Lo viejo y lo nuevo (Orbitando la Lleialtat Santsenca 3_4)

Uno de los mitos más populares alrededor de la música clásica es la definición de los violines producidos en la Cremona del siglo XVII por Antonio Stradivari, más conocido como Stradivarius, como los mejores jamás fabricados en toda la historia de la música: el ritmo lento de los artesanos, la fijación del tipo, sus relaciones con la arquitectura, la selección de las maderas, su factura y, sobre todo, el mítico barniz de fórmula secreta que convertía el cuerpo en una caja de resonancia perfecta.

Ups. Es mentira.

La verdad es que Antonio Stradivari fija el tipo, optimiza el diseño y convierte sus instrumentos en el ideal a alcanzar. La verdad es que estos instrumentos han sido profundamente estudiados. Sus técnicas de producción son conocidas. Se han reproducido, ensayado, perfeccionado y superado. Hay mucha literatura sobre como se trabaja. Algunos artesanos han incorporado la informática al proceso. En los dos casos, con y sin ella, se ha mejorado. Su barniz secreto ha sido sometido a técnicas de análisis espectrofotométrico. Después de unos cuantos intentos se ha mejorado. En diversas universidades y conservatorios de prestigio se han comparado los Stradivarius con los violines modernos fabricados por los mejores lutieres, desconocidos, sin embargo, fuera de su campo.

En todos los casos se han notado que el sonido de los violines nuevos superaba al de un Stradivarius.

Los Stradivarius, actualmente, están considerados piezas de coleccionista. Obras de arte(1) a ser tocadas en conciertos escogidos por concertistas escogidos, cada uno de ellos con su biografía, con su linaje, con sus aventuras que han individualizado cada uno de estos 650 instrumentos supervivientes.

Los violines modernos no tienen mitología(2). El contador se ha puesto a cero. La historia será fabricada por los propietarios de estos instrumentos. Merece ser tan agitada e interesante como la de sus predecesores barrocos.


El músico Christopher Wilkes comparando un violín barroco con uno moderno.

Si obviamos el factor precio, que siempre distorsiona estas consideraciones, encontraremos que esta situación se puede trasladar perfectamente a la arquitectura.

Tomemos dos ejemplos ubicados a un paseíto a pie de distancia: la Lleialtat Santsenca, obra de Harquitectes, y la Biblioteca Montserrat Abelló de les Corts, obra de Ricard Mercadé y Aurora Fernández.

Los dos proyectos son más o menos contemporáneos. Los dos proyectos rehabilitan interesantes estructuras urbanas para destinarlas a usos más o menos diversos de los que habían tenido originariamente.

La Lleialtat Santsenca lo ha hecho de tal manera que colapsa todas las capas de tiempo en la obra terminada.

La biblioteca Montserrat Abelló ha rehabilitado el edificio y ha puesto el contador a cero.

Los dos edificios se han intervenido intensamente. Las obras de acondicionamiento han tenido algo de agresivo con las condiciones en que los dos estudios recibieron el edificio.

En el caso de la Lleialtat Santsenca la obra explica todo este proceso. Puede llegar a ser leída como una especie de campo de batalla en que el momento actual es la suma de todo lo que ha sucedido anteriormente. De decisiones tomadas sobre todo esto. El proyecto es una jerarquía de decisiones que permiten que se pueda expresar mediante todo lo que ha sucedido.

La Lleialtat Santsenca es arquitectura transitiva.


Capas de tiempo colapsadas en la Lleialtat Santsenca. Foto: Jaume Prat

En el caso de la biblioteca Montserrat Abelló la obra se deja como si siempre hubiese estado allí. Se toma una fábrica textil, se analiza con énfasis especial en su relación con la ciudad y se realiza el mínimo número de operaciones posibles (que igualmente son muchas) para convertir esta estructura en un equipamiento público con una relación intensa con la ciudad. El resultado final consigue tal naturalidad que resulta difícil pensar que aquello haya sido siempre una biblioteca. El reacondicionamiento es total. Las estructuras se han limpiado y revestido. Se ha pintado todo el conjunto de un blanco inmaculado. Las cubiertas han sido reemplazadas por un zinc más práctico y duradero. Los vacíos de fachada se han uniformizado. El equipamiento respira tranquilidad. Los arquitectos quieren desaparecer. La obra se pone a disposición de la ciudad para que empiece una historia nueva que no niega un pasado reivindicable: es una estructura ligera, aérea, igualmente emocionante, igualmente personal. No se renuncia al concepto de autoría, pero éste queda matizado, enmascarado. El arquitecto obra aquí como un demiurgo.

La biblioteca Montserrat Abelló ha renunciado a la gravedad del contexto. Propone una hoja en blanco que los ciudadanos podrán apropiarse sin cargas.


El contador a cero en la Biblioteca Montserrat Abelló. Ricard Mercadé & Aurora Fernández arqs. Foto: Jaume Prat.

Las dos actitudes han propuesto buenas arquitecturas posicionándose como ejemplos extremos de rehabilitación.
Hermanos de la Lleialtat Santsenca serían la Sala Beckett de Flores & Prats, el Espacio Barberí de RCR arquitectes, cualquier casa construida por el último Enric Miralles, el Reichstag de Foster + Partners o las intervenciones de Arturo Franco en el Matadero de Madrid.


Tiempo acumulado en el Espai Barberí, RCR arquitectes. Foto: Hisao Suzuki.


Pintadas de soldados rusos preservados en el Reichstag. Foster + Partners.

Hermanos de la biblioteca Montserrat Abelló serían la restauración que David Chipperfield está efectuando en la Galería Nacional de Mies van der Rohe, el Armory Club de Herzog & de Meuron o la cineteca del Matadero de Madrid.


El contador a cero en la Galería Nacional de Berlín, restaurada por David Chipperfield, y en el Armory Club, restaurado por Herzog & de Meuron.

Las dos decisiones de proyecto son válidas, capaces de proponer arquitecturas intensas y emocionantes. Las dos decisiones de proyecto son simultáneamente estilísticas y éticas. Responder a la cuestión de qué es lo mejor, si una solución que colapse todas las capas de tiempo en un resultado coherente, o resetear el edificio para dotarlo de una nueva vida, es un debate que va a depender del diálogo entre el arquitecto, los usuarios y los promotores el edificio. La respuesta sólo se podrá validar construyéndola.


Esta foto y la primera: Studio House (1993), Caruso St John arqs. Londres.

(1) Es apasionante la relación entre arte y artesanía. Insondable.
(2) De todas las obras literarias creadas alrededor de los violines de Cremona recomiendo la excepcional Yo confieso, de Jaume Cabré, novela que gira alrededor de un violín Stronioni, uno de los últimos discípulos de Stradivari que fabricó instrumentos tan perfectos como los de su maestro.

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