Los trabajadores textiles deberán de hablar en chino

Un proyecto de Nicanor García, firmado por Lluís Moya, con Nacho Costales y Oriol Pujol como colaboradores. Promotor: GISA. Fotografía: Jaume Prat, excepto las indicadas, que son de Nicanor García.

Sabadell es una de las ciudades más importantes del primer cinturón de Barcelona. Independientemente de su consideración administrativa forma, junto con Terrassa, una conurbación que funciona como la capital del Vallès y como un foco de vida independiente de Barcelona, pero, simultáneamente, con identidad suficiente como para funcionar en red con ella sin quedar desdibujada.
La estructura urbana de Sabadell es singular: a partir del centro histórico, de trazado medieval, se desarrolla un ensanche de uso mixto preparado para la convivencia de grandes fábricas (llamadas, en el Vallès, y este artículo a partir de ahora, vapores)con vivienda.
Las viviendas históricas de Sabadell son de densidad media o baja, casas entre medianeras relativamente estrechas y hondas con jardines privados en el patio interior de manzana, de mucho encanto pero con deficiencias tipológicas serias, como patios de ventilación insuficientes o habitaciones ventilando a otras habitaciones través de ventanucos.
Los vapores se relacionaban con la calle a través de una valla y de una o varias puertas grandes, para el personal y las mercancías. Cuando la directriz de la parcela es paralela a la calle, los vapores desarrollan unas fachadas urbanas a base de ventanas enormes, verticales, y forman ejemplos de arquitectura notables. En el interior de la parcela se dan dos tipologías básicas: una, con naves relativamente estrechas y largas con patios de servicio a lado y lado. La segunda, grandes vapores-mancha extendidos por toda la geometría de la parcela iluminados y ventilados por una cubierta en diente de sierra. Por tanto, en cualquiera de los dos casos, éstas niegan la calle y se iluminan y ventilan exclusivamente a través del cielo, sin crear ningún tipo de servidumbre.

Tipología de fábricas con pabellones dando a la calle.

Tipología de fábricas-tapiz iluminas y ventiladas cenitalmente por cubiertas en diente de sierra.

Tipología de fábricas por pabellones en parcela con poca fachada.
Sabadell presenta una cierta jerarquía de calles que obedece a los flujos circulatorios creados entre la ciudad y los pueblos circundantes. Siempre ha funcionado bien y sigue siendo fácilmente reconocible.
La industria textil ha ido sufriendo crisis tras crisis hasta desaparecer casi completamente en Cataluña. Las grandes fábricas fueron quedando gradualmente abandonadas hasta que, por masa crítica, no se pudieron reciclar. En un primer momento, en pleno franquismo, se empiezan a reedificar levantando edificios demasiado altos retirados de la huella de la calle, deshaciendo su tensión y creando una nueva caja urbana insuficiente para contener los edificios. Que, además, al hacerse de intervención puntual en intervención puntual, han dejado calles discontinuas con pedazos de acera demasiado ancha y completamente inservible.

Intervenciones de la época de la dictadura en Sabadell: bloques de viviendas demasiado altos retrasados unos metros de unas calles que seguían siendo demasiado estrechas.
Una segunda ola de derribos de vapores, hecha antes de la crisis actual, dio una serie de intervenciones en las parcelas vacías para crear complejos de vivienda dependientes de planes parciales que querían estudiar las situaciones caso por caso y que pocas veces llegaron a crear arquitecturas dignas. Estos planes parciales dejan edificios de viviendas en medio de las parcelas, mucho espacio público que tampoco se usa para nada y una ciudad completamente desnaturalizada.

Intervención en Sabadell sobre la parcela de un vapor derribado, con piscina y todo.
Casos singulares como el de las rondas de la ciudad un sventramento que parte en dos la trama urbana del primer ensanche, se han ido resolviendo a base de edificios-borde altos, planificados caso a caso que tampoco han resuelto gran cosa.
Últimamente, pero, se han producido en la ciudad intervenciones de mérito, como la restauración de un vapor a cargo de Rafael Moneo y Elías Torres, con la construcción de un edificio de viviendas de enorme calidad jugando a las distancias tensas, o un complejo de viviendas de los arquitectos sevillanos Cruz & Ortiz, con restauración de vapor incluida y un cuerpo de nueva planta interesantísimo que juega a mimetizarse con lo existente.

Restauración de un vapor a cargo de Rafael Moneo y Elías Torres, con edificio de viviendas adosado.

Restauración de un vapor a cargo de Cruz & Ortiz. Intentad encontrar el cuerpo de nueva planta.
El edificio que nos ocupa, la Escuela Oficial de Idiomas de Sabadell (EOIS), constituye una tercera vía en este tipo de intervenciones, en este caso aprovechando una parcela industrial completamente vacía. Por tanto, es un edificio de nueva planta.

El solar del proyecto: la Ronda con sus edificios a medida, las casas inglesas, los vapores.
Nicanor García me lo enseñó una tarde del mes de julio pasado. El detalle más revelador de toda la visita fue cuando, acercándonos al edificio des del centro de Sabadell, me paró en medio de la esquina de la calle Salut con la calle Taulí: “esta es la manzana”. Toda la estructura urbana se veía perfectamente: casas inglesas, algún vapor, vacíos ordenados, una geometría oblicua de calles con casas singulares en esquina. A unos cincuenta metros, la ronda. Esta es la clave para entender el edificio: su inserción en una trama urbana no de primera, si no de segunda generación; el ensanche de Sabadell, el corte de la Ronda y una reflexión obligada sobre edificios y programas que necesariamente han de cambiar de escala para entregarse a ella.
La EOIS es un modelo de intervención en este contexto, un edificio ejemplar. Es un juego de cambios de escala, un homenaje sensible a la tipología de las casas inglesas y, simultáneamente, un edifico autónomo con suficiente entidad como para medirse con la ronda.
Tipológicamente, el edificio llena al 100% una parcela industrial antigua (que García se encontró ya derribada), de directriz oblicua respecto la perpendicular de la Ronda, de modo análogo a las fábricas decimonónicas y de principios del XX, pero sin la más mínima voluntad mimética: respirando por arriba. El edificio es una trama de patios con pabellones separándolos, con crujías de ancho diferente que generan casuísticas diversas. Sobre esta planta baja se superpone un edificio de tres plantas y media que contiene el programa que no cabe en planta baja.

Foto:Nicanor García.

El edificio superior presenta un simple testero a la Ronda. Un testero definido por las mismas fajas mínimas que marcan los niveles envolviendo todo el edificio y por unos brise-soleils verticales dispuestos entre ellos a testa. Su dimensión es equiparable a la de una casa inglesa. Este edificio llega hasta casi el final de la parcela, y se rompe por en medio, justo donde aparece el núcleo de comunicaciones verticales, para absorber con elegancia, con naturalidad, la oblicuidad de la parcela. El gesto, aún partiendo el edificio todo un eje estructural, es tan suave que parece no existir. Queda integrado.

Planta Baja

Planta Primera


Secciones. Apreciar el trabajo para independizar el cuerpo superior y la inserción de los jardines.
La junta entre la planta baja y el edificio superior es muy curiosa: la composición los superpone, con un juego constructivo y estructural de forjados y cubiertas de los pabellones, hasta el punto de parecer dispuesto sobre la planta baja sin tocarla, sin continuidad estructural ni de materiales.

Superposición del edificio alto en la planta baja. Foto: Nicanor Garcia.
Pero el proyecto es uno. En el interior de la escuela esto se pone de manifiesto al compartir materiales y estructura, acabados muy sencillos como respuesta a una normativa de escuelas que merece un capítulo y un artículo a parte: castradora, absurda, impositiva hasta romper todos los límites, hecha a la contra de arquitectos y alumnos como mínimo, quizá también de los profesores, respondiendo sólo a la voluntad de ahorrarse problemas de unos gestores de una mediocridad que asusta. Los interiores se resuelven a base de la estructura de hormigón pelada, ladrillo de Clinker sin revestir, paneles estratificados y unos cielos rasos muy sencillos con las instalaciones vistas más o menos por todos lados, bien peinadas y dispuestas.

Capítulo a parte merecen las carpinterías, tanto las exteriores como las interiores. Éstas están siempre insertas en los vanos que les dejan (a menudo vanos estructurales) formando conjuntos complejos diseñados con mucho cuidado y sensibilidad. El cristal transparente se deja, siempre que se puede, fijo, dejando puertecitas largas y estrechas de estratificado para ventilar.

En el edificio superior, cuando la orientación lo requiere, estas carpinterías aparecen protegidas por brise-soleils verticales de aluminio (los mismos que forman el testero-fachada a la ronda). Este edificio se reviste exteriormente de unas piezas del mismo aluminio que forma los brise-soleils, satinadas, casi brillantes, del mismo módulo que una lama. Así, el edificio es horizontal por una reiteración de revestimientos verticales puestos insistentemente uno sobre otro sin ningún dibujo compositivo fuera del apilamiento: un módulo esrecho seriado.

Este revestimiento exterior deja el edificio superior distinguido del inferior sencillamente tomando la decisión de aislarlo térmicamente por fuera. Cosa óptima des del punto de vista climático.
Los detalles constructivos del edificio superior están cuidadísimos, y vale la pena recrearse en ellos: las fajas horizontales, la entrega contra la cubierta, las carpinterías siempre retrasadas y el cojín de aire entre ellas y los brise-soleils cuando éste se dispone.
García introduce un grado más de complejidad en este sistema: los brise-soleils no reposan sobre las fajas perimetrales, sino que están tratados como si fuesen ventanas convencionales: un marco de acero galvanizado, mínimo, recorre perimetralmente cada uno de los vacíos de obra protegidos por estos elementos, planta a planta doblando y triplicando las fajas, eventualmente, y distinguiéndolos de un modo muy sutil de los vanos macizos. Como última derivada, este marco permite convertir las esquinas donde chocan los macizos y los vacíos en un espectáculo arquitectónico: el lleno se interrumpe, la faja sigue y aparece la testa del marco perimetral, rompiendo el volumen no por elementos arquitectónicos sino por planos complejos bien definidos.



Este revestimiento permite, además, girar la curva con que se remata la media planta superior con una naturalidad total. Y nos recuerda, igualmente, la excepcional casa (ya derruida) que Richard Neutra diseñó para el director de cine Josef von Stenberg, que vale la pena estudiar.


Richard Neutra, casa Josef von Stenberg, Hollywood, USA.


La distinción cosmética entre el cuerpo superior y el zócalo ha sido clave, también, para la evolución posterior del edificio. García no tuvo oportunidad de dirigir la obra, tarea que recayó en otro arquitecto. Los planos quedaron confiados a su suerte. El proyecto, pero, sufrió muy pocas alteraciones: un sistema definido se deja alterar poco. Una de ellas, la menor, es, precisamente, cosmética, leve, y afecta el color de los paneles estratificados: de gris claro a verde pistacho. Cada uno puede opinar sobre este hecho sin que esto tenga demasiada relevancia: cuestión de gustos, por una vez en la vida que podemos usar esta frase. La segunda alteración consistió en la aparición de un pasillo perimetral de evacuación, inserto en el edificio con elegancia.
La tercera, más grave, es la definición exterior del zócalo. La fachada de la planta baja, vaya. Están los mismos elementos, pero sin el cuidado por la construcción con que han sido diseñados el resto de los elementos. Por tanto, todos aquellos conjuntos de carpintería exquisitamente enrasados con los vanos macizos se pierden y se hace necesaria la aparición de una franja de pintura que unifique el conjunto. Parece como si fuese la fachada del edificio previo rehabilitada.
En estas circunstancias, la separación entre el cuerpo superior y el inferior ayuda mucho. Más cuando. No sé si García o el director de la obra, en una decisión ciertamente afortunada, disparan la faja que separa los pisos como cornisa superior de esta fachada, separando completamente el cuerpo superior del inferior.

En el interior, el zócalo y las fachadas al patio sobrevivieron intactas a la dirección de obra. Cuando los patios se disponen entre clase y clase (como la sala de actos) éstas parecen un pabellón exento, un espacio completamente rectangular definido por su perímetro: puertas al fondo, una tarima, paredes de vidrio, un cielo raso elemental. Las carpinterías y los pilares de hormigón desnudos. Ya está.




La EOIS es toda una carga de profundidad para reflexionar sobre qué ha sido del Movimiento Moderno.
El edificio tiene una apariencia completamente moderna, compuesta a partir de gestos formales bien controlados y definidos. Pero su concepción, su implantación, su capacidad de diálogo con el entorno (tomando el toro por los cuernos, sin gestos ostentosos ni por ruidosos ni por “silenciosos” al modo de Mies van der Rohe) lo entroncan con las reflexiones sobre el contexto posteriores, y su sensibilidad es totalmente contemporánea, contrastando con el vocabulario que habla el edificio.
Nicanor García es profesor de arquitectura en la ETSAB. Sus opiniones y su cosmogonía no se quedan sólo en palabras: pasan a los hechos y se expresan a través de su obra, radical, coherente, con momentos de belleza excepcional como el instituto de Morella, emplazado materialmente al lado de la escuela-hogar de Enric Miralles y Carme Pinós, obligada a mesurarse con este edificio excepcional, con el paisaje de terrazas abandonadas, con el castillo, con el viento. Nada mejor para los alumnos que alguien que predica con el ejemplo.


Fotografia : Nicanor García.

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