A caballo regalado….


Visitada la iglesia de Eduardo Torroja y Josep Rodríguez Mijares en el Pont de Suert, lugar siempre de paso. De este pueblo donde , casi no hay turismo, llama la atención que muchas casas de piedra todavía no hayan sido repicadas. El pueblo es todo és del color de los revestimientos de los edificios, como siempre había sido en el Pirineo. Esto cuando se mantenía y el revestimiento tenía color , evidentemente.
Llevo viajando al Pirineo desde los tres meses de edad y, conforme el éxito turístico y económico iba avanzando, diversos edificios (iglesias incluidas) iban perdiendo los revestimientos exteriores, fabricando un imaginario ficticio que se ha ido consolidando con las nuevas construcciones donde (ahora si) los aplacados de piedra preparados para ser vistos han ido revistiendo a los edificios de ladrillo más convencionales , cuadrando el círculo de lo absurdo: el material estructural revestido convertido en revestimiento no portante de unas paredes de soporte de cualquier material (premio al primero que revista piedra con piedra).

Respecto a la iglesia : si, no, pero diferente. De entrada sorprende su escala minúscula , muy humana. Es casi más una capilla que una iglesia Recapitulando : Torroja, a sueldo de la compañía Enher,construye diversas obras hidráulicas como ingeniero residente, solucionando problemas in situ. Aburrido, proyecta gratis la iglesia del pueblo, a horas muertas , con total libertad. Genio y figura , Torroja siempre será un ingeniero haciendo de ingeniero.
El carácter del edificio será , pues, éste: estricto, severo, militar. Económico. Sin nada accesorio. Sé de la planta del edificio (se puede encontrar fácilmente en internet), y no tengo la intención de analizarla . Si recomendar su estudio, porque tiene muchísima intención y segundas y terceras lecturas para los amantes de los detalles y las referencias cruzadas: las largas horas de reflexión dieron resultado. Mi ejercicio consiste en comentar lo que un visitante encuentra, sencillamente. Aún y así , no puedo evitar la influencia de mi background previo sobre Torroja y esta iglesia.
Torroja asume la planta basilical casi sin cuestionársela , jerárquica, imponente, y diversos aspectos del culto convencional: el coro, los bancos, la elevación del altar. En ningún momento maquilla esta manera de ofrecer el culto.

El zócalo de piedra aplacada que quiere mimetizar esta iglesia con las muchas iglesias románicas que se encuentra en la Alta Ribagorça, Boí incluido . Este zócalo, por la pendiente del terreno, que cae suavemente en dirección perpendicular a la carretera, sòcol, a la que se abre la puerta principal, presenta un carácter muy diferente al del resto de la construcción, más falso, más impuesto , más construido desde la despreocupación o la negligencia que de la decisión consciente. Cuando sube por el testero para convertirse en una fachada principal (donde el aplacado llega a ser portante en algunos casos) su interés sube mucho, y esta decisión salva al zócalo de casi todo el edificio , que, por su pequeña proporción, permite relacionar muy fácilmente las partes con el todo.


Las capillas laterales son un punto y aparte. Se relacionan con la central a través de una simple puerta, y son espacios centrales de diferentes dimensiones , muy alejados precisamente, de esta cultura castradora que se impone al resto de la edificación. Aventuro (sin saberlo ciertamente) que la falta de mantenimiento del edificio ha hecho perder la luz cenital natural (a través de su cúpula en forma de cebolla, como un hammamm de luz en la capilla mayor. Caso de no tenerla, sería bueno incorporarla de nuevo cuando (espero) se rehabilite el edificio.



Resulta curioso un ingeniero de la talla de Torroja jugando a hacer de arquitecto y cayendo , precisamente , en los errores clásicos de éstos: el edificio aparece completamente revestido por su cara interior. esto lo hace mucho más desagradable , ya que estos revestimientos caen, se mojan , son atacables, etcétera, y le quita un punto de intensidad a un espacio reconcentrado. El nivel interior de acabados, a demás , es muy pobre: las obras de arte, las pinturas murales , los trabajos de cerrajería son abiertamente (aunque no pretendidamente) kistch. Las pinturas, malas . Los crucifijos , con un Sant Sebastián atravesado sólo por una miserable flecha, la tapa de la pila bautismal , que ocupa la más pequeña de las capillas laterales , son objetos de mal gusto. Insalvables.
Tengo la duda de si Torroja revistió la iglesia por pereza , por ignorancia de sus propias cualidades o como tributo culto a las iglesias románicas. Éstas ,cabe recordarlo, nos han llegado , transformadas, convertidas en esqueletos como los templos griegos. Y en ocasiones se ha hecho a propósito . Siempre eran revestidas, enyesadas interiormente, y son las reconstrucciones no se si bienintencionadas o directamente equivocadas a mala leche, o los expolios, los cuales las han dejado desnudas, de piedra vista por toda la superfície. Todavía iglesias como la de Bossòst, Migaran, Esterri d’Àneu (del siglo XVIII) aparecen revestidas interiormente, y estos revestimientos y parte de los frescos se han recuperado también en Artiés y Salardú. Ello sin olvidar las de la cercana Valle de Boí , con sus pinturas murales que recubrian , como un tatuaje, todo el interior , hasta donde les permitía el presupuesto, siguiendo la norma de San Benito, que proclamaba ,“pintura est laicorum literatura”.

La iglesia cuelga de la carretera principal, como el resto del pueblo. Torroja no disimula esto: la entrega contra los edificios de al lado es pésima, episódica: un muro ciego a norte , plano , las capillas con la sacristía en media a sur. Así la iglesia es más circuitable que vivible, más aparente, mas monumental, a despecho de su pequeña escala , que domestica.

El acceso más una pantalla, un diafragma sin detrás , es lo que mejor resuelto queda, y todavía hoy en día emociona. Al estar realizado todo él en piedra es la parte mejor conservada del edificio, y está íntegro respecto a las voluntades del arquitecto.
La estructura es una síntesis de los mejores proyectos en los que el ingeniero había trabajado: los mercados, algunas marquesinas de la Ciudad Universitaria, el hipódromo, el Frontón Recoletos. Trabajará con superfícies de doble curvatura , autoportantes, seriadas, de pequeño grosor, y , en las juntas, pondrá luz, excepto en las capillas laterales, construidas como superfícies contínuas perforadas.

Se puede explicar alternativamente la iglesia como una sucesión de estructuras autoportantes de doble curvatura, muy ingenieriles, arquitecturizadas por unos encuentros inteligentes, cuidados.

El resultado final: una obra extraña, atípica. Vale la pena visitarla,incluso ahora , degradada, rota , precariamente conservada. Es mostrada con orgullo por los habitantes del Pont de Suert (que me miraban orgullosos, nada extrañados de que hiciera las fotos en aquella iglesia), y necesita urgentemente una restauración, y, probablemente , más difusión.

más documentación en el plano: : http://www.geocities.com/medit1976c/assumpcio.htm

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