El orden de los factores crea el icono

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La invención del sonido amplificado es el principal cambio de paradigma de toda la historia de la música desde la invención de la escala pitagórica. Hasta entonces los sonidos musicales se jerarquizaban exclusivamente por volumen. Las voces humanas tenían que ser potentes y, caso de no serlo, doblarse, triplicarse o multiplicarse por n para hacerse oír, y este es motor principal que lleva a la creación de la música coral(1). El mismo principio se aplica a cualquier instrumento musical: la diferencia de volumen que son capaces de generar se ha de compensar con el número de instrumentos cuando estos se ven forzados a tocar juntos, o cuando compiten con una voz o un coro, y esto genera las orquestas(2).

La música popular, sin embargo, sigue otro camino: pocas voces, normalmente sólo una, pocos instrumentos, normalmente sólo uno (el módulo es el bardo vagabundo o la celebración local) que arrastren a la gente a cantar. Los temas no tienen estructura ni duración fija, ni tan sólo se escriben. Los estribillos son cantados a coro. Las canciones duran de un minuto a una noche. Los instrumentos han de ser ligeros, versátiles y fáciles de aprender. Uno de los principales derivará, después de mil pruebas desperdigadas por casi todas las civilizaciones humanas, en lo que ahora llamamos guitarra.

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Papiro egipcio que muestra instrumentos antecendentes de la guitarra.

La guitarra es uno de los instrumentos más versátiles que se conocen. En pocas horas puedes ser capaz de acompañar una canción, y su manejo se puede ir complicando hasta llevar el instrumento a unas cotas de virtuosismo extremas, tan altas como cualquier instrumento más bien considerado por la música culta. La versión actual de la guitarra parte de la guitarra española. Tiene seis cuerdas afinadas en cuartas partiendo de un mi, menos el intervalo que va de la segunda a la tercera cuerda(3), que es una tercera. Las cuerdas eran de tripa, y actualmente son de nailon, las tres últimas recubiertas de metal. Se rascan o puntean con la mano y el sonido es recogido por una caja de amplificación simétrica, que presenta más o menos en medio una depresión que permite apoyarla sobre la pierna con comodidad o soportarla contra el pecho, con la depresión superior contra la barbilla y la curva inferior contra el antebrazo. Esta posición permite muy poca movilidad a la mano y resta versatilidad al instrumento, y se usa como acompañamiento cuando los músicos tocan de pie(4). La guitarra ha tenido siempre la misma capacidad expresiva, pero la fragilidad de su sonido imposibilitaba históricamente su uso como instrumento solista, excepto en piezas de cámara donde se empleaba como instrumento único, sin acompañamiento o casi(5).

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Coro flamenco. El guitarrista toca de pie, con cejilla y empleando sólo tres o cuatro acordes básicos. La posición no le permite dominar el instrumento.

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Andrés Segovia tocando la guitarra clásica.

La guitarra será el instrumento favorito de buena parte de la música popular norteamericana, y gracias a este hecho evolucionará más que ningún otro instrumento cuando lleguen la electricidad y la amplificación. Con ella la guitarra puede librarse de su papel de acompañamiento y expresarse como instrumento solista, desligando la música popular de su papel de comparsa de una letra bien trabada. El punto culminante de una canción puede ser ahora un solo de guitarra, y toda la audiencia puede escucharlo y vibrar con él.

El instrumento evoluciona técnicamente hacia una versión que permita un uso solista más completo. La caja aumenta de tamaño y el mástil y el puente(6) se refuerza para recibir cuerdas enteramente metálicas, de sonido más potente y vibración y, por tanto, armónicos más pobres: ha nacido la guitarra acústica. Los instrumentistas abandonarán la mano desnuda para tocar con una púa que les permita un mejor control del punteo(7). Nacerán nuevas técnicas de interpretación como el bottle-nake o slide, consistente en desplazar por el mástil una pieza cilíndrica de vidrio primero, metálica más tarde, para conseguir un sonido continuo basado en el glissando(8). Incluso nace una tercera vía, la guitarra de resonancia(9), donde el sonido es captado por una tapa metálica que lleva acoplados unos cilindros metálicos que amplifican el sonido. Es hermana del banjo, más versátil que éste(10) y será abandonada(11) como instrumento mainstream en la Gran Depresión, aunque el country y el bluegrass(12) la usan intensivamente.

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Keith Richards tocando una guitarra de resonancia marca Dobro.

La historia de la amplificación de la guitarra empieza colocando simplemente un micrófono ante una guitarra(13). Inmediatamente aparece el problema principal a la hora de amplificarla: la retroalimentación o feedback(14), es decir, el acople de las vibraciones que salen del altavoz con las generadas por la inercia de la cuerda, que provoca un zumbido muy molesto que puede hacer la música inaudible.

El problema es solucionado en 1931 por el multiinstrumentista George Beauchamp, que ha fundado o impulsado la National Guitar Corporation. Beauchamp fabricará y patentará la Flying Pan, una lap-steel guitar fabricada enteramente en aluminio (una verdadera rareza) especialmente diseñada para la música surf o hawaiana(15). La Flying Pan marca el nacimiento de la guitarra eléctica(16) tal como nosotros la conocemos. El instrumento presenta otra característica clave para entender su evolución: no necesita ningún tipo de caja de resonancia. No feedback y el camino abierto hacia un universo insospechado incluso para su inventor.

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Flying Pan original de National, modelo 1931.

Durante un tiempo(17) triunfarán las guitarras electroacústicas, como la Grestch 6120, la Gibson ES o la serie 300 de Rickenbacker(19), hasta que sobre 1950 las compañías Gibson y Fender(19) popularizan dos guitarras de cuerpo sólido (es decir, sin caja de resonancia) baratas y fiables, la Gibson Les Paul(20) y la Fender Telecraster(21). Las dos montan dos pastillas fonocaptoras. La Les Paul, mucho más perfeccionada, monta humbuckers(22) desde el primer día y Fender, en cambio, basará el prestigio de sus guitarras en pastillas de bovina simple combinadas de mil modos diferentes. La Gibson Les Paul encontrará su rival paradigmático en el siguiente modelo de Fender, la Stratocraster, de 1954, con tres pastillas de bovina simple(23), considerada por muchos como la imagen arquetípica del rock. Todos estos modelos siguen vigentes, con una salud nada desgastada por el paso de los años.

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Lou Reed tuvo la Telecraster como una de sus guitarras favoritas en los últimos años de su vida.

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Little Jimmy Page tocando una Gibson Les Paul en 1969. Foto: Chris Walter

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David Gilmour tocando una Fender Stratocraster: los arquetipos del rock.

Fender, sin embargo, seguirá investigando el instrumento tanto para evolucionarlo lo máximo que se pueda como para consolidar su posición dominante dentro del mercado de guitarras de cuerpo sólido(24): una nueva guitarra eléctrica no es tan sólo un nuevo mundo de posibilidades, sino un poderosísimo instrumento de marketing. Lección que las grandes marcas aprenderán rápidamente: la ecuación es calidad y algo nuevo. Siempre. Sin menospreciar el poder icónico del instrumento, asociado a múltiples credos y estilos de vida(25).

El siguiente paso de Fender será sacar al mercado en 1958 la Jazzmaster, considerada todavía su State of the art(26). La Jazzmaster vuelve a las dos pastillas de bovina simple como la Telecraster, pero sueltas en el tablero y perpendiculares a las cuerdas(27). El diseño del puente es revolucionario(28) por tener la cuerda fijada mucho más atrás, casi al extremo de la guitarra, lo que la hace vibrar de otro modo, confiriendo un sonido más bello al trémolo. Fender monta todas sus guitarras en dos piezas(29): el mástil y la tabla. La tabla de la Jazzmaster es bellísima, la más bonita diseñada por Fender junto con la de su heredera de pocos años más tarde, la Jaguar. El corte inferior deja la guitarra prácticamente sin cuerno y el corte superior, muy estilizado, permite una posición óptima de la cinta usada para colgarse la guitarra al cuello, así como la disposición de parte de los controles de sonido.

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Guitarra Fender Jazzmaster.

La Fender Jazzmaster y la Fender Jaguar son concebidas, pues, como un diseño optimizado. Nada es accesorio. La economía de gestos a la hora de ser usadas es total. La belleza de sus formas es esencial: está lo que se necesita y está dispuesto del modo más económico posible; dentro de esta comunión persona-herramienta(30) la Jazzmaster está diseñada para formar parte del propio cuerpo(31).

Nels Cline doing what he does best: Shredding.
Nels Cline.

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Tom Verlaine, de Televison: Adeptos a la Jazzmaster.

Al final de los años 60 los directivos de Gibson empiezan a estar preocupados. La marca posee la Les Paul como su principal activo, pero las otras guitarras de cuerpo sólido están en desuso en aquél momento(32),y el mercado de las electroacústicas va de baja. La marca necesita un revulsivo, y, para conseguirlo, sus lutieres se pondrán a trabajar en la guitarra que será conocida como Gibson Firebird, que saldrá al mercado en 1963, un año más tarde que la Fender Jaguar. La Gibson Firebird no se construye con dos, sino con tres piezas: el mango, de madera de nogal(33) se prolonga hasta el extremo de la guitarra y forma una sola pieza maciza con la caja, como un palo maravillosamente trabajado. Será, pues, una guitarra de lo que se conoce como tipo through-body: la cuerda no vibrará, pues, sobre dos piezas encoladas, sino sobre una sola pieza entera, lo que le cambiará el sonido. Las otras dos piezas, de caoba, se montan a los lados del cuerpo para formar la tabla, encoladas justo donde la cola no tiene el más mínimo requerimiento acústico. Usar dos tipos de madera diferentes proporciona a la guitarra su aspecto característico, en que la pieza del medio queda resaltada en color más claro por un fondo más oscuro. Las vetas del material le proporcionan su aspecto lujoso: es una guitarra hecha para durar(34). La guitarra monta un puente inventado por el presidente de Gibson, Ted McCarty(35), el Tune-O-matic, en realidad seis puentes pegados (uno por cada cuerda) vibrando de forma independiente, manteniendo la vibración de las cuerdas metálicas, siempre menos sensibles que las de tripa, más compacto y efectivo que el puente de la Jazzmaster. La vibración es captada (en el modelo estándar) por dos pastillas de un nuevo tipo, las minihumbucker, desarrolladas por la marca en esa época. La forma final es calcada a la de la Fender Jaguar o la Jazzmaster, pero con esa configuración más sensible al a vibración de las cuerdas.

McCarty(35) quiere algo más de su instrumento, y, además, en esos años está sucediendo algo importante entre las diversas marcas de guitarras, y es que se están empezando a denunciar entre ellas mediante pleitos tan sangrientos como absurdos: trabajar con diseños optimizados hace que, en realidad, todas las guitarras se parezcan, ya que las pastillas fonocaptoras no pueden ser dispuestas donde se quiera, ya que sólo hay un número limitado de modelos de clavijero, o de puente, o de medidas de mástil, o de permutaciones entre pastillas. Estos pleitos tendrán la derivada importante de reforzar la imagen de marca de cada una de estas firmas. Su valor icónico y único, es decir, todo lo que no es convergente mediante un trabajo honrado. Así, McCarty está preocupado por la enorme similitud formal de la Firebird con la Jazzmaster, aun tratándose de dos tipos completamente diferentes de guitarra, y quiere evitar el pleito que ya se huele que le caerá desde Fender. Hace falta hacer algo, y lo que se le ocurre es llamar a su amigo Ray Dietrich(36) para que dé una vuelta más al instrumento.

Lo que, tratándose de un jugador como Dietrich, será literal. Dietrich, dándose cuenta de que la tabla de la guitarra es, en realidad, un pedazo de madera sin un delante y un detrás específico por sí misma girará ciento ochenta grados el instrumento sobre su eje mayor. El diseño no es simétrico y, por tanto, la parte de colgar la guitarra quedará abajo y la parte recortada para conseguir llegar a la parte baja del mástil en los solos, arriba. El clavijero, pensado para ser registrado desde arriba por alguien que lleva la guitarra colgada del cuello, tiene ahora las clavijas abajo: queda como una guitarra Fender manipulada por un zurdo(37), pero para guitarristas diestros.

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Guitarra Gibson Firebird. Modelo estándar, es decir, ya invertido, con el mástil fundido con el cuerpo y las dos bandas laterales de caoba.

Dietrich trabajará en el perfeccionamiento de este giro. Los controles mantienen su posición a bajo de la guitarra (simétricos respecto de la Jazzmaster), porque allí están cómodos. El clavijero, la pieza que ha quedado en la posición más incómoda, se rediseña adaptando el de un banjo, registrable desde atrás, y vuelve a ser cómodo de manipular. Con esto y poco más la guitarra está completa.

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Johnny Winter tocando su Firebird en el festival de Woodstock.

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Brian Jones con su Firebird escoltado por la policía.

El diseño original de la Firebird estaba, como el de la jazzmaster, optimizado. Y Dietrich lo gira. El giro nos muestra que el diseño optimizado en realidad no lo estaba tanto, porque el instrumento sigue funcionando. Y más: Dietrich hace algo tan importante como crear un icono. Una visita a la web de Gibson nos muestra que la Firebird, actualmente en producción, puede ser comprada en la versión girada, o sea, tal como fue diseñada antes de la intervención de Dietrich.

Muy poca gente lo hace, porque la Firebird marcó una época y sigue siendo un manifiesto tocarla tal y como fue comercializada. La Firebird no sólo da unas características de sonido únicas: desde el primer día da imagen, lo que es valorado por los músicos como una característica tan importante como las otras.

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Noel Gallagher, uno de los pocos usuarios famosos de Gibson Firebird invertida (de hecho, su posición lógica).

Me queda la duda de saber cómo un arquitecto hubiese afrontado este diseño. Toda la literatura presente en las facultades(38) versa sobre diseños ya no optimizados, sino objetivos. Falso. No hay diseños objetivos. Hay diseños optimizados en el mejor de los casos. En todo caso, lo que hay son diseños coherentes(39). La historia de la guitarra, como la de tantos otros objetos complejos diseñados por un colectivo de artesanos que han empleado miles de horas y enormes dosis de talento, cuando no de genio, es la de un diseño optimizado. En este panorama, quizá la arquitectura sería este recorrido hasta la convergencia de diseños optimizados y bellos. O, quizá, sería el gesto decidido de Dietrich, el gesto de alguien que no ha diseñado una guitarra en su vida y que probablemente no le guste el uso que se hará de ella. El gesto de alguien que ve las cosas desde fuera y es capaz de dar al objeto el punto de macarrismo que le falta. Aquél no sé qué de que hablaba Fisac, y que mantiene viva la historia del instrumento y de sus diseños.

Lo que ya es otra historia.

Vídeos:

Jazzmaster:

Wilco: Impossible Germany. Nels Cline realiza el solo principal con una Jazzmaster.

Sonic Youth: Kool Thing. Thurston Moore toca una Jazzmaster mientas Kim Gordon toca un bajo Firebird.

The Cure en vivo en Apeldoorn. El grup debe su primer sonido a la Jazzmaster de Robert Smith.

Firebird:

Traffic: Dear Mr. Fantasy: Steve Winwood toca una Gibson Firebird invertida muy querida por el músico que le fue robada poco después de este concierto.

Eric Clapton i Buddy Guy: Improvisació a l’estudi. Buddy Guy pregunta con una Stratocraster y Clapton contesta con una Firebird.

Johnny Winter: Mississipi Blues. Winter realiza un antológico final con su inseparable Firebird.

(1) Y, derivada extraordinariamente importante, al descubrimiento del yo coral.
(2) La codificación es bien conocida y ha marcado la historia de la mal llamada música clásica. La relación es doble: equilibrar el sonido y llenar un espacio, camino que lleva desde una orquesta de unos diez o doce músicos para interpretar los Conciertos de Brandenburgo, de Johan Sebastian Bach, hasta los más de setencientos intérpretes necesarios para interpretar la Sinfonía de los mil, de Gustav Mahler, pensada para auditorios enormes con una gran afluencia de público.
(3) La primera cuerda es la inferior. La sexta, la superior, y se llama también bordón.
(4) Paco de Lucía es heredero de una tradición que forzaba al grueso de los guitarristas flamencos a tocar de este modo, rascando fuertemente y empleando sólo cuatro acordes. Él la rompe tocando sentado con la guitarra horizontal y equilibrada, lo que le permite acceder a todo el mástil para efectuar las progresiones de acuerdos y escalas que lo hicieron famoso.
(5) Sería el caso de las piezas compuestas por Heitor Villa-Lobos.
(6) La parte donde las cuerdas quedan fijadas para ser tensadas y afinadas en el clavijero, ubicado en el extremo superior del mástil. Por ejemplo, el puente constituye la diferencia principal entre una guitarra clásica y una flamenca, que lo tiene entre la mitad y dos tercios más bajo, posibilitando un punteo más ágil a costa de perder un punto de profundidad de sonido.
(7) Y no dejarse la mano rascando una superficie que ha aumentado mucho su dureza.
(8) Las primeras versiones de la pieza se fabricaban rompiendo el cuello de una botella de cerveza (Budweiser, por ejemplo, sigue fabricando este tipo de golletes más largos) y pasando el dedo por la boca. De aquí el nombre. Gary Rossington, guitarristra de Lynyrd Skynyrd, sigue empleando no un cuello de botella, sino un frasco entero de medicamento para hacer slide. La pureza del solo inicial de Free Bird se debe a esto, y a que usa no el cuarto, sino el tercer dedo (por consejo de Duane Allman) para controlar mejor el objeto.
(9) La más conocida de las cuales es el Dobro, por DOpyera BROthers. La palabra es un acrónimo realizado con el apellido del fabricante.
(10) A veces tan versátil que le sacan versatilidad fabricando versiones (otra vez Dobro, pero el tres cubano o el cuatro venezolano vuelven a ir por allí) de cuatro cuerdas. Optimizar una guitarra sacándole cuerdas es un hecho recurrente en la historia del rock. Keith Richards suele tocar una Fender Telecraster sin bordón. Considera que la versión estándar de la guitarra es demasiado heredera de la música clásica y de los acordes complicados. Los negros del Mississippi tenían suficiente con dos acuerdos de séptima y una escala pentatónica. Más que esto es arrogante.
(11) Abandonada sí, pero nunca del todo. Billy Bragg la usó para versionar a Woody Guthrie y Mark Knopfler usa el Dobro como guitarra principal en la bellísima Romeo and Juliet y en la no menos extraordinaria, aunque poco conocida, The man’s too strong, entre otras canciones.
(12) Música de white trash people (escoria blanca del sur). Si tomamos la revista Rolling Stone como canon del rock descubriremos que la música sureña, muy exigente para los guitarristas, reúne no menos del 30% de los mejores guitarristas del ranking, de Duane Allman a Dickey Betts pasando por Allen Collins o Gary Rossington.
(13) Es importante recordar que este artículo no describe una evolución lineal en que cada paso borra el anterior, sino todo lo contrario. Exactamente lo contrario. Cualquier técnica y cualquier instrumento aquí mencionado siguen vigentes en la actualidad. La guitarra acústica no ha borrado la clásica, ni la eléctrica a la acústica, y esto explica la enorme variedad de guitarras disponibles en las tiendas. Para un violín la cuestión es mayormente de precio: un violín caro suena mejor que uno barato. No es así en las guitarras. Una guitarra eléctrica de tres o quinientos euros puede ser más apta que una guitarra española de cien o doscientos mil euros para según qué usos. Y no afectará la calidad de la música.
(14) La gran mayoría del argot guitarrístico aparecido en el siglo XX es en inglés idioma que en mil campos ha ganado la batalla de los neologismos.
(15) Muy exigente con el instrumento al estar basada en técnicas slide que, sin amplificar, son a penas audibles. Todos tenemos asociada la música hawaiana al sonido de fondo que acompaña el tocarnos la pera en una playa paradisíaca con bañadores y cócteles estrafalarios sin saber su importancia a la hora de evolucionar el instrumento.
(16) Y aquí es importante remarcar la principal limitación de este artículo. El guitarrista Fred Frith, uno de los músicos que ha llevado más lejos las características de este instrumento (colaborador de músicos como Robert Wyatt o Marc Ribot y de artistas como Andy Goldsworthy), empieza sus clases magistrales de música diciendo que una guitarra eléctrica no es tan sólo el instrumento que el músico lleva colgado al cuello. Hay que seguir el camino del sonido: se pulsa la cuerda, se modifica el sonido con la pedalera y se termina de alterar mediante los amplificadores. Frith y muchos otros guitarristas de gama extra pueden llegar a incorporar por el camino una mesa de mezclas, un looper y/o un ordenador que realice estas dos funciones. Y si eres Jimmy Page incluso un Theremin. El guitarrista The Edge, en colaboración con sus técnicos de sonido, configura el sonido de su instrumento como si de un ordenador se tratase. La guitarra eléctrica es, pues, la combinación de todo esto. Es el sonido. Es imposible hablar de esto, ni tan sólo aproximadamente, en menos extensión que la de un pequeño libro. Por tanto, cuando hablo de guitarra eléctrica en este artículo me refiero exclusivamente a la parte visible del instrumento, aunque sin esta aclaración no es posible entender el uso que de ella hacen los músicos aquí citados. Ni la música moderna en general.
(17) Recordemos la nota 13. La evolución no es lineal. Todo el camino descrito es trazable en la actualidad por el simple hecho de que cualquiera de estos modelos de guitarra descritos están en el mercado, o en ebay, y se siguen usando. Flying Pan incluida.
(18) Rickenbacker nace de la asociación entre George Beauchamp y el inmigrante suizo Adolph Rickenbacker en el mismo Los Ángeles, y absorbe toda la tecnología de National. Las guitarras de la serie 300 son conocidísimas por ser la guitarra de John Lennon, que compró un modelo 325 en Hamburgo, y marcó el sonido de los primeros Beatles, de los primeros Beach Boys y de los primeros Creedence Clearwater Revival. El sonido único de The Smiths también estaba basado en el uso de la Rickenbacker 300.
(19) Gibson es más antigua. A principios de los 40 han sacado al mercado la mítica L1, la primera guitarra acústica asequible, popularizada por el bluesman Robert Johnson, entre otros. Fender es fundada por Leo Fender en 1942. La marca no necesita presentación.
(20) Inventada por el jazzman Les Paul, que murió en 2009 a los 94 años.
(21) Dice mucho de su popularidad y de su bajo precio su primer mote: La Tabla (The tele). Quien haya tenido alguna vez en su vida una guitarra de cuerpo sólido colgada al cuello conoce, incluso si no sabe tocar la guitarra, la sensación totalmente diferente que se siente respecto de una guitarra acústica o semiacústica.
(22) La palabra humbucker no se ha traducido nunca. Literalmente quiere decir resistenciador de zumbido o algo así. Una humbucker es una pastilla nacida de asociar o fundir dos pastillas (fonocaptores) de bovina simple y polaridad inversa en una sola. Por tanto es, también, llamada pastilla de bovina doble. La pastilla resultante capta las vibraciones dos veces, compara y elimina el feedback residual que una pastilla simple no puede eliminar. Hay que decir que rápidamente aparecerán músicos y grupos que basarán su técnica en el feedback, a veces provocándolo o llevándolo al extremo. The Velvet Underground podría ser el paradigma máximo de esto. La humbucker se inventa muy temprano, sobre 1932 o 33, y no será Gibson la primera en usarlas, sino Rickenbacker, los pioneros en casi todo.
(23) Pero actualmente muchas Stratocraster montan dos pastillas de bovina simple y un humbucker. Contrariamente a lo que se pueda pensar, Fender fabrica humbuckers de calidad casi desde sus inicios.
(24) Entre otras cosas porque Fender jamás ha tenido una parcela significativa de mercado en ningún otro tipo de guitarras. Gibson es una marca más versátil que fabrica desde mandolinas hasta guitarras acústicas (aunque la marca dominante en este sector es Martin), lap steel y una amplísima gama de semiacústicas.
(25) Es muy divertido estudiarlo. La música folk, por ejemplo, siempre ha menospreciado la guitarra eléctrica, considerada un anatema (recordar a Bob Dylan saliendo apredreado del festival de Newport del 65 al presentarse con una banda de rock acompañado por un solista de la talla del malogrado Michael Bloomfield) e incluso un instrumento de derechas. Lo que es trazable incluso en la actualidad.
(26) Siempre teniendo en cuenta que nada borra nada. La Jazzmaster, sin embargo, fue oscurecida por la popularidad casi absoluta de la Stratocraster, más un paradigma que un instrumento. Fue incluso dejada de fabricar entre 1980 y 1984. Mira que no la salvasen Television (vía Tom Verlaine, siempre fiel a esta guitarra en el sentido más literal, porque acostumbraba a no distorsionarla casi nunca) o Sonic Youth, al ser el instrumento favorito de Thurston Moore.
(27) Tanto la Stratocraster como la Telecraster montan pastillas colocadas oblicuamente. Poner dos pastillas paralelas es más Gibson.
(28) De hecho es herencia directa del puente de un Dobro, donde todo tenía que resonar mucho.
(29) Bien, montaba. Actualmente se hacen de diversas piezas encoladas.
(30) A través de la mano: Richard Sennett, Juan Navarro Baldeweg y tal.
(31) No son pocos los guitarristas que han declarado esto sobre su instrumento. Jack White y The Edge lo expresan claramente con estas mismas palabras en el imprescindible documental It might get loud.
(32) Que no las compra la gente suficiente como para mantenerlas como pieza pret-a-porter, vaya. Iguamente Fender, Gibson y otras marcas punteras suelen funcionar, para los grandes guitarristas más conocidos, como un lutier convencional, y les fabrican literalmente lo que quieran y como quieran, llegando al extremo de trabajar con componentes de otras marcas: Ry Cooder, por ejemplo, posee guitarras eléctrica Fender (una Stratocraster intensamente tuneada) para hacer slide que monta pastillas Gibson. Y es que le gustaba el diseño de la tabla de una marca, el puente de otra y a manera de captar el sonido de una tercera. El virtuosismo extremo tiene cosas de estas. La famosa Gibson SG de Franz Zappa nunca montó humbuckers Gibson.
(33) Hablamos siempre de las versiones originales. La nobleza de las maderas indica el cariño con el que se diseñó este instrumento.
(34) Y lo que duran. Las edificiones originales de estos instrumentos se pagan a precio de oro, y no es suficiente con tener dinero: los propietarios denominan hedederos por prestigio. Un buen ejemplo sería la Fender Stratocraster con el número de serie 1 (que, en realidad, no fue la primera a ser producida, obviamente, sino el producto de una especie de ceremonia inaugural realizada en 1954), propiedad de David Gilmour, guitarrista de Pink Floyd. Mark Knopfler suele tocar, también, una Stratocraster de 1954 con componentes originales. Estas guitarras son conocidas como Jurassic Strat.
(35) Así, malescrito. McCarty. Todo un personaje que subió en la empresa por puros méritos, responsable del diseño de la Les Paul junto con el propio Les Paul, y de la ES, la semiacústica (o electroacústica) que hizo fortuna. Todo un icono del rock, también. ES son las siglas de Electric-Spanish.
(36) Todo otro personaje, sobradísimo de talento. Ingeniero y empresario, Dietrich será conocido sobre todo por sus diseños de coches. Trabajará para Studebaker, Erskine y, sobre todo, Packard. El Packar de finales de los años 30 (o sea, el arquetipo de Packard. O sea, EL PACKARD) será un diseño suyo. Aquel coche de las pelis de James Cagney y el primer Bogart, de la novelas de Chandler o Ellroy.
(37) Jimi Hendrix, pongamos.
(38) Donde la presencia de mentirosos profesionales (y, lo peor, sin criterio) se está multiplicando año tras año.
(39) Un buen arquitecto puede mentir. Un buen arquitecto miente. Lo que no puede ser es incoherente, porque un proyecto se basa en la coherencia, incluso de elementos opuestos o contradictorios.

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