El Coloso de Rodas sobre una autopista elevada

Visitados los dibujos de la Ville Contemporaine después de una primera lectura del “Viaje de Oriente” me encuentro cara a cara con las contradicciones de un Corbu que todavía no había construido nada.
Encontrado un díptico que contrapone esta Ville con el Nueva York de entonces , bajo el típico rollo de si quieres más al padre alcohólico que a la Mater Amantissima. Sin dudarlo me quedo con el padre alcohólico, después de constatar que la Mater quería ser París (sospechosamente, un tío) para quedarse en una especie de Chau-des-Fonds hipertrofiada. Tiene huevos la ciudad pequeñoburguesa convertida en paradigma arquitectónico (calles siempre demasiado anchos , capas y capas de vallas , cortinas, visillos, árboles , matas domesticadas a base de aquellas horrorosas podas geométricas. Ausencia de presión, ni una palabra más alta que la otra. Fachadas grises que no garantizan vidas diversas anónimamente recogidas bajo un filtro de privacidad tanto como personas de su color, repeinados, vides diverses anònimament recollides sota un filtre de privacitat tan com persones del seu color, repentinats, , de estuco, de galvanitzado, costumbres postprotestantes alejadas del vivir del (pobre) arquitecto que ha trazado esta especie de sueño. “Roda el món i torna al Born“, eligiendo lo que elije por encima el Istambul de principios del XX, por encima de los pueblos del Danubio y del Peloponeso, por encima de todo ésto una comunidad calvinista aburrida que siempre niega de palabra : la esencia de la modernidad. Y, al final, la manera definitiva de elevar todo ésto.

literalmente. Es decir , sobre pilotis.

Esta manera de vivir sólo funciona cuando queda presionada, cuando la densidad aumenta en vertical y horizontal. Los Inmeubles-Villas son la propia negación de lo que el arquitecto quiere conseguir con la ciudad.
Resulta sintomático lo diferentes que se presentan según las circunstancias: presentadas por separado no doblan nunca la esquina , como si lo hacen en el plano global, donde aumenta (y a la vez reduce) la densidad para enfrontarse a aquellas calles inhumanas de geometría orwelliana. La diferencia fundamental, pero,es, en sección :los pilotis. Cuando los IV son a la VC, Le Corbusier los dibuja (como todo el resto ) sobre pilotis: edificios, rascacielos , carreteras… monumentos no, ves? Habría quedado mono un arco de triunfo sobre pilotis.

La bondad aparece, precisamente, cuando socava sus propios cinco puntos y propone versiones de las IV o las maison Citrohan que tocan decididamente el suelo, proponiendo ,manchas taques de doble torsión separando jardines donde quedarían bien unos enanitos , donde se puede hacer una caracolada .
A través de sus contradicciones Le Corbusier crece, y no será hasta los grandes proyectos de los últimos 20 años cuando aprenderá a trabajar levantado del suelo en composiciones artificiosas, elitistas, mas alejadas de lo que creía de las primeras cosas que estudiór. Siempre nos quedará Pessac.

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