Arquitectura y Futuro: ¿Dónde os llevamos?

(Fotografía: Miguel Ángel de la Fuente [Global Image])

0-Introducción
El 15 de diciembre pasado, en la Roca Barcelona Gallery, se celebró un evento llamado Arquitectura y Futuro: ¿Dónde os llevamos?, dirigido por Félix Arranz, que contó con la participación de unas cuatrocientas personas acreditadas. Fui invitado como observador, y, desde una posición privilegiada (sentado justo al lado de uno de los cuatro ponentes) me comprometí a poner por escrito lo que sucedió allí dentro.
He decidido hacerlo a través de una serie de preguntas muy sencillas (para qué, dónde, cómo, quién, qué), para que cada lector pueda extraer conclusiones.
No se puede ser, pero, objetivo. La elección de las frases, el mimo modo de estructurar la crónica, lo impiden. Lo que sí he hecho, en la medida de lo posible, es separar mis opiniones de a información.
Al aparecer este escrito en un blog personal, adjuntaré separadamente mis impresiones sobre el acto, en artículo aparte, intentando separar la información de la opinión.
Se adjuntan los enlaces a los videos del evento:
Emisión completa, 10 partes (youtube HD)
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1-¿¿Para qué?
Debatir el futuro de la arquitectura desde dos puntos de vista diferentes:
-¿Hasta qué punto depende de nosotros salir de la crisis?
-¿Qué podemos hacer los arquitectos como motor social?
2-¿Dónde?

En la Roca Barcelona Gallery, tras el Corte Inglés de la Diagonal, en la calle Joan Güell. Barcelona.
En el espacio de exhibición de una multinacional que está superando la crisis. Que toca y combina muchas disciplinas, muchos productos. Una multinacional que da mucho protagonismo a los arquitectos, convencida, por política de empresa, que, a pesar de su crisis, a pesar del desprestigio y de los problemas, seguirán impulsando, guiando la construcción. Liderando, proponiendo.
El espacio en sí es una sala de exhibición que rehabilita una estructura existente, diseñada por Borja Ferrater y los OAB. El espacio es un hall, una sala en todo el sentido de la palabra, complejo, zonificado (que no compartimentado) para poder exhibir los productos de la marca, y, simultáneamente, para celebrar eventos, exposiciones temporales, etcétera.
El acto se celebró en la “bañera”, un espacio enterrado iluminado cenitalmente, servido por unas escaleras desplegadas en cascada, de chapa de acero pintada de negro, que sirvieron de tribuna privilegiada para ver los actos. La bañera tiene tres alturas: la del sótano, planta baja y una planta piso, protegidas por antepechos de cristal que dejan ver lo que pasa.
La “Bañera” se vio trascendida por la disposición de sillas para el debate, diseñada por Félix Arranz. A partir de aquí su nombre toma protagonismo como alma mater y director del evento. Félix dispuso unos taburetes de cartón de diseño muy sencillo, plegables (que se regalaban a cada participante al final del acto) en hileras paralelas en torno a un espacio central longitudinal orientado hacia el lado corto contrario al de las escaleras: el parlamento británico, vaya, con todo de arquitectos más o menos vestidos de negro en lugar de lores con togas y pelucas estrambóticas picando indignados sobre una tarima de madera con uno de sus propios zapatos Oxford hechos a medida en la mano.

La sala, de dimensiones reducidas, acabó resultando una verdadera olla a presión. El espacio central tenía, a penas, un metro de anchura, o un metro veinte. Tras suyo, tres o cuatro hileras de sillas por lado, enfrentadas sin Tories ni Whigs en un clima que favoreció el diálogo y los diálogos pequeños, el interés, las ganas.

La expectación que generó el acto fue enorme. El recuento total de gente es casi imposible de hacer, excepto por las acreditaciones. Centenares. Una vez allí, el interés fue alto. De hecho la asistencia al acto indicaba una primera criba importante: asistir indicaba, si no optimismo, sí interés. Una actitud activa. Movimiento.
3-Como?
Dos preguntas que partían el debate en dos partes: las transcribo con el redactado textual de Félix Arranz.
“Si hablamos de futuro, si nos preocupa nuestra posición en él, será muy útil discernir qué aspectos nos pueden ayudar y qué otros pueden perjudicarnos para con ese futuro. Llamaremos valores a lo que nos ayuda y prejuicios a lo que, por mal entendido, nos perjudica. Entonces, y tanto en tu experiencia personal como en la pública (institucional, académica, social o cultural) y en tu ámbitos mas habituales ¿que valores y prejuicios has podido identificar y en base a qué experiencias?”
“Aprendemos con lo que nos explican, con lo que experimentamos y, también imitando comportamientos ajenos. Siendo así las cosas resulta importante, y generoso, saber y ofrecer la información sobre aquello que estamos haciendo. Hacerlo nos permite recibir ayuda de los demás, porque saben que podemos necesitar y, también, orientar a los demás sobre caminos y rutas posibles. Esa es la generosidad del proceso. Desde esa perspectiva y en lo que es posible compartir públicamente: ¿Que iniciativas estás ahora mismo impulsando y, de entre ellas, cuáles se orientan a crear nuevas situaciones y cuáles de ellas a proteger lo que consideras necesario?”
Estas preguntas se formularon a los cuatro ponentes, secundados por cuatro relatores que, con diversos grados de perspectiva, se ocuparon de dar visibilidad al evento. Las redes sociales (singularmente Twitter) se ocuparon de retransmitir, puntualizar, dar anécdotas e incluso enriquecer el debate.
4-Quien?
Los cuatro ponentes fueron:
-Vicent Guallart

Arquitecto jefe de la ciudad de Barcelona. Guallart tiene estudio abierto, un historial largo proponiendo eventos (como Metápolis), y una pata docente, que, en los últimos años, se ha centraado en el IAAC, una escuela de arquitectura privada ubicada en una nave del Poble Nou.
Guallart representa una visión nueva sobre arquitectura, crítica, propositiva. En el coloquio representaba una de las dos visiones institucionales, la más directamente ligada a la política. Desde esta vertiente el arquitecto tiene, también, responsabilidad sobre los diversos arquitectos que ejercen en la ciudad, representando simultáneamente lo que hacemos y quién lo hace.
-Jordi Ludevid

Presidente del CSCAE (Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España). Por tanto, Ludevid representaba la segunda visión institucional del coloquio. Previamente había sido decano del COAC, cesando el cargo a favor de Lluís Comerón, actual decano (los estatutos del COAC establecen que, en caso de dimisión del decano, el presidente de la Demarcación de Barcelona, cargo que ocupaba entonces Comerón, asuma automáticamente el cargo). Previamente había tenido estudio abierto, con el que construyó una obra interesante.
Ludevid es, por definición, el arquitecto que gestiona a los otros arquitectos. Que preside el órgano de representación más importante que hemos creado los arquitectos para relacionarnos con la sociedad.
También es el presidente que se ha encontrado con el ejercicio de la profesión más diversificado, amplio y diverso de toda la historia no del CSCAE si no de la arquitectura española. Y que ha tenido que crear (que está creando) las armas para afrontar este panorama inédito, que está aquí para quedarse.
Isabel López Vilalta

Isabel López Vilalta & Vicente Guallart.
Llegaba al coloquio desde una vertiente doble: la representación de una institución, el FAD, y la representación del prestigio de nuestra profesión. Isabel López tiene un estudio de interiorismo que propone y construye, al margen de esta etiqueta, arquitectura en mayúsculas. De toda su trayectoria destacaré unas pocas obras: las tres de las que ella mismo me dijo que estaba más orgullosa y alguna otra que, para mí, está a esta altura. Sus tres son el restaurante, ya desaparecido, “el Japonés”, en el pasaje de la Concepció, la tienda provisional Santaeulària, a pocos metros del Japonés y medianera por medianera con la tienda original, que sobrevive, alterada, convertida en tienda Loewe, y el restaurante Moo, bajo el hotel Omm, a poco más de cien metros de estas dos obras. Estas realizaciones se hicieron en colaboración con Sandra Tarruella. A esta elección añadiría el bar Berlín (también con Tarruella), en la Diagonal con Muntaner, obra que parece estar allí de toda la vida.
Ariadna Cantís

Profesional de las tareas curacionales. Cantís se ha inventado, literalmente, su manera de ejercer la profesión, comisariando exposiciones que ella misma promueve, se inventa y proyecta. Ha dado visibilidad a toda una generación de arquitectos madrileños primero y sudamericanos después, a través de las iniciativas FreshMadrid y FreshLatino.
Cantís representa al profesional emprendedor que parte de cero explorando vertientes de la profesión apenas recorridos. Representa, también, un modo dignísimo de ejercer la profesión al margen de la construcción. A todo esto se le suma la visión en perspectiva que le da el contenido de las exposiciones de las que se ha ocupado.
Para cuatro ponentes, cuatro relatores. Finalmente fueron cinco, ya que el grado de implicación de uno de ellos le dio una plaza inicialmente no prevista. La relación quedó así:
Anna Vergés

Anna Vergés, desenfocada. Tras suyo, Guillen Augé y Marta Malé-Alemany.
Arquitecta. Con Guillen Augé, presentadora del programa de arquitectura Extraradi, en COM radio, nominado al FAD el año pasado. Vergés ejerce la comunicación de arquitectura de un modo alternativo al habitual, con dignidad y calidad reconocidos.
Llàtzer Moix

Periodista. Jefe de cultura de la Vanguardia. Ha dado, a través de sus artículos, entrevistas y libros, visibilidad a la profesión, explicándola y divulgándola entre el público no especializado. Tiene una visión exógena de la profesión simultáneamente implicada y comprometida.
Edgar González

Arquitecto. Autor del blog de arquitectura más leído de España, voluntariamente disperso, tocando temas tangentes a la profesión, manejando un volumen de información importante, con colaboradores en Cataluña y Valencia. González amplía fronteras y explora los límites de la profesión, sin huir de las polémicas.
Ethel Baraona

Ethel Baraona & Jaume Prat, desenfocados .
Arquitecta. Promotora, con César Reyes, de DPR Barcelona. Bloguera. Editora. DPR es una de las iniciativas más importantes de la ciudad de Barcelona, impulsada al margen de todo soporte institucional. Y, si se me permite, una de las personas más alegres y optimistas que conozco. Rasgo que, pasado a la arquitectura, crea toda una cosmogonía interesante que contamina positivamente toda su obra.
Jaume Prat

Yo mismo. Reflejada en el teléfono se ve la libreta que es la base del blog.
Llegué al coloquio de la mano de Félix Arranz, con quien colaboro en Scalae. Félix siempre ha demostrado un respeto máximo por lo que hago.
Como puntualización para este artículo, diré que procuro mantener el blog al margen de la actualidad y del ritmo que nos imponen los acontecimientos y el día a día. Propuse este artículo por lo que tiene de “aquí y ahora”, y porque las posturas que se exhibieron tendrán, seguro, influencia en la construcción de edificios futuros. Escribir esto da perspectiva. Leerlo, espero, también.
Por último, hablar del público. Mayoritariamente, arquitectos. Arquitectos en la sede de una empresa. Pero no estábamos solos, y este hecho es remarcable: a parte de Roca, empresas como Figueras, Lamp o la Cooperativa Jordi Capell vinieron. Había una buena representación de interioristas que, a mi entender, y aquí me permito una opinión personal, no se diferencian, cuando hacen un buen trabajo, de los arquitectos, excepto en las atribuciones que les da su título. El caso es que, aparte de Isabel López-Vilalta, una representación significativa de su colectivo se dejó caer por allí, e, incluso Fernando Salas intervino en el debate. También hubo fotógrafos y escenógrafos que, con su presencia, contribuyeron a hacer más transversal el debate y multiplicaron los puntos de vista y las interpretaciones a posteriori de lo que sucedió.
5-Qué?
Los cuatro ponentes abrieron la primera parte poniendo énfasis en cuestiones diferentes y complementarias.
Isabel López Vilalta habló (tanto desde el FAD como desde su propio estudio) de la cultura de lo colectivo. Contrapuso el aislamiento y la incomunicación en que han vivido muchos estudios a las asociaciones de arquitectos (puntuales o estables) y al activismo directo. Los encargos buscados por iniciativa de un arquitecto, fabricados literalmente, hasta crear una masa crítica que permita establecer sinergias. Siguiendo con el juego de dualidades, contrapuso esta actitud al miedo, al abatimiento y a la pereza, al derrotismo en el que es demasiado fácil caer cuando van mal dadas.
Vicente Guallart, en un discurso muy complejo e institucional, contrapuso (siguiendo con la inercia de las dualidades) la estrategia a la táctica: la segunda sólo resuelve problemas a corto plazo, es siempre circunstancial y huye del planteamiento radical de los problemas.
Barcelona, explicaba tiene una larga tradición de soñadores estructurales: Ildefons Cerdà, el GATCPAC, el Grupo R. Guallart postuló ciclos de cambios estructurales de unos 50-70 años ligados a cambios tecnológicos y a la coyuntura económica.
Actualmente, siguió, Barcelona es una ciudad industrial que no fabrica. Con un fraseo contundente, casi constituido por eslóganes fáciles de recordar, un punto irónicos, Guallart reivindicó a los arquitectos presentes con un “somos Barcelona”, para, inmediatamente después, contar que el modelo Barcelona que conocemos está agotado. Ahora toca redefinirlo, buscar encargos activamente en el exterior, llevar nuestra idea de ciudad donde realmente esté la economía. Dos frases textuales: “El AVE sólo llega a Madrid” y “la verdad es que no nos necesita para nada” sirvieron para denunciar las actitudes pasivas, inerciales respecto lo que se ha venido haciendo hasta ahora.
Actualmente Barcelona está tercializada. Es una ciudad turística donde el valor añadido se ha trasladado a sectores como la gastronomía. Ante esto, Guallart ahondó la tesis de la búsqueda activa de trabajo: reinvidicar la tradición de arquitectos con iniciativa locales para proyectarnos hacia el futuro.
Ariadna Cantís basó su ponencia en la respuesta a tres preguntas que ella misma se formuló:
-¿Qué es ser arquitecto hoy en día?
-¿Construir o no construir?
-¿Hemos de construir contextos?
La respuesta global a esta pregunta vino de la actitud vital de la propia Cantís, buscando activamente encargos en un campo casi inexplorado, ajenos al mundo de la construcción (pero tangenciales a él), inmersos en un contexto global que se ayuda a crear explicándolo. La palabra clave para definir todo esto es “flexibilidad”.

Jordi Ludevid, hablando con el sombrero de presidente del CSCAE puesto, reivindicó una profesión silenciosa y unida, alejada de lo que llamó “máquinas banales” (que consumen más de lo que producen).
Su defensa de la profesión pasa por un proyecto colectivo con resultados basado en la urbanidad en el sentido amplio de la palabra, en la persistencia de los profesionales amparados por un marco jurídico riguroso. Se unió a las tesis de Guallart diciendo que el tacticismo debilita.
Por último, y, quizá, lo más importante , aún siendo lo más abstracto, Ludevid reivindicó nuestra capacidad para ilusionarnos e ilusionar.
Cantís fue puntualizada por Jorge Vidal contestando, a su segunda pregunta, que los arquitectos debemos construir teorías.
El debate prosiguió con una ronda de declaraciones de diversos directores de escuelas de arquitectura que reivindicaron el oficio (construir bien), siendo capaces de poner delante del nombre el prefijo re-, con todas las puntualizaciones sobre el límite de la preservación. Se reivindicó, también, el dominio de la escala, de la construcción, de la técnica, como hecho diferencial.
Estel Ortega (arquitecta socia de Cubus arquitectura) puso, pero, en crisis esta formación catalana, reivindicando un espectro más amplio que diese, por fin, respuestas a la no-construcción asociada a la arquitectura.

Estel Ortega.
Pep Garcia Cors (arquitecto socio de la cooperativa de arquitectura Cop d’Idees) pidió la separación de los problemas de la arquitectura y los problemas de los arquitectos. Luego reivindicó, a raíz del panorama actual, la desaparición de las normativas, que, como su propio nombre indica, están concebidas para problemas normales. Alejados de lo que está pasando.

Miquel Lacasta
Entre una serie de discrepancias, la primera parte del debate terminó con una reivindicación por parte de diversos participantes del debate, de la flexibilidad, de la “incertidumbre educada” como actitud. De una vuelta al método del ensayo y el error. De una obertura de la profesión a otras disciplinas y de una colaboración más amplia con los colectivos sociales.
De un replanteo de la estrategia desde la propia arquitectura.
La segunda parte, sobre las iniciativas que los arquitectos podemos tomar para afrontar el nuevo marco, fue abierta por Jordi Ludevid, hablando sobre la diversidad de respuestas que, actualmente, ofrece preguntarse qué es ser arquitecto. Desde el CSCAE, Ludevid postuló la integración de toda esta diversidad a la profesión, dejando de apostar por un solo modelo profesional, con el proyecto como denominador común. Nuestra actitud hacia él es lo que nos convierte en arquitectos.
A través de su declaración, Ludevid enunció la necesidad de redefinir un sector que, hasta ahora, había apostado decididamente (y casi únicamente) por la construcción… hasta que todo ha terminado construido. La sensación actual es de quid tum. Y el arquitecto no contentó con formular la cuestión, sino que la respondió con una propuesta consistente en tres puntos: internacionalización, trabajos por cuenta ajena, y rehabilitación, a través de una arquitectura austera. Concluyó con una frase que cito textualmente: “el diseño es una herramienta de creación de riqueza”.
Isabel López Vilalta, hablando en nombre de los FAD, explicó una serie de iniciativas para acercar el campo del diseño a la ciudadanía, como la FAD-fest. También insistió en la colaboración como actitud constructiva de futuro: en esta línea habló de una materialoteca (un centro de materiales), herramienta consultora que el FAD pondrá a disposición de los ciudadanos, y de una certificación-FAD como sello de calidad.
Ariadna Cantís (precisando que no se dedica a la docencia) habló de cambiar la manera de enseñar, flexibilizándola y ampliando el espectro de lo que se enseña. Siguió insistiendo con inventarse y ofrecer encargos de modo activo y creativo, postulando proyectos inventados donde, además del encargo, se ha de buscar activamente promotor, financiación y difusión. Del trabajo de investigación asociado a esto. Del proyecto, en suma, abarcando un espectro más amplio del que en estos momentos se entiende como tal. De la internacionalización de conceptos y de los colectivos y sus jerarquías: colectivos, colectivos de colectivos funcionando en red y, finalmente, mutando la mentalidad de los arquitectos que trabajan, forzados a completar su formación trabajando de un modo diferente a cómo nos han enseñado.

Vicente Guallart se cuestionó sobre los interlocutores de los arquitectos, enunciando respuestas multiescala y hablando, también, de abrir el espectro de la profesión no acabando la colaboración con el cliente a la entrega del edificio, sino responsabilizándose de él activamente: “el negocio es quedarse” (sic). Postuló, también, (incidiendo en la respuesta multiescala) la regeneración de las ciudades, desde una óptica global: las cifras de población que manejó en todo momento eran mundiales.
Como propuesta concreta para la ciudad de Barcelona y los arquitectos que ejercen aquí, Guallart enunció una iniciativa de auditar ciudades, desde Barcelona, llamada proyecto “City Protocol”. También postuló el empaquetamiento, la explicación, la compartición del modelo Barcelona de cara a su exportación y explotación por parte de arquitectos formados aquí, que lideren (siempre desde la profesión) esta iniciativa. Caso de no hacerlo, siguió, lo harán otros profesionales, quitándonos, literalmente, la cartera.

A debate salió, también, la falta de estrategia empresarial de los estudios de arquitectura (como puntualización de la intervención de Ariadna Cantís sobre los colectivos) y la necesidad, formulada de varias maneras diferentes, de tomar la iniciativa y, sobretodo, organizar estas diversas iniciativas: Ludevid enunció propuestas de decretos-ley, bancos de datos de honorarios y, desde las escuelas, acreditación de niveles de arquitectura.

Xavier Torras, de Roca, resumió todo el debate con una sola frase: “el futuro se forma”. En eso estamos.

Imatges cortesía de Roca Barcelona Gallery. N’ignoro el fotògraf, que si s’indentifica, quedarà acreditat.

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