I watched C-beams glitter in the dark near Saigon

A principios de los 80 se estrenan, con tan sólo tres años de diferencia entre ellos, dos de los films más importantes de toda la historia del cine moderno: Apocalypse Now, de 1979, y Blade Runner, de 1982.

Existen actualmente, a parte de las dos versiones estrenadas, dos versiones “oficiales” estrenadas muchos años más tarde. La de Apocalypse Now, llamada “Redux”, es de 2000, y la de Blade Runner, sin ningún nombre alternativo, es de 2007. La primera consiste en el metraje original, sin variaciones, ampliado con las partes que los productores forzaron a sacar por razones de longitud o porque explican una parte de la historia incómoda para el Hollywood de entonces. Se puede entender que el director tenía en la cabeza esta obra y de este modo y que, cuando le fue posible, la ha mostrado tal como quería. De la primera a la segunda, pues, no hay la más mínima variación, y, si se quiere apreciar tal como se estrenó, sólo hará falta programar el DVD para que se salte las escenas añadidas. El film conoció, también, algunas versiones paralelas a la original, en 70mm, que nunca fueron totalmente aceptadas por el director porque el final inducía a confusión, ya que, en los créditos, se añadieron imágenes de la destrucción con dinamita de los decorados, rodadas experimentalmente en negativo, que daban a entender un final diferente al que se quería.


Escenas añadidas en 2000: Willard entra en contacto con franceses que todavía creen en Indochina. Allá vivirá un romance que hace pensar que el viaje de vuela Nung abajo pude ser diferente al previsto.
La segunda tiene un proceso de gestación mucho más complejo. Obligado a cambiar no tan sólo el final sino todo el sentido del film en el momento del estreno, el director recuperará primero la historia que quería explicar para, des de entonces (a partir del año 1992) y hasta el momento de la versión definitiva, y, finalmente, haciendo uso de una tecnología no presente en el momento del rodaje, matizar algunas partes de la obra que no lo habían satisfecho.

La muerte del replicante hasta 2007: paisaje industrial, humo, cielo azul. Paloma versión Greco. Debajo, arreglada digitalmente.

Este proceso ha dejado cinco versiones de Blade Runner, agrupadas tres a dos según el argumento, todas ellas totalmente válidas. Tan es así que ni críticos ni seguidores han conseguido ponerse de acuerdo sobre cuál es la mejor, hasta el extremo que han tenido que comercializarse las cinco.
Tengo muy claro que prefiero ver Apocalypse Now en la versión de 2000 y con toda la historia íntegra, pero nunca he podido saber cuál es mi versión de Blade Runner favorita.
Los dos films presentan un proceso de adaptación muy complejo. Tras ellos se esconden dos novelas excepcionales, Heart of Darkness (El Corazón de las Tinieblas), de Joseph Conrad, por Apocalypse Now, y Do the Androids Dream of Electric Sheep? (¿Sueñan los androides con Ovejas Eléctricas?), de Philip K. Dick, por Blade Runner. La base literaria será, en los dos casos, un punto de partida completamente trascendido por el guión y por la imagen.
El espíritu de Heart of Darkness se mantiene intacto, y, sobre la estructura de la novela (un via crucis) se nos hará reflexionar sobre la guerra introduciéndonos en su locura. En el caso de Do the Androids Dream of Electric Sheep?, el film gira como un calcetín el argumento del libro, del que sólo se respetará su espíritu en la versión finalmente estrenada en el 82, contraria a las intenciones del director.

Final del director: Deckard sueña con un unicornio que Gaff, el policía, deja en papel en el suelo de su apartamento cuando huye con Rachael.


Final de 1982: Rachael y Deckard huyen juntos a pleno sol, sin lluvia, en unos paisajes sacados del metraje sobrante de los créditos iniciales de The Shining, de Stanley Kubrick (1979)
Apocalypse Now Apocalypse Now narra el asesinato del coronel Kurtz, sublevado contra su propio ejército durante la guerra del Vietnam, a manos del capitán Willard, que tendrá que remontar un río imaginario, el Nung, para entrar ilegalmente en Cambodja, donde está la base rebelde. Se estructura como si fuese un via crucis con diversas estaciones que van ilustrando diversos tipos de locura, o como un infierno dantesco en que un poeta que ha perdido a su Virgilio bajará de nivel en nivel hasta encontrarse con el Horror.

Blade Runner ilustra la caza de unos biorrobots (replicantes en el film) por parte del policía (Blade Runner en el film) Rick Deckard, que descubre a los fugitivos empatizado con ellos hasta el límite de estar convencido de la injusticia de su misión, a la que sólo accederá después de un chantaje, y que, al llevarla a término, lo llevará a enamorarse de una bellísima replicante, Rachael, con dudas existenciales.

La versión estrenada el año 1982 está narrada en primera persona por Deckard (una narración hecha en la post-producción, cuando Harrison Ford se había peleado ya con el director, leída con un tono desganado, que ayuda muchísimo a comprender el hastío vital del protagonista). El personaje aparece como un policía humano demasiado humano, fracasado como persona, que conseguirá una segunda oportunidad haciendo feliz a Rachael.
La versión final no tiene voz en off. Deckard está triste, desconcertado, aferrado a sus recuerdos como una tabla de salvación para descubrirse como un replicante dotado, precisamente, de pasado para evitarle remordimientos de consciencia. El descubrimiento de su esencia lleva a un final terrorífico, donde la puerta de un ascensor art-déco se cierra sobre la mirada alucinada de un protagonista hecho todo preguntas que jamás serán contestadas.
Francis Ford Coppola dirige Apocalypse Now entre la segunda parte del Padrino y la posterior One From the Heart, y Ridley Scott dirige Blade Runner entre la primera Alien y Legend. Los dos están en el mejor momento de su carrera. Los dos tienen ganas y juventud para permitirse este riesgo. Los dos trabajan con una primera versión del guión revisada a posteriori por otro escritor que casi trabaja en su contra. En el caso de Apocalypse Now, John Milius, director de cine de cierto talento, de ideas completamente fascistas, escribe la primera base. Se le debe la estructura en forma de viacrucis, violenta, apologética, y todos los episodios de locura que Coppola vuelve contra sí mismos en uno de los alegatos contra la guerra más salvajes jamás escritos o filmados.
Hampton Francher, escritor, actor y guionista mediocre, adapta la novela de Dick por primera vez. Insatisfechos con el resultado, Scott y el mismo Dick contratan a David Peoples para reescribirlo. El título del film se saca de un libro de William Burroughs, que, a su vez, lo había robado de una novela anterior escrita por Alan Nourse.
Las dos obras presentan al protagonista desesperadamente solo. Empiezan el film heridos, alcoholizados, sin autoestima, recitando monólogos interiores amargos, irónicos. Su némesis será muy parecida en los dos casos: un personaje carismático, libre, que entenderá al protagonista mejor que él mismo. Comunicará a fondo su manera de pensar y sus relaciones acabarán con la muerte del antagonista en escenas que representan auténticos traslados de poder.


Las muertes de los antagonistas serán dos escenas clave en la historia del cine. Suceden casi al final de los films, y, en el caso de Apocalypse Now, se identifica con la muerte real de un buey, descuartizado en vivo mientras el animal mira a cámara, en una escena de una enorme violencia, que acaba con Kurtz susurrando con voz rota “El Horror. El Horror”. En Blade Runner, el replicante muere solo, después de haber salvado la vida de Deckard (cosa que también habrá hecho Kurtz) y de haber recitado un monólogo en que resume su vida. O, quizá, la vida.


Marlon Brando interpreta al antagonista de Apocalypse Now. Está obeso, degenerado, en el último papel relevante de su carerra. El replicante de Blade Runner corre a cargo de un Rutger Hauer que obsesionó a Philip K. Dick antes de su muerte. Las interpretaciones son sorprendentemente parecidas: individuos graves, pausados, de dicción clara y mirada intensa, magnética, alucinada.

Los dos antagonistas

En los dos casos el diseño de producción y la fotografía trascienden completamente la historia. El de Apocalypse Now es obra de Dean Tauvolaris, y se hace a base de una sucesión de escenarios de guerra, como pequeños teatros para actos muy definidos, con el telón de fondo de una naturaleza exuberante de la selva filipina. Las escenas son impactantes: el delta del Nung, el teatro de las conejitas, el puente del río, el campamento de Kurtz. En Blade Runner, el arquitecto Syd Mead diseña un Los Angeles que es casi un bucle. Blade Runner es un film de downtown decadente, sucio, con demasiada gente en las calles, con ruido, siempre luz cenital y noche y lluvia incesante. Todo el set aparece sobrediseñado para crear la sensación de agobio, de claustrofobia. Se mezcla Moebius con la casa Ennis de Frank Lloyd Wright, techos bajos, el edificio Bradbury de George Wyman (uno de los más bonitos que conozco), bestias por la calle y un vestuario que veintiocho años más tarde todavía no ha pasado de moda.

Pris posando. Podría ser de 1982 o de 2010.

Surf en el delta del Nung

El teatro de la muerte y el Nung

Los Angeles , noviembre 2019

Ennis House

Edificio Bradbury
Dos genios se ocupan de la fotografía: Vittorio Storaro por Apocalypse Now y Jordan Cronenwetg (que luego pasaría a trabajar para Coppola) por Blade Runner. Los trabajos son muy similares, quemando negativo contra luces de fondo muy potentes, usando la complicidad de los directores para sólo insinuar decorados carísimos, sacrificando interpretaciones excepcionales para contextualizarlas en su entorno. Sus monólogos están filmados a menudo en condiciones de luz tan buscadamente precarias que por momentos no se les ve la cara.


Las influencias pictóricas son claves para este resultado: Cronenweth trabaja sobre la base del cuadro Nighthawks, de Edward Hopper, y Storaro realiza un homenaje a los clarobscuros barrocos.

Hopper vs. Cronenweth




Caravaggio vs. Storaro



La música será otra de las claves. La de Apocalypse Now corre a cargo de Carmine Coppola, el padre del director, con apuntes del hijo, y es una obra íntegra, que no ha variado. La de Blade Runner será compuesta por el griego Vangelis Papanathassiou, que al igual que Syd Mead con las imágenes, llenará todo el universo sonoro con música, ruidos y cualquier cosa que suene en la pantalla por tal de potenciar todavía más esa sensación de mundo cerrado, a través de múltiples versiones, temas que entran y salen y cambian de posición según el montaje: dos buenos ejemplos de esto son el Blade Runner Theme, que no aparece hasta la versión estrenada, y el bellísimo Blade Runner Blues, destinado a cerrar el film en la primera versión y reciclado posteriormente para ilustrar los pensamientos de Deckard. En los dos films, sintetizadores de base. Música sin intermediarios, inmediata.
La banda sonora de Blade Runner confunde las canciones con la música atmosférica, promiscuamente, con elementos híbridos entre el tema atmosférico y la canción, como cuando Vangelis usa la voz de su amigo Demis Roussos. La canción más famosa del film, One More Kiss, Dear, suena a través de uno de los altavoces del coche volador y a penas se percibe.
Todo el mundo identifica Apocalypse Now con la misma canción: The End, de los Doors, mezclada con el sonido de las aspas de los helicópteros al ralentí sobre la mirada de Willard, que acompaña el desarrollo del film hasta la muerte de Kurtz.
La locura de la guerra se refuerza con otros clásicos del rock como Satisfaction, de los Stones, que suena mientras Willard mira a Clean bailarla, sabiendo que no sobrevivirá al viaje, o Suzie Q, de Creedence Clearwater Revival, bailada por las conejitas que, en la versión extendida, sufrirán una patética violación a cambio de dos bidones de gasoil.

Satisfaction o Clean bailando su propio requiem

Suzie Q o el baile alucinado de las conejitas

La violación de las conejitas. Nada es tan facil.
La simetría entre las dos obras es espectacular: contemporáneas, con procesos de gestación largos y complejos, digeridas a lo largo de años y de miles de críticas, de libros monográficos y de otros films inspirados por ellos a favor y en contra. En muchos aspectos, las dos obras representan una modernidad todavía no superada.

Simetria de colores, contraluces, materiales.

Reflexionar y confrontar estas dos miradas es una experiencia transportable a cualquier otra manifestación artística. El proceso que tiende a un final que abre preguntas sobre el viaje en Apocalypse Now, donde el film, cerrado, puede ser interpretado de muchas maneras, o el proceso que fija estas preguntas en diversos resultados finales aparentemente contradictorios entre sí que, combinados, actúan como una carga de profundidad sobre la obra, sobre su argumento y sobre la capacidad de los pequeños detalles de transformar un grupo de imágenes en dos argumentos de sentido opuesto y gran capacidad de diálogo entre ellos en Blade Runner.

The Horror… The Horror…

I’ve seen things you people wouldn’t believe. Attack ships on fire off the shoulder of Orion. I watched c-beams glitter in the dark near the Tanhauser Gate. All those moments will be lost in time, like tears inrain”
(He visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad más allá de la puerta de Tanhauser. Todos estos momentos se perderán, como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.)

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