El lugar de la enseñanza

(Sobre una escuela de Ted’A en Suiza. Gracias a Ted’A por su entusiasmo y el encuentro casual)

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Escuela en Riaz, por Ted’A arquitectes. Imagen: Ted’A arquitectes

Secularmente, la humanidad ha usado, en casi todas sus culturas, dos sistemas de medidas de naturaleza radicalmente diferente: los derivados de los pies y los derivados del codo.

Medir en pies, y en pasos, es propio de las sociedades nómadas. Cazadores. La aplicación de la medida es directa: es suficiente con tomar la medida de tu pie con las manos, o directamente sobre el suelo a lo largo del objeto o animal que se quiera medir, e ir contando. Es una medida dinámica, apta para objetos de poca medida, propia de una economía básica basada en el intercambio. Los pies (y las pulgadas para medidas más cuidadosas) son el sistema de medida más directa que existe.

Se trata de un sistema poco preciso. Lo que, si nos lo paramos a pensar, no resulta ningún inconveniente. La diferencia de medida de los pies en diversas culturas sólo resulta relevante si el objeto es grande: cuanto más pequeño más preciso. Y más universal. No es exacto, ni ha de serlo. Pensemos en el sistema horario catalán o en la frecuencia de toque de las campanas de las iglesias(1). La hora catalana tradicional(2) tiene una precisión de medio cuarto de hora. No más. El sistema horario tradicional es heredero de cuando cada pueblo medía su hora respecto del sol, directamente, de cuando las horas eran solares y, por tanto, teórica (y prácticamente) diferentes cada día del año. Es hijo de los desplazamientos a pie, generalmente cortos. Por eso las campanas de las iglesias suenan cada cuarto de hora: es lo que se tarda en recorrer un kilómetro a pie cuando estás cansado, y anticipas la llegad al pueblo. El sistema horario universal es hijo del ferrocarril. E incluso cuando éste se acepta, pocas cosas (o ninguna) de las que hacemos en nuestra vida diaria necesitan más precisión.

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Medición en pies. Frankfurt, grabado de 1536. La elección de ciudadanos al azar es el garante de un resultado más o menos estándar

Sucede igualmente con el sistema de medidas. La posición relativa de un compañero de mesa, de silla en un tren, de terraza en un bar, de sofá en casa, vuelve irrelevante un origen de replanteo, una precisión cuidadosa las mediciones de estas distancias.

Los pies son la base para las medidas de los materiales de construcción. No existen paredes de quince, treinta o cuarenta y cinco centímetros: existen paredes de medio pie, de pie o de pie y medio. Cualquier pequeño elemento manufacturado con técnicas tradicionales, donde las medidas varían ligeramente y se hace necesario introducir el concepto de tolerando para manejar cuidadosamente estos materiales, tiene su origen en este sistema de medidas. La arquitectura tradicional, para completar el apunte, sólo conoce dos sistemas de medidas complementarios: el de los pies y el propio del material. En Cataluña (y en buena parte de España y Europa) resultaba relativamente sencillo hacer una estandarización básica de las viguetas hechas con troncos de árbol sobre los cuatro metros, y ésta es la crujía básica de buena parte de las construcciones tradicionales. En países donde esto es más complicado, como en las civilizaciones del desierto, donde no existe madera propiamente dicha, sino fibras vegetales agrupadas en forma de troncos de palmera(3), las crujías son más estrechas o bastante más anchas, dependiendo de la especie concreta de palmera usada como viga. En países donde hay bambú las crujías son tan anchas que las tipologías de vivienda han variado en función de esto. O manda el cuerpo o manda el material que se tiene a mano: no hay más.

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Interior del pueblo de Hakka, China (ver más adelante): medidas imprecisas debidas a la capacidad de estandarización de los materiales y a mediciones directas

Las medidas en pies llevan asociada un sistema de numeración que remite directamente al cuerpo: el sistema decimal(4). Manos desnudas: del uno al diez. Sumas, rectas, multiplicaciones y divisiones. Operaciones directas, básicas, que se pueden hacer sencillamente contando.

Medir en codos es propio de una sociedad agrícola. Sedentaria. La medida en codos, aún siendo prehistórica, prefigura la aparición de la historia a través de la escritura, porque la medida en codos es una medida intelectual. Abstracta. Es una medida de estudio. Es una medida que no remite directamente a un material, sino a la tierra. A las divisiones parcelarias. A los cursos de agua, a los bosquecillos. A la línea recta pura y dura.

Un codo resulta muy fácil de medir: se toma una cuerda larga y se va enrollando, tensa, entre el palmo de la mano (usando el dedo pulgar como tope) y el codo. Dos consideraciones: se trata de un sistema de medidas que requiere de un intermediario con el cuerpo: la cuerda. Tomas la medida de la cuerda, la despliegas y mides. Nada de caminar. Todo más estático e intelectual. La segunda consideración es que el codo no es una medida abstracta. Remite al cuerpo humano.

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Agrimensores egipcios midiendo campos con una cuerda (en codos) tras las inundaciones anuales del Nilo. Pintura sobre papiro

La medida en codos se ha de estandarizar de un modo más exacto y universal: está ligada a una economía especulativa, en la que un valor abstracto queda adjudicado a un bien que se ha de trocear (parcelar) y repartir. Crea, directamente, división territorial. Crea ciudad. Y se presta a ser sacralizada: un pie es un pie. Siempre y en cualquier lugar. Un codo es lo que se quiera que sea. La civilización egipcia, del desierto, disponía de un catálogo de diversos tipos de codo, entre los que se contaba el codo real, sagrado, usado para los edificios públicos, los templos, los monumentos funerarios: un codo de medida hipertrofiada, poco práctico, que imponía una separación mental adiciona a quien los manejaba.

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Regla egipcia graduada en codos que estandariza la medida

La medida en codos remite directamente a la superficie. Al volumen. A operaciones matemáticas más complejas, como las derivadas de la trigonometría: operaciones a realizar con regla y compás que encuentran su eco en fórmulas matemáticas todavía más abstractas.

La medida en codos remite a un sistema de numeración abstracto, que sale no directamente del cuerpo humano manejando un intermediario: la cuerda. Así, sujetas la cuerda con una mano. No necesitas el pulgar y lo levantas: uno. Tienes la otra mano para contar. Ha nacido el sistema sexagesimal(5).

Resulta relevante, aunque no sea el tema de este artículo, comprobar cómo el sistema de medidas actual ha perdido la base del cuerpo humano(6).

El equipo de arquitectos afincado en Mallorca Ted’A tiene el grueso de su carrera conocida(7) partido en dos: por un lado encargos privados de medida más o menos pequeña (desde un mueble a viviendas unifamiliares) y, por otro, propuestas de concurso (y un museo todavía en obras) para equipamientos de promoción pública. Algunos de ellos realizados en el extranjero. Es decir, obras a poca distancia del estudio, con una intervención muy directa, direcciones de obras a base de visitas casi diarias, y otras obras propuestas a centenares de kilómetros de su base.

Recientemente el equipo concursó para la realización de un instituto en la ciudad suiza de Riaz, perteneciente a la región de Gruyère. No ganaron el concurso, con lo que la documentación de la propuesta ha pasado, sin transición, a ser el proyecto definitivo, e ilustra el modo de trabajar del estudio desde la propuesta sin el soporte de una obra que la deforme (o la enriquezca cuando el proceso se completa con éxito).

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Plano de emplazamiento. Imagen: Ted’A arquitectes

Riaz es un pueblo pequeño formado básicamente(8) por casas unifamiliares aisladas de tamaño mediano rodeadas por jardines, punteadas por edificios más grandes donde se meten los otros programas: comercio, talleres y oficinas, equipamientos. Sobre plano(9) se insinúa la presencia de una calle principal paralela a un curso de agua y una via férrea con edificios de medida algo mayor, a partir del cual el pueblo se dispersa. Es sobre esta calle principal que se abre la parcela donde se ha de ubicar el instituto. Se trata de una parcela enorme, que tiene más que ver con un campo de cultivo que con cualquier medida de la ciudad, vagamente rectangular, orientada por el lado corto a la calle principal. Es tan grande que su ancho equivale a la longitud detrás de los pocos edificios de vivienda plurifamiliar que hay en el pueblo, dispuestos en hilera formando algo parecido a una caja urbana que pueda llegar a presionar la entrada al nuevo equipamiento.

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Plantas del instituto. Imagen: Ted’a arquitectes

Un instituto es un lugar de encuentro. De intercambio. De relación. La verdadera educación no se produce por la memoria, sino por el ejemplo, y, en un sistema de educación calvinista, esto equivale a un todo a la vista que se traduce en un único espacio al que se vuelca todo el programa. Un espacio que se quiere sin jerarquías ni especializaciones. Un espacio, pues, que Ted’A lee como un círculo. El corazón del instituto, pues, no es una construcción: es un vacío, un recinto eventualmente definido por una serie de construcciones que alojan las partes que se requieren cubiertas y, cuando toca, climatizadas, del programa. El recinto circular significa algunas de las arquitecturas primitivas. De pequeña medida, cubierto, aloja el fuego y se sacraliza en los templos vestales. El hormigón primero y el metal después permiten cambiarlo de escala, produciendo edificios como el Panteón de Roma, el Parlamento de los Estados Unidos, o más, modernamente, el Reichstag: el hogar, el fuego de la Cabaña Primitiva. El recinto circular descubierto es propio de asentamientos en entornos hostiles. Las caravanas acampan en círculo. Las tribus amazónicas y algunas tribus africanas organizan sus asentamientos como un único edificio circular, un anillo de construcción que envuelve un claro sin vegetación. El centro es el lugar de protección, de encuentro, de ceremonia. El lugar de la tribu. De la familia. También del rito: circular es la forma del Kromlech. De Stonenghe. De las mejores plazas de toros. El círculo ha dado lugar a uno de los tipos arquitectónicos más relevantes: el panóptico. De los hospitales a las cárceles o, convenientemente deformado, piezas tan complejas como el Guggenheim de Bilbao. Significar un instituto con un patio circular unifica claridad distributiva con voluntad de representación.

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Templo de Vesta en Roma. Foto del siglo XIX. Foto: autor desconocido

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Panteón de Roma: planta circular realizada en hormigón. Foto: autor desconocido

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Poblado Kayapó en el Amazonas: asentamiento circular. Foto: Wikipedia

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Pueblo chino de Hakka: ocupaciones sucesivas de un perímetro circular cerrado que se amplía con otro asentamiento igual al lado. Foto: autor desconocido

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Stonenghe. Foto: autor desconocido

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La bellísima plaza de toros de la Maestranza, Sevilla. No hace ni falta que sea un círculo perfecto. Foto: Wikipedia

La parcela, sin embargo, es rectangular. Queda, por tanto, la cuestión de cómo se organiza la parte exterior del círculo. Cómo se entrega contra el perímetro del terreno, que, para ir bien, debería de confundirse con el edificio. Ted’A dispone el centro del perímetro interior circular en el eje mayor de la parcela y desplazado al norte, alejado del pueblo, sensiblemente excéntrico respecto del eje menor. Una vez realizada esta operación, el diámetro del círculo interior parte la parcela en dos mitades, una ligeramente mayor que la otra, por el nuevo eje menor. La mitad norte, relacionada con los campos de cultivo y, no demasiado lejos, con la vía de, tren, recibe una plantación intensiva de árboles de hoja caduca, de follaje y ramaje denso y espeso, que, en grueso suficiente(10), paran el sonido ambiente de los vagones. La mitad sur conecta el edificio con el pueblo a través de las piezas de medida más grande, dispuestas en forma de edificio rectangulares alargados replanteados por su eje mayor, un radio del círculo: un panóptico.

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La plantación de árboles amortigua el sonido y entrega la geometría circular con los límites de la parcela. Imagen: Ted’A arquitectes

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Presidio Modelo, Cuba: edificio panóptico ejemplar. Foto: Florio studio

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Guggenheim de Bilbao. Salas de diferente tamaño cuelgan de un atrio central, organizándose como un panóptico deformado

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El instituto: asentamiento circular con los accesos organizados como si de un panóptico se tratase. Imagen: Ted’A arquitectes

El edificio, pues, yuxtapone dos tipologías en dos semicírculos unidos: a norte, un edificio-recinto circular. A sur, un panóptico que, por su cara interior, recupera y completa la figura del círculo sin ninguna interrupción. Las piezas del panóptico son cuatro: dos recintos deportivos cubiertos y dos edificios para piezas de medida mayor: talleres, seminarios y un auditorio. Se oponen por medida y forma a la construcción básica del círculo, conformado por losas y muros, con cubierta plana. No por estructura: en cualquiera de las construcciones que forman el complejo ésta se insinúa de fachada a fachada, sin soportes intermedios.

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Secciones del instituto: diferente sección para el círculo y los edificios anejos, mismo concepto estructural. Imagen: Ted’A arquitectes

Los cuatro cuerpos radiales no tienen tan sólo la función de conectar el edificio con el pueblo a través de una buena organización de los accesos y una buena distribución: también se les ha adjudicado una función más ambigua(11) de conexión con lo que se ha interpretado que son las arquitecturas del lugar. Actualmente casi todas las ciudades y pueblos de Europa y Norteamérica están formadas por construcciones que Rem Koolhaas ha llamado genéricas: edificios con tipologías más o menos estándar construidas con métodos igualmente más o menos estándar. Es posible, calculando adecuadamente las sobrecargas adecuadas, construir con cubierta plana en Anchorage o en Otaniemi. La decisión de cubierta plana o inclinada no se toma en función de la pluviometría del lugar, sino de otros parámetros: economía, voluntad de representación o, simplemente, el método con que un cliente o un constructor se puedan sentir psicológicamente más seguros. Cualquiera de las dos soluciones se puede resolver perfectamente con técnicas perfectamente probadas, económicamente solventes, eficaces y lo suficientemente versátiles como para no quitar libertad ni poder de decisión a cualquier arquitecto competente. No obstante, buena parte de los arquitectos se empeñan(12) en encontrar idiosincrasias arquitectónicas y/o constructivas propias de cada lugar.

En el caso de este instituto, Ted’A se ha fijado en unas construcciones presentes en el pueblo, propias de Centroeuropa, en que unas estructuras de barras de madera convenientemente trianguladas para asegurar su arriostramiento y su rigidez, implementadas por paredes de piedra, ladrillo o barro, a menudo revocadas. Las plementerías cumplen, en algunas de estas construcciones, una función adicional de arriostramiento de las riostras, que pueden ser, así, más ligeras. Los esqueletos (cuando las paredes colaboran todo es estructura) se marcan invariablemente en fachada, sea por delante de (pero pegadas a) la pared, sea embebidas en ella, momento en que el grueso del revoco puede provocar juegos de sombra interesantes. Ted’A propone las piezas de medida más grande con este tipo de estructura en forma de crujías extendidas de fachada larga a fachada larga. Las triangulaciones y las riostras de esta estructura conforman la fachada del instituto a la calle, así como el paisaje interior de los edificios que, en algunos casos (como el del edificio de seminarios) se conforman con una especie de cerchas pseudoVierendeel formadas exclusivamente por tirantes verticales que confieren al interior una extraña y etérea belleza: como estar dentro de una especie de bosque colgado lo suficientemente abstracto como para que los elementos constructivos se expresen por sí mismos sin evocar nada más.

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Imágenes del lugar

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El edificio de acceso, emulando estructuras

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El interior caracterizado por la estructura de las cerchas. Imágenes: Ted’A arquitectes

La cara (la tapa) interior de estos edificios cuando se encuentran con el patio sigue la lógica de la fachada portante del cuerpo bajo, un diafragma formado por una celosía de pilares y jácenas de hormigón rectas: en realidad, en círculo interior no es exactamente un círculo, sino un decágono(13).

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Vistas del espacio vacío interior y los cerramientos-estructura de las diversas partes del polígono que lo conforman. Imagen: Ted’a arquitectes

El edificio, pues, es el resultado de unos arquitectos fascinados por las culturas suizas(14) que han proyectado lo que entienden por un edificio suizo desde Palma de Mallorca. La pertinencia de este gesto se entiende muy fácilmente si sacamos el contraejemplo del arquitecto Jørn Utzon proponiendo, desde Australia y Dinamarca, uno de los edificios más mallorquines que se puedan construir en Mallorca: a veces la visión del foráneo es capaz de proponer arquitecturas más locales que las de muchos arquitectos locales, más indolentes, más atentos a la ciudad genérica, más despreocupados de una idiosincrasia que han dado por descontada.

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Jørn Utzon: Can Lis. Una casa mallorquina

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Axonometria constructiva : culturas vistas desde lejos. Un instituto suizo

Queda (y tardaremos poco en descubrirlo) la incógnita de cómo Ted’A formalizará construcciones a esta distancia: la cuestión del diálogo entre pies y codos. Entre técnica inmediata y planteamiento abstracto. Su resolución seguirá iluminando este diálogo entre modos de operar aparentemente contrapuestos (al final, complementarios) no tan sólo a su arquitectura, sino a la arquitectura.

(1) Gracias a Josep Maria Espinàs (Camilo José Cela, compañero suyo, ya que compartieron, escribiendo cada uno su versión, un viaje por el Pirineo catalán en 1956, es una buena alternativa española) y a sus viajes a pie aprendí por qué los campanarios suenan cada cuarto de hora.
(2) Cuartea cada hora y admite una sola subdivisión dentro de cada cuarto. Mira al futuro: siempre se habla de la hora que viene, no de la que ha pasado. Otra vez, las comparaciones son odiosas.
(3) Una palmera no es un árbol, sino una planta. No tiene leña. Pocos oficios deberían de tener esto más claro que los arquitectos (que no las usamos como estructura de poder evitarlo), aunque muchos de ellos no lo piensen y las sigan considerando lo que no son.
(4) Que en algunas tribus se convierte en sistema vigesimal, ya que cuentan con los dedos de las manos y con los de los pies.
(5) Más que curiosa, obvia, directamente, asociado a la trigonometría.
(6) El sistema métrico decimal (decimal porque, al ser más directo, es más universal), remite al cosmos: A las distancias interestelares. A la velocidad de la luz. La universalización definitiva de un sistema de medidas apto para todo el globo terráqueo ha tenido que prescindir de sus propios habitantes. Incluso de las propias medidas de la Tierra. Sólo el Cosmos (Dios, en última instancia) es su garante absoluto. Hasta la aparición de Einstein, claro. Ahora… bien. Sigamos.
(7) Es decir, la publicada en su web, o la publicada en general.
(8) De acuerdo con el plano romano suministrado en su web.
(9) No he estado en Riaz. He decidido, como método de trabajo, no investigar el pueblo, sino mirarlo a través de cómo lo han leído los propios arquitectos.
(10) No una jodida fila de árboles como ponen ante sus edificios algunos seudosensibles al entorno.
(11) …y, por tanto, más rica.
(12) O nos empeñamos: comparto esta posición, aunque con unas ciertas reservas.
(13) Hablar de las simplificaciones del círculo y de su valor simbólico es tema de un artículo entero. Recordar que, en determinadas culturas, el triángulo equilátero es la abstracción de un círculo. Lo que nos puede permitir entender fácilmente por qué muchas representaciones de la divinidad cristiana toman esta forma.
(14) Absurdo hablar de cultura suiza: demasiado extensa, compleja y ramificada en cuatro cantones, muchas épocas diferentes y una superposición de niveles tecnológicos que da miedo estudiar y todo.

En este artículo se han publicado fotografías con autores desconocidos. Si alguien (o el mismo autor) desea acreditarse sus demandas serán atendidas.

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Una respuesta a El lugar de la enseñanza

  1. Angel Antonio dijo:

    Buen día me gustaría utilizar la fotografía de los medidores con cuerdas y cadenas quisiera saber si cuentan con el nombre del autor o en su caso algún medio de comunicación con el mismo. Saludos y gracias.

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