar (patio y terrazas) no ante la vivienda, sino a su lado: 50% de espacio lleno, 50% espacio vacío. Un espacio vacío donde relacionarse con el exterior y con las vistas sin privar de vistas el espacio de relación, convertido en un mirador sin obstáculos. Un espacio vacío que es un recinto de grava, y, con un desnivel, una terraza adyacente al espacio de relación, de su misma dimensión: un estar al aire libre. El espacio vacío todavía no está terminado: la higuera central debe de crecer, y un emparrado ha de prolongar la cubierta existente de hormigón.

Así, la casa yuxtapone espacios por oposición: lleno-vacío en la misma planta, planta-sótano-que-es-otra-planta.

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Secciones y fachada: superposición de recintos

La cuarta decisión son los límites del recinto. La casa (regida por esta ley de la economía) no se dispone en su parcela: la casa es la parcela. El primer recinto, formado por las fachadas del patio y de la parte cubierta y climatizada, perfectamente reconocible, está bordeado por un perímetro de árboles y por un segundo perímetro formado por un seto de boj. Un perímetro que, en la dirección de las vistas, ha bajado más que la casa y permite, por tanto, las vistas por encima suyo. La casa se relaciona, o se esconde(10) de su entorno gracias a estas capas vegetales que acabarán conformando sus verdaderas fachadas. El perímetro arbolado estará conformado por abedules, arces y árboles frutales confundidos entre éstos que conformarán dos alturas de copa y convertirán esta banda en un espacio dos veces útil: privatiza, da confort visual y es exposable para la economía familiar.

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Planta principal

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Semisótano-acceso por cota inferior

La quinta decisión es convertir la vivienda en una infraestructura acondicionada por un mínimo de decisiones que sirvan para un máximo de cosas: singularmente cargar los perímetros de los recintos con casi todo lo que la vivienda necesita para funcionar y definir. Para el resto, un organismo interior, un mueble, una especie de pieza que coloniza este interior creando rincones y habitaciones, cuando coincide con la fachada, que contiene partes de agua, cocina y chimenea.

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El mueble interior. Foto: 2R arquitectura

La estructura, pues, se confunde con el perímetro de los recintos de la casa (cubierto y descubierto), formada por unos paneles de hormigón prefabricado(11) que apoyan las prelosas de cubierta. Los paneles tienen, por su sistema de fabricación, dos caras: la que coincide con el tablero, de gran calidad, que usualmente es la cara de acabado, y la posterior, más basta y difícil de regularizar. La cara de acabado se ha dispuesto siempre al interior del recinto(12), de modo que el interior no necesita ningún tipo de modificación posterior: en toda la casa no hay ninguna partida de enyesado, trasdosado, y a penas hay pintura. No No sobre el hormigón. Esto define dos grandes cajas a colonizar mediante este mueble-organismo que crea, de un modo muy fácilmente (y económicamente) modificable, la distribución. La manipulación del mueble es tan fácil porque éste no tiene la más mínima solicitación estructural.

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Foto: Jaume Prat

La casa se forra, al exterior, con un producto portugués hecho a base de corcho calentado hasta que hierva su propia resina y prensado durante el proceso: el resultado son unas planchas de unos diez centímetros de grueso, hidrófugas, aislantes térmicamente, muy sensibles a los rayos ultravioleta, de modo que se sirven casi en color negro y terminan, en pocos meses, prácticamente blancas sin que esta destonificación tan radical afecte a sus propiedades, perfectas para ser usadas como acabado exterior del edificio: una capa de estructura, una capa de acabado exterior coincidiendo con el aislamiento térmico. Nada más. La cubierta se ajardina, lo que restituye la vegetación eliminada por la huella de la casa y, a la vez, proporciona una capa adicional de aislamiento térmico donde más se la necesita. Y regala una quinta fachada muy agradable a una casa que, desde el sur, se ve siempre desde arriba.

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El revestimiento de corcho. Foto: Jaume Prat

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La cubierta como fachada. Foto: Jaume Prat

El perímetro del recinto interior está reseguido, en la planta inferior, por una reja que contiene todas las instalaciones necesarias para la casa. Este anillo perimetral de instalaciones pincha el suelo en diversos puntos estratégicos y sale en forma de pequeña pilona metálica que contiene interruptores y enchufes. Las lámparas y el trazado de cables adicional se deja siempre visto.

El mueble central (el organismo) está formado por paneles de viruta orientada (OSB) en bruto, montados sobre unos listones de madera de pino clavados sobre otros listones dispuestos en el techo y en el suelo. Los paneles son un poco más cortos que la distancia entre techo y suelo, de modo que se ha producido un zócalo superior e inferior que, a parte de dar unas líneas de sombra interesantes, ha absorbido las deformaciones de la estructura (que se preveían importantes y han sido más importantes todavía, sin provocar, sin embargo, ni una sola grieta en ningún componente de la casa gracias a estas tolerancias). Este sistema es cambiable, perfectible, removible y ampliable a voluntad en un tiempo récord a un coste bajísimo, prácticamente el de la mano de obra. Su ejecución apenas deja residuos(13). Cuando se ha necesitado una capa más de lo que sea se ha superpuesto a estas planchas sin esconder su grosor: las pocas baldosas que hay muestran su grueso. Ídem el resto de revestimientos adicionales: la lógica de la superposición que anima y da el habitar de la casa se traslada a su construcción.

Las carpinterías de la casa son de madera de pino sin tratar, y están enrasadas con el plano exterior de la fachada: es decir, con la cara exterior del acabado de corcho, excepto las de los rincones de dormir-habitaciones, que se han dejado tres centímetros rehundidas a la espera de unos porticotes de corcho que, cuando estén ejecutados y cerrados, dejarán la banda este de la casa convertida en una caja muda, sin cerramientos.

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Carpinterías de madera, corcho y hormigón. Foto: Jaume Prat

Todos los materiales están preparados para su envejecimiento, y para que este envejecimiento los confunda con su entorno. La casa no quiere ser de la urbanización, no quiere pertenecer a ella, sino que tiene voluntad de salir del terreno y de fundirse con él. Sin más.

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La casa en su entorno cambiante. Fotos: Jaume Prat

Marc Rifà-Rovira, más que un diseño, ha creado un sistema que, a partir de una serie de (pocas) decisiones iniciales, arrastre el resto de un modo casi inevitable: arquitectura incremental. Incremental en el tiempo, incorporado a la construcción de la casa, incremental en su historia, a la que será sensible de un modo activo. La casa es un miembro más de la familia, y vivirá a través de ella de un modo sensible y activo: Mercè Rodoreda tendría, aquí, material para reescribir su obra maestra(14).

(1) Y su alteración posterior, después de la muerte del propietario debido a las secuelas del accidente. Pero esto es otra historia.
(2) No se ha puesto uno de los tabiques dibujados en los planos, y, en cambio, se ha fraccionado una habitación. Falta la escalera interior. Hay una habitación más.
(3) Incluso cuando se le regalaba: Herbert Greenwald puso a su disposición una de las viviendas construidas en Lake Shore Drive, de modo gratuito, al margen de sus honorarios, que fue rechazada con malas excusas.
(4) Según me contó la única vez que he tenido oportunidad de hablar con ella.
(5) Adicionalmente, respondió el por qué se había hecho diseñar la casa por Ryue Nishizawa. Una respuesta bellísima que será objeto de un artículo. Algún día.
(6) En el 35, Rue des Sèvres.
(7) Lo que viene a no ser cierto del todo. Menos si alguien ligado a una dictadura te hace un encargo que no quieres que trascienda a tus colaboradores directos. Ni quieres incorporarlo a las obras completas ya que al final no se ha construido. Ups.
(8) Independientemente de su nivel económico: piénsese en cualquier ejemplo donde salga Frank Lloyd Wright, que vivió casi cuarenta años de su vida bajo amenaza permanente de embargo. (Gracias a José Ramón Hernández Correa por el dato)
(9) Servicio formado, en muchas etapas de su vida, por sus propios fellow, que pagaban por el privilegio de servirle los cafés o limpiar los cristales de su estudio.
(10) O las dos cosas.
(11) Por Arumí.
(12) En caso de coincidencia entre un recinto cubierto y otro descubierto, hacia el interior del recinto cubierto.
(13) Y los pocos que han dejado han sido reciclados construyendo juegos para los niños.
(14) Mirall Trencat (Espejo roto, su última novela): una familia explicada a través de la casa que habitan. Novela total, cargada de simbolismos, con un último capítulo emocionante protagonizado por una rata (completamente alejada de la de Günter Grass) que se pasea por las ruinas de la historia.

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Foto: Jaume Prat

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Foto: 2R arquitectura

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Foto: Jaume Prat

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Foto: Jaume Prat

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