La casa de los sueños de otro 2/3

2.- Sobre el problema de la vivienda al margen del promotor.

El principal problema que tiene la vivienda es su plena incorporación al mercado(1). Esto no es un hecho tan intuitivo como nos podría parecer. Hay dos elementos básicos, dos derechos humanos, que España, y Europa, han sacado del mercado: la sanidad y la educación. Se considera que todo el mundo tiene derecho a unas prestaciones básicas en los dos campos, y que estas prestaciones básicas deben de ser universales y gratuitas. La vulgarización de este sistema empieza cuando no se tiene en cuenta el nivel de renta de los ciudadanos y, por tanto, no se introducen mecanismos de corrección: tan cierto es para los ciudadanos que comen en comedores sociales como para los que viven en barrios bienestantes. A pesar de estos problemas, las prestaciones son altas y su funcionamiento, antes de los recortes introducidos, de aceptable a bueno. Muy bueno en no pocos casos. Y, lo mejor, perfectamente compatible con una economía de mercado. Existen sanidad y educación privadas, y la incorporación al mercado de éstas se ha compatibilizado con eficacia con la parcela pública del sector.

¿Por qué no la vivienda? Porque, no nos engañemos, en estos momentos la vivienda no es un derecho: es un lujo. Y es precisamente esta consideración lo que ha podrido el panorama del modo en que lo está hoy en día. Y es precisamente esta consideración lo que lo ha vuelto un valor especulable: su consideración como inversión, como valor de cambio, como cojín económico. Su consciencia de lujo, de privilegio. Incluso su valor como instrumento de promoción y/o prestigio social. Las consecuencias de esto son sobradamente conocidas, aunque muchas veces se han obviado o incluso escondido para obviar o esconder la dimensión del problema: edad de emancipación tardía. Y eso antes de la crisis. Ahora se emancipa quien se emancipa. Y, por tanto. ser uno de los países con la natalidad más baja del mundo. A veces en cabeza del ranquin. Descontento social. Desesperanza: si no se tiene donde desarrollarse como persona, un espacio privativo, digno y de medida suficiente será complicado plantearse este paso.

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Evolución de la natalidad en España. Datos del INE.

Una segunda consecuencia de esta incorporación de la vivienda al mercado es la identificación entre metros cuadrados y dinero: una vivienda grande es más cara que una pequeña. Generalmente no se compra la vivienda que se necesita, sino la que se puede pagar, obviando de nuevo los mecanismos de corrección que la arquitectura puede plantear. Ejemplo: la construcción en hormigón prefabricado permite una estructura secundaria de gran luz a precio muy razonable. Que, con un planteo adecuado de las instalaciones y los accesos, permite construir grandes espacios de manera económica. Reflexión que deviene absurda a la luz del siguiente punto.

Y es que España(2) vive de especular con las dos cosas que más tiene: sol y suelo. El país explota sus playas y su clima y construye para todos: para los locales y para sus turistas, hasta estropear irremisiblemente el mismo paisaje que se viene a visitar. Dos de los modelos económicos primarios del país no requieren ningún esfuerzo de explotación. España no es, o no era, un país de albañiles. Es, o era, un país de promotores. Lo que se traduce en una industria de la construcción desfasada, impotente para afrontar una renovación del sector(3). Lo que pone énfasis en su principal problema: el precio del suelo. Incluso su régimen de propiedad.

El mercado ha barrido, también, cualquier consideración urbanística de la vivienda. La de nueva planta no están diseñadas para hacer ciudad. Al menos en su mayoría. Están diseñadas para ser rentables. Los planes urbanísticos, en consecuencia, están diseñados en función de los deseos del promotor antes que por su capacidad de hacer ciudad. La medianera ha desaparecido: implica negociación. Implica cimientos excéntricos. Implica un planteo diferente de las instalaciones. Alineaciones a las calles. Puede implicar mancomunar patios. Negociación con las compañías eléctricas para la colocación de las Estaciones Transformadoras(4). Y mil etcéteras. Es siempre más barato, y más, rápido, plantear unidades de promoción aisladas, en medio de un solar, donde puedas equivocarte en el replanteo, donde no haya alineaciones que mantener, donde no haya vecinos con quien negociar. La mezcla de usos también ha desaparecido. Impera un zoning estricto, no establecido en función de la ciudad(5), sino de los intereses económicos de los intermediarios. La mezcla de usos se reduce a, como mucho, unos locales comerciales complicados de vender porque, sencillamente, se ubican donde no cabe la vivienda, no don de pudiesen haber sido planteados a priori. En los nuevos barrios periféricos su planteamiento es, pues, mezquino: público y privado separado. Equipamientos, viviendas, y comercios separados. Siempre siguiendo la lógica del edificio aislado y del espacio público más pobre, barato y cutre en los intersticios. Es decir, del espacio público como residuo. Y ojo con la cartera.

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Una parte de Seseña nuevo.

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Martorell. Ojo al tamaño del crecimiento respecto el del núcleo antiguo.

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Coll Favà, Sant Cugat. El crecimiento en tridente del margen inferior derecho, de los años 70, está formado por magníficas casas autoconstruidas en su mayor parte, ya que el barrio estaba (está) habitado principalmente por albañiles. Y tiene mucho más interés.

El marco normativo se ha desajustado hasta el extremo de devenir una rémora inútil de la que, además, no se puede prescindir, porque los mínimos son ahora el estándar. Se hace lo que se regula y nada más. Se presupone una deshonestidad estructural y esta llega, o esta (también víctima de la desprofesionalización del sector) lo crea. De hecho no se legisla pensando en el cliente final de una vivienda, es decir, en su habitante. Se legisla pensando en el promotor. Es decir, en el intermediario. En todo caso, el resultado es el mismo: regular para proteger. No la vivienda, sino este promotor. Y la supervivencia de un sistema que tira de inercia. La desconfianza del cliente final, que no se engaña respecto de las intenciones de la administración, se vuelve estructural. El carácter propositivo de las leyes es nulo. Y nacen muertas por no tener la valentía o los medios para ser aplicadas, como un peaje a ser pagado a los técnicos del sector, un papel inútil sin ningún tipo de contraprestación ni utilidad. Cuando podría ser un marco de oportunidad si hubiese sido regulada por una acción más decidida. Adicionalmente los procesos son muy poco ágiles, las excepciones no se pueden regular, vacunados como estamos contra ellas por presuponerse fraude o corrupción en vez de la posible buena voluntad que pueda llevar asociada, y el Código Técnico de la Edificación lo ha mareado todo, uniformizando todavía más el panorama. En resumen: la situación sigue punto por punto la definición canónica de lo que se puede describir como un sistema kafkiano.

Por todo esto, y por la falta de expertez u honradez del sector, la rehabilitación se ha desprestigiado. Los ejemplos interesantes del tema, y los hay, son poco conocidos y poco publicitados. Menudean los ejemplos anodinos o directamente erróneos. El campo está abonado para las soluciones circunstanciales, los parches, la inmediatez, y la arquitectura se ha descartado todavía más que en la construcción de nueva planta. Cualquier arquitecto competente sabe que una adecuación energética, un cambio de cubierta o mil factores más por el estilo son oportunidades arquitectónicas que permiten cambiar la cara de un edificio y aportarle(6) mucho valor añadido. Pero ni se sabe explicar ni se entiende. Y el marco legal tampoco ayuda. No es extraño: al haber desaparecido el intermediario, atomizado en una miríada de pequeños propietarios que, esta vez sí, necesitan ayuda y recursos, desaparece el sistema. Pensando mal(7) se podría decir que al haber desaparecido el intermediario han desaparecido, también, las posibilidades de soborno y de alimentación de esta maquinaria corrupta e ineficaz(8). Pensando un poco menos mal, el problema de la gestión es complicadísimo y a penas hay legislación ágil y ayudas de cualquier otro tipo para que ésta sea eficaz.

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Gráfico que relaciona empresas del IBEX 35 con expolíticos, mas el capital que éstos controlan.

Faltan referentes. Muchos arquitectos no están, o no estamos, preparados para afrontar problemas. Faltan conocimientos específicos. Hay un recelo estructural hacia la tecnología, a menudo alimentado por el formalismo vacío de nuestra profesión. Se ha malentendido la arquitectura paramétrica, hay poco o nulo conocimiento de nuevos materiales, de técnicas como la nanotecnología, que podría cambiar en pocos años el paradigma de nuestra profesión(9). La academia lleva una inercia negativa de décadas. El diálogo intergeneracional está roto. Y, obviamente, hay una crisis de confianza profunda en los profesionales del sector, por esta y por muchas otras razones: no tan sólo hemos dejado de ser un referente sino que, globalmente, se nos considera parte del problema.

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Santiago Calatrava, arquitecto con título vigente en el estado español, haciendo amigos. Y es complicado distinguir.

(1) Con el problema ya descrito de su transformación en moneda.
(2) Y, para el caso, Cataluña, que le va a la zaga o hace de liebre, según la época.
(3) Exceptuando excepciones. Sé que tenemos industria puntera, e incluso tengo la suerte de conocer a algunos industriales de excelencia. Pero son demasiado pocos.
(4) Y todos sabemos quién está detrás de las compañías eléctricas, pieza clave de la corrupción estructural de este país y monumento a la ineficiencia, al egoísmo y a posiciones que, de tan alejadas como están del cliente final, rozan, sino caen, en el fascismo.
(5) Incluso en un caso así se podría debatir, y mucho, si funciona.
(6) A él y a sus habitantes, claro.
(7) Y tiendo a hacerlo: perdonad.
(8) Pensad en el Palco del Bernabéu o en cómo se pagó la deuda del Partido Reformista, entre tantos miles de ejemplos que resulta absurdo nombrar.
(9) Desde ultraconductores a materiales de alta resistencia, autorreparables, autolimpiables o, incluso, autorreplicables. Da miedo y todo.

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2 respuestas a La casa de los sueños de otro 2/3

  1. Pere Joan Martorell dijo:

    Una precisión si me permites.
    En la foto aerea de Martorell no se ve el nucleo antiguo ya que este se encuentra al otro lado de los ríos Anoia y Llobregat. Lo que se ve es parte de un barrio originario de los 60-70, y la puerta de entrada al polígono de Buenos Aires, una zona residencial que se ve en primer plano des de la autopista, mucho mayor que el crecimiento de la foto que se construyó entre los años 60 y los 80.

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