Ideogramas musicales

1967 es el año más importante de toda la historia del rock. The Beatles se refundarán con Sgt. Pepper’s Lonely Heart’s Club Band, el disco que mata definitivamente los métodos de composición clásicos al hacer inútil cualquier intento de transcripción de unos sonidos liberados de las partituras, organizados siguiendo la lógica del estudio de grabación, que eleva al técnico de sonido a la categoría de un instrumentista más y equipara al productor del disco a la figura de un director de orquesta. Cream, The Moody Blues, Captain Beefheart, Tangerine Dream, The Who, Buffalo Springfield, Jefferson Airplane, sacarán discos decisivos en sus carreras. The Doors, The Jimi Hendrix Experience, The Velvet Underground sacarán su primer disco este mismo año, juntamente con un grupo llamado The Pink Floyd, muy conocido en los circuitos underground londinenses, que han grabado The Piper At The Gates Of Dawn en el mimso pasillo de los estudios Abbey Road donde The Beatles graban su primer disco. Geoff Emerick y Peter Brown, los ingenieros de sonido de los Beatles y de los Floyd respectivamente, se hacen amigos y, en la sombra, desarrollan técnicas de grabación comunes a los dos discos, grabados en paralelo y producidos, por tanto, conjuntamente.

Peter Blake: Portada de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band.

1967 es el año de la consagración definitiva del formato disco. Hasta entonces un disco será poco más que una compilación de singles, canciones sueltas pegadas sin orden ni concierto, éxitos, caras B de relleno por tal de conseguir una duración de entre 35 y 50 minutos. Los discos de Pink Floyd y de The Beatles rompen esta dinámica en función de la cohesión interna del trabajo, ligado por un hilo oculto que trabaja las transiciones entre canciones, su contraste, la pulsión rítmica del trabajo entero a través del orden de las canciones. La coherencia absoluta de todo el trabajo. Coherencia que, casi por primera vez, se extenderá al envoltorio de la música. Estamos en los tiempos del vinilo. Las fundas son cuadrados planos de casi treinta centímetros de arista que, hasta entones, se han rellenado con fotos promocionales de lo artistas sin demasiado orden ni concierto. Estas portadas serán vistas como soportes perfectos para obras de arte populares y baratas que reflejen la idea del disco. Son los tiempos del Pop Art, de las imágenes sacadas del mundo cuotidiano, descontextualizadas, subvertidas, cambiadas de significado. Peter Blake diseñará la portada del Sgt. Pepper’s (censurada en su versión definitiva, después que los promotores obligasen al artista a no considerar como corazones solitarios Gandhi, Hitler y Jesucristo). Andy Warhol, la de The Velvet Underground (el famosísimo plátano que, al pelarlo, descubría un fruto de color carne).

Peter Blake, en el centro de la imagen, durante la preparación de la portada. Sobre él, una foto de Hitler antes de que lo retirasen. 

Andy Warhol: Portada de The Velvet Underground & Nico. 

Un diseñador gráfico completamente desconocido, de tan sólo 23 años, Storm Thorgerson, criado en Cambridge, diseñará la de The Piper At The Gates Of Dawn. La portada, un collage elaborado a partir de una foto de cada miembro del grupo repetida tres veces con el nombre centrado, es la obra seminal de un artista en periodo de formación, y no estará a la altura del trabajo de los otros dos artistas, ni tan sólo de su propio trabajo posterior. Únicamente contiene dos rasgos destacables: la voluntad de llenar, como si fuese un mosaico, todo el plano, recalcando la homogeneidad y la ausencia de jerarquía del trabajo, y, derivado de esto, la reafirmación de personalidad del que todavía era su líder. Thorgerson, sin embargo, se convertirá en el artista más importante para el desarrollo del nuevo formato. No se limitará a considerar la portada como un cuadro: su formación como diseñador gráfico atentará contra la etiqueta del propio vinilo, contra el lomo, la contraportada o las carpetas interiores. Su trabajo, la ambición de su procedimiento, será paralelo al de la ambición del grupo, que busca (prácticamente desde la jubilación forzosa de Barrett) la obra de arte total que ate no tan sólo lo que se ve y se oye, sino la presentación del disco y todo el concepto de la gira. Thorgerson será el brazo visual de esta operación hasta los dos últimos discos de la primera etapa del grupo, The Wall (donde el propio Roger Waters diseñará la carpeta del disco, con dibujos de Gerald Scarfe) y The Final Cut, un trabajo menor a todos los efectos. Después de la reunión del grupo, sin Waters, Thorgerson volverá a diseñar las portadas de los discos que, esta vez, volarán muy por encima de la música.

Storm Thorgerson: The Piper At The Gates Of Dawn. La primera portada.

Storm Thorgerson: The Division Bell. El último trabajo para Pink Floyd, ya sin Roger Waters. 

Roger Waters, Richard Wright y Nick Mason tienen estudios de arquitectura. Mason, personaje curioso hijo de una familia británica acomodada, necesita justificar a cada momento cualquier cosa que emprenda, de modo que, en la facultad, será considerado un alumno brillante. Su evolución musical (de todos los miembros del grupo únicamente David Gilmour tenía formación musical) será la más espectacular del grupo: de no haber tomado un instrumento antes de su mayoría de edad a ser un batería respetado en el mundo entero. Los tres músicos ejercerán su formación de arquitecto. En un artículo previo, aparecido por primera vez en Scalae, analizo la relación del grupo con la arquitectura. Thorgerson deberá de enlazar y visualizar una arquitectura sonora (literalmente) para dotarla de espacialidad. Las portadas del artista seguirán planas hasta 1971, cuando, con Atom Heart Mother, decide (casi por primera vez en la historia) prescindir del nombre del grupo y del título a favor de una vaca retratada de espaldas que, de un modo muy sexy, gira la cabeza y mira a cámara. Dos años más tarde diseñará la portada más famosa del grupo, y una de las más famosas de toda la música moderna, la del disco The Dark Side Of The Moon. Otra vez (excepto en las versiones donde se obligó a colocar un sello) sin el nombre del grupo ni del disco. La portada, completamente negra, muestra un Prisma de Newton que diverge la luz. En la contraportada, un segundo prisma simétrico toma los rayos divergidos y los vuelve a concentrar. Y así portada y contraportada ligan completamente. En el interior, el nombre del grupo, los títulos de las canciones, los créditos y toda la información necesaria. Wish You Were Here, dos años posterior a The Dark Side… presenta una portada tripartita con una franja blanca al lado derecho (esta vez con el nombre y el título envolviendo un ideograma) y un fotomontaje donde, entre dos hileras de naves industriales, un personaje en llamas da la mano a otro señor sin ellas. Una fotografía estrictamente simétrica. Todas sus composiciones posteriores quedarán imbuidas de ese espíritu, con fotografías de composición central que anclarán el disco al plano consiguiendo unir el efecto de las primeras portadas con el de la fotografía tridimensional. Dos años más tarde, ya en 1977 (Thorgerson, en el interludio, ha diseñado ya portadas para otros grupos), convierte el diseño de la portada en toda una performance con final imprevisto incluido: Entre las dos primeras chimeneas de la central eléctrica de Battersea (diseñada por el mismo Sir Giles Gilbert Scott que ha diseñado la central que ahora aloja la Tate Modern) dispondrá un cerdo volador real que romperá amarras y se pondrá a volar libremente, creando el pánico entre los pilotos de los vuelos que se aproximaban a Heathrow por esa ruta. La portada seguirá siendo un fotomontaje por no haber dado tiempo a hacer la foto definitiva. En el interior aparece un reportaje con las fotos sin trucar que testimonian el montaje real del cerdo.

Storm Thorgerson: The Dark Side Of The Moon. “La” portada.

Storm Thorgerson: Animals. Portada definitiva, con un fotomontaje en lugar de la foto original.

Storm Thorgerson: Animals. Foto interior, con el cerdo real antes de que saliese volando.

Thorgerson hará las portadas del último disco de Genesis con Peter Gabriel, The Lamb Lies Down On Broadway, y de los cuatro primeros discos en solitario del músico. La portada para Genesis juega con la idea del personaje saliendo de la foto, contextualizándola dentro de la portada en juegos que hoy en día parecen banales, no tan obvios para su época. Las cuatro portadas para Peter Gabriel tendrán más relevancia. Los discos no tienen título (los fans, a posteriori, y el propio Gabriel tras suyo, por razones prácitcas, los han titulado, por orden, Car, Scratch, Melt, Security). Las portadas son un retrato del artista con su nombre en el margen superior izquierdo. En el primero, el más radical, el artista aparece dentro de un coche batido por la lluvia. Sus contornos están vagos y difuminados. En la segunda, el artista rasca la portada y deja el rastro de sus manos. La tercera repite la primera substituyendo el parabrisas mojado por una pintura aplicada sobre la foto que funde, literalmente, la cara de Gabriel. La cuarta es un fotograma en color de una cámara de seguridad, borrosa y de mala calidad. Gabriel decide cerrar el ciclo de portadas aquí, y, de 1992 hasta ahora, cada disco que ha sacado ha tenido una realizada por un artista de renombre, siguiendo su estela.

Storm Thorgerson (signant com a Hipgnosis): portadas de los cuatro primeros discos de Peter Gabriel.


Thorgerson no olvidó jamás la doble condición de una portada de disco: sus obsesiones personales y las del músico, más la transmisión de un ambiente, de una idea que refleje lo que suena. Más las composiciones centrales, el diálogo entre el plano y la tercera dimensión, los ensayos tipográficos, fotos de relleno de contraportada que hagan global el proyecto. Cualquier cosa que intervenga en un disco. O, más tarde, en un CD, formato mucho más repelente (con logotipos detrás y una funda de plástico espantosa) que ya no llegará a dominar con el mismo virtuosismo.
Thorgerson extraerá la ironía al Pop Art. Más oscuro y elegante que los otros artistas del movimiento, reivindicará el formato no como soporte de una pintura atractiva, sino como un modo de expresión coherente y global que rompa un nuevo límite para la música popular. Es por esto que hace falta reivindicar su figura.

Storm Thorgerson: Wish You Were Here.

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