Joan Puigcorbé: Una casa en dos tiempos

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1_Àmbitos

El primero, un espacio grande de límites difusos. Que no imprecisos: estamos hablando de una arquitectura que sabe a qué juega. Encima, un techo de madera. El pavimento es más grande que el espacio que cubre, un espacio complejo, perceptible en verdadera magnitud de buenas a primeras aun y estar compartimentado no por paredes, sino a través de tres patios totalmente vidriados. Patios que incorporan la naturaleza en toda su potencia al interior de la casa(1). Que, a la vez, la delimitan y la contienen sin domesticarla. Patios como una sucesión de paredes de vidrio transparente, opaco o translúcido según nuestra posición relativa. Patios que descomponen su geometría en planos individuales que actúan como velos, filtrando la vista, haciendo sentir su presencia, su peso(2). El espacio, pues, tiene límites interiores y exteriores. Los interiores son sólidos, pesados, fuertemente geometrizados y, a la vez, evanescentes. Permeables de modo antiintuitivo: vista sí, sonido no. Olores, a veces. El rito será esencial para que estas compartimentaciones funcionen: velos como un telón transparente y el juego de mirar sin ver y ser observado sin sentirse así(3). Los límites exteriores son vegetales. Visuales al cielo, a los árboles. No coinciden, ni hace falta, con los límites de propiedad, tan sólo un dato para saber cuándo has de deja de verter hormigón, plantar césped o regar los árboles. El espacio es orgánico en el sentido literal de la expresión. Está tenso, dibujado por unos límites controlados por una vibración biológica. Más la de un ser vivo de orden vegetal que no la producida por las leyes de la proporción clásica. Sin, no obstante, la más mínima voluntad mimética: no jugar a parecer, sino a ser(4). El segundo tiempo corresponde a las habitaciones, que cuelgan a lado y lado del gran espacio, separadas de él por puertas batientes a toda altura. Las habitaciones son espacios limpios, de límites precisos. Cajas. Aulas. Halls sajones. Las habitaciones son la mínima expresión de la arquitectura(5): un recinto cubierto paralelepipédico donde, sistemáticamente, una de las esquinas queda ocupada por un diedro de vidrio: nuevo límite, nuevo velo a enfrentarse con otro velo vegetal que extiende la percepción del recinto hacia un exterior más cercano y controlado, ocupado de nuevo por una vegetación exuberante.

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La gran sala y una habitación.

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El gran espacio central.

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Habitaciones como células abiertas.

2_El arquitecto

Joan Puigcorbé, original de Ripoll, vive y trabaja en Costa Rica. Arquitecto, aparejador y constructor de formación, poseedor de una obra ciertamente interesante en dos continentes(6), ha vivido esta casa como una experiencia total. No hay ningún aspecto de la obra que no haya estado controlado expresamente por él. La ha proyectado, calculado y construido personalmente. Ha llegado, incluso, no tan sólo a diseñar su iluminación, sino también a fabricar personalmente las luces(7) empotradas. El control del producto ha sido muy superior al habitual en una obra de estas características. Joan Puigcorbé es un arquitecto que viste un mono de trabajo(8), y así se ha de entender esta casa. Puicorbé, pues, no se ha limitado a gestionar un presupuesto. Las soluciones tomadas in situ son decisiones de proyecto tomadas sin intermediarios. Proyecto y obra son, en este caso, lo mismo. Están radicalmente confundidos. No hay distancia ni transición. El uno es el otro de un modo directo.

Puigcorbé, pues, queda incorporado a la lista de arquitectos-constructores como Schidler o Lautner por derecho propio, y sus viviendas sólo pueden ser entendidas de esta manera(9).

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La casa en construcción.

3_La posibilidad del recogimiento

Históricamente la vivienda no empieza a responder a las necesidades de soledad del individuo hasta muy tarde. Es imposible imaginar cualquier arquitectura clásica sin saber que sus habitantes estaban permanentemente acompañados. La casa medieval, y la tipología nórdica por excelencia(10), el hall o aula, son espacios únicos(11) donde cualquier sensación de privacidad pasa por los muebles: camas con dosel, armarios exentos. Mamparos de madera que no llegan al techo en el mejor de los casos. La intimidad no está en el espacio: está en la actitud. Con todas las limitaciones que eso comporta, claro. La intimidad es hija del barroco. La soledad, del romanticismo. El modelo burgués de vivienda(12) no la contempla. Socializa de un modo jerárquico, vertical. Está preparado para hacerlo todo en compañía, y para que esta compañía esté liberada del padre de familia. Curioso que las habitaciones se llamen, sin más, dormitorios, cuando son el espacio de la casa con un funcionamiento más complejo, a menudo una pequeña vivienda individual en sí mismas.

El habitar contemporáneo tiene un módulo individual. Es el individuo que decide el cuando, de modo voluntario y transitorio(13), el cómo y el con quién socializarse. Este fenómeno es escalable. El hogar es, pues, o bien la expresión de esta soledad o la expresión de un espacio donde estar solo mas la célula básica, primera, de socialización. La Casa en dos tiempos es una muestra de este modo de entender la vivienda. La célula individual, el refugio, es aquí la base. Es tanto la base que es lo que, literalmente, soporta el espacio comunitario. Es tan la base que forma la estructura de la casa. En módulos individuales y separados, evidentemente. La arquitectura propone los dos tipos de espacios y los filtros necesarios para que la transición entre los unos y los otros funcionen. Primariamente. Después se formaliza.

La estructura, la célula individual, soporta el porche, el espacio central, que funciona, así, como la célula urbana mínima.

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4_Construcción

La estructura de la casa sigue el programa: las células individuales, cajas-pilar de medida controlada realizadas en estructura de bloque de hormigón armado(14), soportan el espacio colectivo, un porche cubierto mediante una estructura primaria de bigas-celosía dispuestas de caja a caja(15). La estructura secundaria, un simple forjadito de biga a biga, se apoya sobre su alma inferior para crear un cielo raso completamente plano que, desde el interior, no transmite ningún tipo de información sobre cómo se soporta: un plano que levita sobre nuestras cabezas, ingrávida, casi etérea. Todos los elementos de revestimiento, mayormente madera, madera rodeándolo todo, se disponen de techo a suelo. También los grandes vanos de vidrio, prácticamente sin carpintería, que forman los patios y cierran la sala hacia el jardín. Nada más.

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La casa en construcción: bigas-cajón y cajas de bloque de hormigón.

5_El lugar

Costa Rica, pues. Interior de la isla. A un lado de la parcela, una calle de servicio que la alimenta. A otro, un campo de golf. Dos medianeras sobre sendas casas. Calor. Vegetación. Mucha y exuberante.

La casa es un filtro y unos refugios. Un filtro de la calle a las vistas sobre el campo(16). Un filtro sobre las diversas actividades a realizar simultáneamente en la casa, o sobre los diversos ámbitos donde ritualizar la vida doméstica común, o sobre diversos espacios que crean diversas sensaciones a la gente que las usa. Tanto da. Un refugio para las actividades más privadas, íntimas, contenidas por cuatro paredes abiertas, o cerradas, por esta vegetación que actúa como un filtro más. Un filtro de privacidad. Una persiana. Un telón de fondo agradable para la soledad, o la compañía íntima.

Las cajas que forman los refugios presentan, sistemáticamente, una esquina reventada por una ventana. Por un vidrio que no estorbe la vista, con la carpintería mínima para permitir su estabilidad. Refugio, caja, no quiere decir necesariamente cerramiento opresivo. Quiere decir, más bien, intimidad, y la arquitectura así lo reconoce, y responde a esta sensación. Los espacios de la casa no te dejan nunca encajonado(17). Cualquier espacio será siempre una gradación, un filtro que incorpore el exterior a la vivienda.

Los intersticios entre cajas permiten que la sala, el espacio central, se escape también hacia los laterales. Hacia los vecinos. No se trata de un porche al uso, de una sucesión de pórticos direccionada(18), sino de un espacio más complejo, no cerrado en ninguna dirección. Su obertura hacia la calle(19) o hacia el campo de golf es franca, directa, sólo matizada por la presencia del vidrio, que en este caso puede abrirse. Su obertura hacia los laterales es más sutil pero igualmente potente(20).

Y es que Puigcorbé no dicta un modo de vivir, sino que se limita a establecer unas condiciones iniciales que los usuarios podrán desarrollar de modo complejo.

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La vegetación y la casa.

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Filtros laterales, persianas vegetales y garaje de madera.

6_Una primera comparación(21)

Josep Lluís Sert decide convertir su casa de Cambridge en un modelo urbanístico a seriar. La parcela, contraintuitivamente, no tiene tres medianeras, sino que sólo tiene dos: es una casa en esquina. El arquitecto hará unas pruebas para encajar una casa con muchos patios en esa parcela a dos calles y las descartará rápidamente: demasiado fácil. Sert no puede vivir en una casa: tiene que vivir en un manifiesto(22).

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Primera versión de la Casa Sert en Cambridge diseñada ex profeso para la parcela sin ser todavía un manifiesto.

La casa finalmente construida(23) no responde a su parcela, sino a una parcela hipotética con tres medianeras(24). Dos pequeños pabellones a lado y lado tendrían una medianera pura que podría conectar piel con piel con la vecina. Los laterales quedarían transformados en dos callejones a lado y lado, uno para los peatones, uno para el coche. La casa se ventila e ilumina mediante tres patios, y también podría seriarse por su parte posterior formando una auténtica alfombra de casas todas iguales que sólo necesitan de los patios y una calle de acceso para funcionar(25)(26).

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La casa-manifiesto de Sert en Cambridge: un modelo a seriar.

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La versión descafeinada de la casa Sert construida por Jaume Freixa en la UAB. Adiós, luz cenital. Hola, modelo urbanístico.

La Casa en dos tiempos de Puigcorbé sigue siendo exactamente el mismo modelo con una variación que arquitecturiza la obviedad, y, por tanto, es más inteligente, que consiste en convertir todo el frente de la casa en el acceso, sin más, y, así, poder cambiar el carácter y las condiciones de vida de los usuarios con unos laterales completamente abiertos, tratados con muchísima habilidad: la casa no estaría mejor aislada con veinticinco metros de vacío a su alrededor, sino que está preparada para este tipo específico de parcela. Sus laterales funcionan perfectamente con estos tres o cinco metros de distancia hacia la medianera. Si la casa se seriase cambiaría radicalmente el modelo de agrupación(27) propuesto. Las medianeras son porosas. Ni tan sólo necesitan valla, tan sólo una barrera vegetal. Pasa el aire, la vista queda interrumpida, los límites vuelven a difuminarse. Es una casa que no necesita ningún tipo de valla que no sea la vegetación que crece en la zona. Es una casa que crea su propio paisaje y que, a la vez, es capaz de crear un espacio urbano infinitamente más agradable. Es un plan urbanístico para una ciudad-jardín que, por fin, ha solucionado su debilidad principal: la dependencia de las vallas(28).

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La casa independiente de los límites de parcela como modelo urbanístico.

7_Una segunda comparación

Volvemos al interior de la vivienda y a los modos de vivir contemporáneos. Muy recientemente glosé en un par de artículos la vivienda que Josep Ferrando ha terminado en Sant Cugat. La manera de vivir que proponen los dos arquitectos, desde diferentes sensibilidades y modos de proceder, desde países y continentes diferentes, es exactamente la misma. La vivienda de Ferrando, constreñida por unas medianeras macizas e invariables, se desarrolla en sección. La vivienda de Puigcorbé, una vez definidos los planos del techo y el suelo, se desarrolla en planta(29). Es decir, las dos viviendas son dos planos de un cierto grueso que definen un espacio, un volumen indiferenciado pautado por una serie de objetos en su interior. El volumen de Ferrando es vertical. El de Puigcorbé, horizontal. Pero son el mismo volumen(30). Es decir, las dos casas son exactamente la misma casa, el mismo diagrama distributivo con unos objetos interiores puros que contienen la privacidad mientras pautan un gran espacio, uno vertical, uno horizontal. Dos conclusiones iguales conseguidas simultáneamente por dos arquitectos sin contacto entre ellos que, después de radiografiar la realidad, toman la misma decisión. Hecho que permitirá al lector extraer algunas conclusiones sobre el modo contemporáneo de entender una vivienda.

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Residencia Ascot, Rem Koolhaas: los mismos planos pueden ser planta o sección.

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Ferrando y Puigcorbé: Una sección que es una planta o una planta que podría ser una sección.

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Foto: Adrià Goula.

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Fotos: Joan Puigcorbé/ Costa Rica Natural Design

Web Joan Puigcorbé

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(1) ¿Este espacio salvaje que forma el corazón de la vivienda es interior o exterior? Da para una tesis doctoral.
(2) Recordemos aquí los collage de Mies van der Rohe, o la tercera dimensión conseguida mediante una superposición de planos de dos dimensiones. La profundidad de cualquiera de ellos (pared, habitación o, incluso, espacio exterior) queda negada.
(3) Y vidrios que funcionan igual de bien limpios que sucios.
(4) (De nuevo) dos tiempos: recordemos que para el Egipto clásico un triángulo equilátero era una circunferencia. Y recordemos que la matemática no lineal es capaz de describir y parametrizar las copas de los árboles, el perímetro de una cordillera o las turbulencias que genera una hélice. Puigcorbé estaría por este segundo grado de complejidad, operado sin forzar la construcción en ningún caso.
(5) El grado cero: la Cabaña Primitiva, la cella de un templo griego. La caverna, o la cavernita.
(6) Recordar, también, su obra en colaboración con RCR. Las dos puntas de lanza serían la Lira de Ripoll y la guardería el Petit Compte de Besalú.
(7) O a escogerlas. Las teorías de Puigcorbé sobre iluminación (tema que he tenido la suerte de poder debatir horas con él) dan para un artículo entero.
(8) Había toda una tradición de arquitectos que vestían con mono porque era guay. La ETSAB de los 70 y 80 estaba llena de ellos. Y lo que duró.
(9) Tanto en el caso de Schindler como en el de Lautner buena parte de sus honorarios dependían de estas decisiones tomadas en obra. Schindler tiene no pocas casas con la fachada rematada por el mismo material de la cubierta, más barato que cualquier otro revestimiento. Para hacer esto el arquitecto fijaba la planta (documento contractual en su relación con el cliente) y alteraba la sección en función del modo de resolver, o de integrar, la cubierta con la fachada. No pocas casas que presentaban en proyecto una separación clara de los dos elementos acabaron confundiéndolos a posteriori. La casa DeKeyser podría ser un buen ejemplo de ello.
(10) Base, por ejemplo, de la masía catalana. La masía entra en Cataluña por el norte, y, hoy en día, en el Empordà muchas de ellas se siguen llamando salas. No hay que olvidar que tanto Sala como Mas (masía) son dos apellidos catalanes muy populares. Por algo será.
(11) La calefacción manda. Espacio único significa estufa única, u hogar único. Un punto de calor que también sirve para cocinar es suficiente para calentar a toda la familia.
(12) Su parodia más conocida y extendida es el piso con zona de día y zona de noche, cocina pequeñita, estar con la tele en lugar de la chimenea y habitaciones agrupadas, la mayor (con baño) para los padres, y de aquí abajo.
(13) Es curioso como es, muchas veces, la economía lo que rige el grado de permanencia, y la salud, de estas relaciones. Porque la economía tampoco va por familias, sino por individuos.
(14) De hecho, el modo más habitual de construir en Costa Rica. Puigcorbé ha usado sistemas constructivos que la mano de obra local domina perfectamente.
(15) Puigcorbé las estandarizó, aunque todas ellas no cubren exactamente la misma luz. Algunas de ellas soportan esfuerzos excéntricos por la presencia de los patios. Es fácil: se calcula el caso más desfavorable y se extrapola. El pequeño sobrecoste en material se compensa por la facilidad de ejecución. Cuando el momento torsor, debido a los voladizos laterales, es demasiado importante, las bigas se montan de dos en dos en forma de cajón.
(16) Y qué diferente, entonces, de una casa de programa y solución tan parecida como es la casa Luque, de José Antonio Coderch, ubicada en el campo de golf de Sant Cugat: la misma entrada por el garaje, patios interiores y habitaciones como celdas. Pero la casa no es un filtro. Es un refugio, un bastión (de sensualidad, en este caso) desde donde contempoar el campo de golf, donde sólo puedes vivir como Coderch o transformar la casa en algo insospechado para su arquitecto. Pero hey, que Coderch sabía hacer vivir bien.
(17) Con todo el peso de la literalidad de la palabra.
(18) Anisótropa pura, vaya: un espacio direccionado. Un túnel representaría la anisotropía pura. El Panteón de Roma, un templo vestal o la Catedral de Luz, la isotropía pura, que tiene que ver con un fuego central.
(19) Obertura relativa, porque allí está el garaje, desde el que se entra, con pavimento y paredes de madera! Este garaje no se ve desde el interior, pero, de algún modo (y se necesita mucha habilidad para eso) el espacio pasa.
(20) Y no olvidemos la tercera obertura hacia el interior más puro de la casa: los patios que pautan el espacio central.
(21) Bien, ya he hecho la de la casa Luque, pero ya me entendéis.
(22) Ya lo era su primera casa en Nueva York, donde el arquitecto comprará no un pajar o una ruina, como se dijo, sino una casa colonial completamente acabada, que rehabilitará como si hubiese estado realmente arruinada, convirtiendo el volumen primario en una gran sala y disponiendo un cuerpo de nueva planta especializado, que contiene las habitaciones y los servicios. La casa de Nueva York significa un “adiós, formas de vida del pasado: esto es la modernidad”.
(23) De donde el arquitecto ya no se moverá hasta que muera. Actualmente está perfectamente conservada. Con decir que, hará unos diez años, todavía conservaba la nevera Westinghouse original que compró el arquitecto hay suficiente para entender el grado de respeto con que era tratada.
(24) Después hace unos pequeños ajustes, como la entrada a pie perpendicular a la casa (sobre un embaldosado cuadrado que le permitiría enchufar el camino original a noventa grados respecto del construido) y vigueriítas de estas que indiquen que uau, soy un crack teniendo en cuenta el lugar.
(25) Aunque da bastante miedo, si se piensa bien.
(26) La versión seriada de estas casas fue construida por Jaume Freixa como viviendas para los profesores de la UAB a mediados de los años 80, en una versión tan recortada que tenía algo de paródica pero que seguro que sigue conservando algo. Las vallas se pueden ver perfectamente desde la línea de Ferrocarriles Catalanes. Una versión pija y sofisticada del mismo modelo son las casas-patio de Matosinhos, construidas por Eduardo Souto de Moura.
(27) Y, por tanto, de ciudad.
(28) Periódicamente surgen rankings absurdos sobre los lugares más feos de Cataluña o de donde sea. Aquí suelen triunfar las poblaciones del extrarradio de Barcelona: Rubí, Bellvitge, Ciutat Badia, etcétera. Lugares con un potencial de reforma brutal, cargados de historia y de vivencias que con muy poco esfuerzo podrían ser convertidos en un paraíso. Siempre respondo a estos rankings mentando en primer lugar las ciudades-jardín formadas por kilómetros de vallas más altas que la vista con aceras inhóspitas donde te miran mal si te paseas, consumidoras de infinidad de recursos, una verdadera pesadilla para sus ayuntamientos. Puede ser que vivas bien en una de estas casas, y puedes encargársela a un Premio Pritzker, pero nada suplirá el hecho que vives en un desierto anónimo, dependiente del coche y sin identidad. Son el grado cero de la ciudad, el triunfo del individualismo egoísta. Que se jodan los vecinos. Que se joda la ciudad. Puigcorbé, con su casa, propone, al menos, vivir en un parque. Que siempre es más humano y urbanísticamente más aceptable. Aunque la densidad siga siendo un problema.
(29) Puramente en planta. Pocos elementos encontraremos que no vayan enteros de suelo a techo.
(30) Podemos recordar, también, la Residencia Ascot, de Rem Koolhaas, no construida, ofrecida en dos versiones al cliente: vertical y horizontal. Las dos casas tenían exactamente la misma planta. Las dos casas funcionaban. Ejercicio formal que, de por sí, permitía extraer una serie de primeras conclusiones sobre la vivienda.

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3 respuestas a Joan Puigcorbé: Una casa en dos tiempos

  1. Iago López dijo:

    “… mis proyectos se habían basado en una técnica de diferenciación entre “positivo” y “negativo”, lo cual me permitía no tener que hacer ninguna ventana. Sin embargo, me di cuenta de que había situaciones en las que era absolutamente necesario hacer ventanas. Aquello suponía un problema real que no podía soslayar por más tiempo.
    (…). A la hora de hacer ventanas, el primer problema con el que hoy nos enfrentamos es que la arquitectura carece de “tamaño”-le falta dimensión para poder respirar-, y el segundo es el de la “profundidad”. Cuando recortamos una ventana en un muro, en los muros tal como los hacemos hoy, la ventana parece una superficie que esté vibrando.
    (…) tenía que superar la dificultad y diseñar ventanas; la cosa más difícil de hacer en arquitectura. Para mi es la “prueba” definitiva. Hay pocos arquitectos que sepan hacer ventanas muy bien, con honestidad. De hecho, se hacen tantos muros de vidrio, entre otras cosas, porque no se sabe hacer ventanas”
    (Eduardo Souto de Moura. Entrevista con Luis Rojo en “El Croquis” nº 124, 2005)
    http://tinyurl.com/mcadq4v

  2. Iago López dijo:

    “… mis proyectos se habían basado en una técnica de diferenciación entre “positivo”y “negativo”, lo cual me permitía no tener que hacer ninguna ventana. Sin embargo, me di cuenta de que había situaciones en las que era absolutamente necesario hacer ventanas. Aquello suponía un problema real que no podía soslayar por más tiempo. (…). A la hora de hacer ventanas, el primer problema con el que hoy nos enfrentamos es que la arquitectura carece de “tamaño”-le falta dimensión para poder respirar-, y el segundo es el de la “profundidad”. Cuando recortamos una ventana en un muro, en los muros tal como los hacemos hoy, la ventana parece una superficie que esté vibrando. (…) tenía que superar la dificultad y diseñar ventanas; la cosa más difícil de hacer en arquitectura. Para mi es la “prueba” definitiva. Hay pocos arquitectos que sepan hacer ventanas muy bien, con honestidad. De hecho, se hacen tantos muros de vidrio, entre otras cosas, porque no se sabe hacer ventanas” (Eduardo Souto de Moura. Entrevista con Luis Rojo en “El Croquis” nº 124, 2005)
    http://bailarsobrearquitectura.com/2012/10/22/modernos-y-ventanas/

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